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Opinión

Jackson bajo el agobio de la sed

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Los habitantes de Jackson, la capital del Estado norteamericano de Mississippi, huyen masivamente de la ciudad empujados por la sed. Flotas de camiones cargados con garrafas de agua embotellada llegan en un intento desesperado, pero insuficiente, para que los 18.400 habitantes puedan beber, pero ni por asomo de cubrir otras necesidades básicas como ducharse. Cada día son más los vecinos que abandonan sus viviendas en busca de otras en las ciudades próximas.

Hace un tiempo que los suministros de agua potable eran deficientes en Jackson y la coincidencia de averías en las máquinas de depuración y distribución han acabado dejando los grifos de los hogares inertes. Todos los esfuerzos de autoridades y técnicos por recuperar el servicio se vuelven lentos cuando no inútiles. La escasa cantidad de agua que llega a veces a las casas es sucia e inservible hasta para lavarse las manos.

No deja de ser paradójico que la capital con uno de los ríos más caudalosos sufra carencia de agua, aunque nunca con la gravedad actual. Los vecinos se quejan al gobierno cuyos servicios están igualmente afectados por la falta de agua. Sólo la alternativa del agua embotellada, que hay que comprar, y es cara, permite beber y atender las necesidades higiénicas básicas de niños y, sobre todo, bebés. 

Un habitante muy enfadado se quejaba a The Washington Post de gastar 200 dólares mensuales en agua embotellada. “Esto es insoportable”, se quejaba otro. El propio gobernador del Estado, Tate Reeves, calificó la situación alarmante para la salud pública. La gente culpa a la Administración de abandono. Ya hace un año la ciudad sufrió un problema que obligó a restricciones y medidas de urgencia durante un mes.

Las perspectivas de solución del problema son poco alentadoras. Técnicos y operarios trabajan las veinticuatro horas para arreglar los desperfectos de un sistema de depuración muy viejo y difícil de adecuar a las necesidades. En un mensaje que intenta ser tranquilizador se anuncia que la próxima semana seguramente será posible poner en marcha provisionalmente una de las bombas de distribución lo cual paliará en parte el problema.