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Opinión

El Gobierno Draghi provoca la fractura interna del movimiento Cinco Estrellas 

El Gobierno Draghi provoca la fractura interna del movimiento Cinco Estrellas 

Definitivamente, tras casi tres años de bandazos continuos, el Movimiento Cinco Estrellas, formación que irrumpió con mucha fuerza tras las elecciones de 2013 y que ganó con claridad los siguientes comicios generales (celebrados en marzo de 2018), se ha fracturado ante la formación del Gobierno Draghi. Y clave ha sido, en relación con ello, el anuncio de quien fue su portavoz en la cámara baja en la XVII Legislatura (Alessandro Di Battista) de que abandona el partido. 

Ese abandono del partido por parte de Di Battista ha permitido tener un punto de referencia claro y nítido para los diputados y senadores de Cinco Estrellas que hace tiempo ya que no se reconocen dentro de esta formación. La consecuencia de ello es que, primero en la cámara baja, y luego en la alta, un grupo formado por entre quince y treinta personas, o han votado en contra del Gobierno Draghi, o directamente se han ausentado de la jornada parlamentaria para no tener que explicitar su sentido del voto, que es casi lo mismo que votar en contra. 

Esos parlamentarios nada tienen en contra de Mario Draghi ni de su gobierno, sino del hecho de que no sólo votar a favor de éste, sino incluso entrar en él (recordemos que en el nuevo Ejecutivo hay hasta cuatro ministros pertenecientes a Cinco Estrellas), constituye la declaración pública de que el partido se ha “vendido” al poder. Y es que hay que recordar que los tres gobiernos que ha tenido la legislatura (Primer y Segundo Gobierno Conte, y ahora Gobierno Draghi), han sido completamente diferentes entre sí. En el primero la alianza se hizo con la Lega de Matteo Salvini, y la acción de gobierno fue de confrontación con las autoridades comunitarias en cuestiones como las presupuestarias o de lucha contra la inmigración irregular. En el segundo, por su parte, se pactó con la formación al que más había denigrado el Movimiento Cinco Estrellas durante la legislatura anterior: el Partido Democrático (PD). Lo que supuso pasar a colaborar con la Unión Europea, abolir los decretos de seguridad aprobados durante el tiempo de Salvini e ir cediendo cada vez más en lo concerniente a la célebre “renta de ciudadanía”. Finalmente, el tercer “sí” de Cinco Estrellas ha sido a todo un representante del poder económico, el prestigioso banquero Mario Draghi, un hombre clave en la Unión Bancaria y Monetaria que el Movimiento Cinco Estrellas denunció una y otra vez: el mismo partido que ha dicho “no” en reiteradas ocasiones al MES (Mecanismo “salva-Estados”), ahora va y vota a favor de que sea Primer Ministro el “padre” de ese mismo MES. 

Durante la XVII Legislatura (2013-18), Cinco Estrellas utilizó un discurso particularmente duro contra los diferentes gobiernos de centroizquierda (los encabezados de manera consecutiva por Letta, Renzi y Gentiloni) y contra la clase política tradicional en su conjunto. Acusaban a todos de corrupción, de incurrir permanentemente en “conflictos de interés”, y de aliarse con quien fuera con tal de tener el poder. Matteo Renzi fue quien más le sufrió, pero no fue el único: el mismo Nicola Zingaretti, Secretario General del PD, cuando presentó su candidatura a liderar el PD a comienzos del año 2019 (logrando imponerse a sus compañeros de partido Martina y Giachhetti) afirmó en numerosos actos públicos que él nunca pactaría con Cinco Estrellas porque era el partido que atacaba sin piedad a su formación. Así que, cuando en agosto de 2019, al caer el Primer Gobierno Conte, se formó un nuevo Ejecutivo entre Cinco Estrellas y PD, hubo perplejidad en las filas del PD por este pacto, pero en el caso de algunos miembros de Cinco Estrellas, más que perplejidad lo que se dio fue desazón y profundo lamento. Este acuerdo permitió al Movimiento Cinco Estrellas mantener la presidencia del Consejo de Ministros y la mitad del gobierno, pero al mismo tiempo le llevaba a abjurar de todo aquello a la que habían atacado durante años. 

