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Opinión

Francia inquieta por la expansión de la Commonwealth en África: la francofonía y los lazos franco-magrebíes en peligro

Commonwealth

La geopolítica internacional está cambiando rápidamente. Hay una aceleración de los cambios mundiales propulsada por la crisis energética, la guerra en Ucrania y la pérdida de la preponderancia del dólar en la economía y las transacciones comerciales a escala planetaria. Paralelamente, la política de acuerdos y de alianzas plurinacionales se extiende y diversifica. A la “Guerra Fría” bipolar, le ha sucedido una multipolaridad centrada en grandes bloques en movimiento, aún por consolidar y conseguir el equilibrio de fuerzas indispensable para lograr la paz y la distensión mundiales. 

En este marco, el Gobierno de Francia sigue con extremada preocupación la expansión de la Commonwealth en el continente africano. Entre los 56 Estados miembros del conglomerado heredado del imperio colonial británico, se encontraban tradicionalmente 19 países africanos. Hace una semana, el 25 de junio, Togo y Gabón han decidido ingresar en la Commonwealth.  Ambos eran hasta entonces dos pilares importantes de la francofonía y del viejo imperio colonial francés en África. 

No escapa a los analistas y observadores de la evolución de la geopolítica africana el que esta entrada de dos países miembros activos de la francofonía en el neoimperio británico no es ajena al proyecto de gasoducto Nigeria-Marruecos, que se prolongaría por el estrecho de Gibraltar hasta Europa. El gigantesco gasoducto, que tiene su origen en Nigeria, miembro activo de la Commonwealth, podría vincularse por el sur con Gabón, que posee importantes cantidades de gas y que no exporta ni aprovecha, obligado a reinyectar el 90% del mismo en el subsuelo. El enlace Nigeria-Gabón aprovecharía también a Camerún, miembro igualmente de la Commonwealth, para exportar sus excedentes de gas y electricidad.   

Varios de los países africanos que se beneficiarán del gasoducto Nigeria-Marruecos, como Benín, Costa de Marfil, Guinea, Senegal o Mauritania, podrían seguir los pasos de Togo y Gabón, teme la diplomacia gala. Los vínculos entre el Reino de Marruecos y Gran Bretaña, son por otra parte cada día más sólidos y diversificados. Importantes empresas energéticas británicas tienen contratos con Marruecos, y el proyecto de construcción del cable submarino que unirá el parque eólico-solar de energía verde del sur de Marruecos con Gran Bretaña, ya está en marcha con la fabricación del cable de 3.700 kilómetros de largo por la compañía XLCC en Hunterston, Escocia. Por su parte el start-up Xlinks se dispone a construir una central solar de 10 Gigawatios en el sur de Marruecos, destinada a alimentar el mercado británico. El reino marroquí, sin estar aún en la Commonwealth – podría unirse a medio plazo -, favorece la expansión del neoimperio británico en el continente africano. 

Francia se encuentra pues extremadamente preocupada. Al no tener un proyecto de vertebración africana importante, y tras el fracaso de su intervención armada en Malí, la diplomacia gala comienza a sentirse huérfana. Los países del Magreb, tradicionalmente aliados de la antigua metrópoli colonial, y francófonos aun sin pertenecer a la organización como en el caso de Argelia reorientan su diplomacia y acción exterior en dirección de Londres. Egipto, antiguo miembro del dominio colonial británico, acaba de recibir en El Cairo al ministro británico encargado del Magreb y de la Commonwealth, en una visita destinada a “reforzar la cooperación bilateral”. En la misma gira, el ministro británico Tarik Ahmad visitó Túnez y Argel, donde mantuvo entrevistas con los titulares de Relaciones Exteriores. 

Muchos se preguntan si España sabrá ponerse a la altura de la reorganización de la geopolítica mundial, que no es sólo la guerra de Ucrania, sino la modificación de nuestro entorno estratégico inmediato, y captar los cambios en curso. Por el momento, el nuevo gobierno andaluz ha puesto en marcha un plan tripartito, Andalucía-Marruecos-Senegal, para favorecer la transición energética del país de África occidental. La agencia marroquí AMEE, la senegalesa ANER y la Junta de Andalucía han firmado una convención tripartita en el sector energético.  

Senegal dispone de los mayores parques solar y eólico de África occidental, que, combinados a la generación de electricidad producida por diferentes presas hidroeléctricas, componen un mix energético de primera magnitud.