Opinión

Los alcaldes verdes que acechan el trono de Macron

Partido de los verdes

El presidente de Francia es un dirigente político de la nueva generación. Gusta de cuidar mucho la imagen y lo que se dice de su gestión, más que de la gestión en sí misma. Ha intentado reformar algunos resortes ancestrales y desfasados del país como el sistema de pensiones, pero se le ha resistido la clase dominante de siempre, los millones de privilegiados que pelean como gato panza arriba para no perder sus ventajas, hoy inasumibles para cualquier Estado, aunque sea el de la grandeur. Emmanuel Macron ha visto en tres años cómo su popularidad ha caído con estrépito, pasando de ser un presidente elegido con gran valoración por haber roto el bipartidismo reinante desde hace décadas, a perder de forma abrumadora unas elecciones municipales que no tendrían mayor recorrido de no haber supuesto un serio toque de atención al máximo mandatario del país. 

La recuperación del principal partido de la izquierda francesa es aparente: el PSF que retiene París con Anne Hidalgo, posible adversaria dl presidente en las elecciones de 2022, y logra la alcaldía de Lille con Martine Aubry que se ha impuesto a la ola verde que ha sacudido los ayuntamientos franceses. Además, ganan en Rennes, Nantes, Le Mans, Dijon, Nancy y Montpellier. Pero poco más, porque la verdadera fuerza en alza son los ecologistas, la opción política que más sube en votos y la que cosecha los primeros réditos electorales de la crisis mundial del coronavirus. Millones de franceses han votado al partido que les parece más capacitado para gestionar la tierra, el refugio del ser humano ante el peligro del virus. Ahora Macron busca el ecologismo con una súbita defensa del conservacionismo que, a lo peor, podría no engañar a los ciudadanos de un país que parece haber colocado al jefe del Estado en el mismo estante que a socialistas y conservadores tradicionales. 

Las principales alcaldías en las que se imponen los ecologistas de Europe Écologie- Les Verts del joven Julien Bayou sitúan a nuevos nombres de la política francesa que tendrán mucho que decir desde ahora:

Pierre Humic (Burdeos)

Abogado de 65 años, ha estado ligado a los movimientos ecologista, sindicalista y al activismo político desde muy joven. En 1982 se unió a Los Verdes. Gobernará en una ciudad en la que ha logrado casi la mitad de los votos, el 46,48%, y ha superado al alcalde saliente Nicolas Florian. 

Michèle Rubirola (Marsella)

Para esta profesional de la sanidad pública francesa, la victoria en las municipales de su ciudad tiene un sabor muy especial porque supone el regreso de la izquierda a la alcaldía tras veinticinco años de ausencia. Ha concitado el apoyo de los socialistas, La Francia Insumisa y el Partido Comunista, todos ellos integrados en la coalición Printemps Marseillais. Conoce bien la ciudad portuaria, en la que nació hace 63 años, y en cuyos barrios más deprimidos ejerció como médico de atención primaria. 

Grégory Doucet (Lyon)

La suya es una de las grandes victorias del ecologismo francés en esta segunda vuelta de las elecciones municipales. Va a liderar la tercera ciudad del país tras lograr el 52,4% de los votos con los cuales se dispone a hacer una gestión de referencia medioambiental. Es un firme defensor de la ecología y disiente de todo aquél que la contrapone a la economía, con lo que habrá que esperar una política sostenible también desde el punto de vista económico. Doucet ha realizado trabajo humanitario en África durante años. 

Jeanne Barseghian (Estrasburgo)

Esta abogada ecologista de 39 años, nacida en Suresnes en 1980, tiene raíces armenias. Su familia padeció el genocidio armenio en Constantinopla. Su ascenso político ha sido meteórico hasta llegar a la alcaldía, donde ha anunciado que va a luchar sin cuartel contra todos aquellos comportamientos ciudadanos que perjudiquen el medioambiente. Le obsesiona la desaparición del plástico.

La formación ecologista ha conseguido también importantes victorias en localidades como Besançon, Poitiers, Grenoble o Tours, no se recuerda en Europa una ola verde como la que Francia ha protagonizado el pasado domingo. Cabe preguntarse si esa ola se extenderá a otros países. De celebrarse ahora unas municipales en España, ¿ocurriría lo mismo que en Francia?