Más de uno quiso justificar ese pacto en que a través de este se impediría a Matteo Salvini, que les había dejado literalmente tirados tras haber cumplido solo uno de los cinco años del llamado “contrato de gobierno”, el convertirse en el nuevo amo de la política italiana. Pero ello no podía ocultar que habían aceptado la invitación del político al que me detestaban (el exPrimer Ministro y ahora Senador por Toscana Matteo Renzi) a gobernar de manera conjunta. Para ese momento, Di Battista comenzaba ya a discrepar públicamente de la manera de actuar de su formación, pero lo cierto es que Cinco Estrellas seguía cada vez más metido en la gobernabilidad del país pactando con quien fuera: todo valía con tal de controlar los resortes del poder. La realidad era que, más allá de los parlamentarios que poco a poco iban marchándose del partido (ya dividido entre “i governisti” e “i ribelli”), todos seguían manteniendo su escaño en ambas cámaras. 

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el apoyo al Gobierno Draghi. Porque este es posible gracias a una coalición donde se encuentran Italia Viva, Forza Italia y la Lega: en otras palabras, Matteo Renzi, Silvio Berlusconi y Matteo Salvini. Tres “pragmáticos” de la política italiana a los que en no pocas ocasiones han agredido verbalmente los parlamentarios de Cinco Estrellas. Y ahora, esos mismos que nada querían saber de estos partidos, se sentarán en el Consejo de Ministros junto con representantes de estas formaciones (Elena Bonetti por Italia Viva, Mara Carfagna y dos más por Forza Italia y Giancarlo Giorgetti y otros dos más por la Lega).  

Así, ahora mismo pueden visualizarse dos bloques diferentes en Cinco Estrellas. Uno mayoritario, que ya está pensando en una coalición de cara a las siguientes elecciones generales encabezada por el exPrimer Ministro Conte y que agruparía a Cinco Estrellas, PD y LeU, y un sector minoritario que previsiblemente formará su grupo parlamentario propio (recordemos que todos los que votaron “no” al Gobierno Draghi han sido expulsados del partido sin mayores contemplaciones) y que esperará a que Di Battista cree una nueva formación que recupere las esencias y señas de identidad perdidas por la formación durante estos últimos tres años. 

En ese sentido, Di Battista lo tendría relativamente fácil para entrar en el Parlamento con su nuevo partido tras celebrarse las siguientes elecciones generales. La actual ley electoral vigor (conocida como “Rosatellum bis”) solo requiere de un umbral del 3% de los votos para poder entrar, y no da la impresión de que sea prioridad del Gobierno Draghi el cambiar la ley electoral, aunque todo es posible. Así, Di Battista tiene a su favor ser una persona con fuerza, carácter y tirón entre la militancia de Cinco Estrellas. No ha formado parte de ninguno de los tres gobiernos que se han formado (con lo que nadie le podría tildar de incompetente) y ni siquiera ha sido miembro del Parlamento, ya que renunció a tener escaño en la legislatura iniciada tras las elecciones de marzo de 2018. A partir de aquí, la cuestión es, de aquí a los siguientes comicios generales (hay un máximo de dos años de margen hasta el final de legislatura), cuántos parlamentarios más acabarán recalando en las filas de “i ribelli”. Pero lo que ha quedado claro es que, para una parte de esta peculiar formación, no todo vale y que había llegado el momento de marcharse, independientemente de que puedan revalidar escaño, algo más difícil que nunca para todos tras haberse reducido en un tercio en el número de diputados y senadores como consecuencia de la victoria del “sí” al “taglio” de los parlamentarios en el “referéndum” celebrado en septiembre del año pasado. 

A modo de conclusión, señalaremos que Draghi pasa a depender más que nunca de la Lega de Matteo Salvini, el otro partido decisivo para sostener la actual “maggioranza”. Menos mal para el nuevo Ejecutivo que Salvini necesita de tiempo para poder ejecutar su giro del antieuropeísmo al, como mínimo, euroescepticismo, lo que garantiza, en principio, la viabilidad del actual gobierno hasta por lo menos finales de enero del año que viene, momento en que ha de elegirse nuevo Presidente de la República. Para ese momento, veremos, dentro de Cinco Estrellas, quién quiere seguir formando parte de “i governisti” y quien, en cambio, quiere seguir la estela marcada por “i ribelli”, que ha tomado forma definitiva esta semana.

Pablo Martín de Santa Olalla Saludes es Profesor de Historia Europea en el Centro Universitario ESERP y autor del libro Italia, 2013-2018. Del caos a la esperanza (Madrid, Liber Factory, 2018).