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Opinión

La respuesta del Islam a problemas del mundo contemporáneo (38)

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LA PAZ SOCIO-ECONÓMICA

Finalizamos con este capítulo sobre la Paz Socio-Económica en base a las enseñanzas del Sagrado Corán.

(Pueden consultar las referencias del Sagrado Corán en https://www.ahmadiyya-islam.org/es/coran/)
Continuando con el análisis acerca de por qué el Sagrado Corán prohíbe la bebida y el juego, el Sagrado Corán recoge:

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“Te preguntan sobre el vino y los juegos de azar. Di: “En ambas cosas hay un gran pecado y también algunas ventajas para los hombres; pero su mal es mayor que sus ventajas”. Y te preguntan sobre lo que deben gastar. Di: “Lo que os podáis permitir”. Así Al’lah clarifica sus mandamientos para vosotros a fin de que podáis reflexionar”. (2:220)

Se podría argumentar que la obtención de placer a través del dinero que uno gana no incumbe a los demás: que cada uno disfrute como le plazca. La sociedad no tiene derecho a interferir en la libertad del individuo hasta el punto de indicarle donde ha de gastar sus ganancias.

Pero se ha de tener presente que la mayor parte de las enseñanzas religiosas consisten en amonestaciones y advertencias. Las medidas de coacción aquí en la tierra no tienen cabida en las enseñanzas de religión alguna, a menos que se cometan crímenes específicos contra los demás, crímenes reconocidos incluso desde un punto de vista no religioso. El asesinato, el robo, el fraude, la corrupción y la usurpación de derechos entran en esta categoría. Sin embargo, existen otros crímenes sociales que, según las religiones, son venenosos para la sociedad en su conjunto. Sin embargo, la pena para tales crímenes no se impone a nivel individual: lo padece la sociedad en su conjunto. Son las leyes sociales, más liberales, las que aprueban la sentencia.

El consentimiento a la bebida y el alcohol no tarda en convertirse en un desenfreno para toda la sociedad, pero ello no constituye una sorpresa.

Además, estas sociedades se hacen cada vez más costosas de mantener. Se despilfarra una parte considerable de la riqueza nacional. En este clima aumenta la frustración. Los delitos van de la mano con el alcohol y el juego. Las miserias y tragedias de muchos hogares donde se destruye la paz familiar, son la consecuencia directa y creciente de la bebida y el juego. Muchos hogares destrozados y matrimonios deshechos son su resultado directo.

El alcoholismo conlleva graves consecuencias negativas económicas y sociales, estudiadas y publicadas recientemente por la revista Scientific American. Aparte de la violencia doméstica, se producen abusos de niños, incestos y violaciones debidas a la supresión de las inhibiciones bajo la influencia del alcohol.

Estadísticas de Mortalidad:

Disminución de 10 años en la expectativa de vida de los alcohólicos.

Doble promedio de mortalidad en hombres y tres veces el promedio en las mujeres.

Seis veces más suicidios entre alcohólicos.

El alcohol es la factor principal de las cuatro primeras causas de mortalidad en el hombre entre los 25 y 44 años: accidentes (50%) homicidios (60%), suicidios y cirrosis alcohólica.

En distintos foros estadísticos donde se analiza el coste total por el abuso del alcohol a nivel mundial, las cifras superan las decenas de miles de millones de euros anuales. Estas pérdidas se subdividen a su vez en cuánto a pérdidas materiales, costes sanitarios, costes por accidentes debidos al alcohol, costes por crímenes violentos debidos al alcohol, pérdidas por incendios bajo los efectos del alcohol, costes de la respuesta social a los casos anteriormente expuestos …

La bebida, el juego, la música, la danza y otras formas de placer se consideran normalmente como actividades de entretenimiento inocente por la mayoría de las sociedades del mundo. Se presentan como partes esenciales de las diferentes culturas. Aunque varía la forma de expresión de una sociedad a otra, los rasgos básicos permanecen iguales. Salvo la escultura, la pintura, etc., la mayoría de las actividades antes mencionadas no siguen perdurando como inocentes rasgos de la cultura, sino que se convierten en tiranos que en ocasiones sobrecargan y rompen la columna vertebral de la sociedad. La sociedad deja de ser dueña de su destino y no controla su curso. La bebida, el juego, la música, el baile etc., comienzan a atraer la atención creciente de la gente. La velocidad a la que capturan a los jóvenes no tarda en convertirse en una estampida.

Observando tales sociedades, uno llega a creer que la búsqueda de placeres vanos y la sumisión total a los deseos sensuales, es, en realidad, el objeto último de la creación del hombre.

Según el Islam esto no es así:

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“Ciertamente, en la creación de los cielos y la tierra, y en la sucesión de la noche y el día hay, sin duda, Signos para los hombres sensatos. Los que se acuerdan de Al’lah cuando están de pie, sentados y tumbados sobre su costado, y meditan en la creación de los cielos y la tierra: “Señor nuestro, Tú no has creado esto en vano; no, ¡Santo eres Tú!; ¡Sálvanos, pues, del castigo del Fuego!”. (3:191-192)

Esta es la declaración que el Santo Corán atribuye a los sabios siervos de Al’lah que, tras meditar sobre el misterio de la creación y de la vida, exclaman espontáneamente que sea cual sea el propósito de la creación, no es ciertamente la vanidad.

Estos versículos del Santo Corán nos recuerdan la inmensa expresión de júbilo de Arquímedes cuando exclamó: ¡Eureka!

Así pues, existen dos entornos totalmente diferentes. Según el Santo Corán, el ser humano ha sido creado para alcanzar la noble finalidad de seguir el camino que conduce a su Creador. En este amplio significado de la adoración, el Santo Corán afirma:

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“Pues no he creado a los Yinn y a los hombres sino para que Me adoren”. (51:57)

Si examinamos cada forma de obtener placer, es posible que no se encuentren excesivos males en cada uno de ellos para justificar su total prohibición. Particularmente, en las sociedades libres del mundo, es difícil que la gente comprenda por qué el Islam es tan puritano hasta el punto de parecer árido. El Islam no es en absoluto árido ni aburrido aunque pueda parecerlo a distancia. Ante todo, los que adquieren el gusto por el bien, también aprenden a sacar un placer sublime de actos que pueden parecer de color gris al extraño. En segundo lugar, los más afortunados de entre quienes experimentan el verdadero amor de Dios, transcienden a un estado de sublimidad en el que los placeres mundanos les parecen demasiado bajos, miserables, insignificantes y transitorios. En tercer lugar, en su sentido más amplio, una sociedad que no se entrega a la persecución de los placeres no se queda con las manos vacías al final del día. En su análisis final, se trata sólo de un intercambio de valores: la excitación, los estimulantes, las experiencias sensuales intensas y los éxtasis explosivos se truecan por la paz, la tranquilidad, el equilibrio, el sentido creciente de seguridad, la nobleza y la alegría, que como recompensa per sé es la más noble de todas las recompensas.

Cuando ambos entornos y ambientes sociales se comparan en conjunto, no es en absoluto difícil de comprender que el árbol del amor y la devoción a Dios, raras veces puede echar raíces en el entorno materialista de una sociedad amante de la diversión. Hay excepciones sin duda, pero la excepción no hace la regla. Los dos ambientes son muy diferentes.

(lpbD) – La paz y las bendiciones de Dios sean con él.

(Continuaremos en la entrega 39, que versará sobre la Paz Económica, un nuevo tema).