Opinión

Los protagonistas del choque de poderes en Perú

El presidente Martín Vizcarra

La crisis institucional que ha estallado en Perú en las últimas horas obedece a una situación larvada desde hace tres años, desde la elección del anterior presidente y su tormentoso mandado. Se ha producido de facto un bloqueo en la relación entre el Congreso de la República y la figura del jefe del Estado, en el cual la instancia parlamentaria ha trabajado obstruyendo la labor del ejecutivo, y el gobierno ha estado intentando adelantar las elecciones o plantear un referéndum para apuntalar en el poder al presidente Vizcarra. Para comprender la situación actual, en la que el Congreso no da validez a la disolución decretada por el presidente, hay que repasar quienes son los protagonistas de este choque de poderes públicos en Perú.

Martín Vizcarra (Lima, 1963), presidente de la República.
Sustituyó a  Pedro Pablo Kuczynski en marzo de 2018, cuando éste renunció por el escándalo de los videos. El presidente ha ordenado la disolución del Parlamento con la Constitución Política del Perú en la mano, esgrimiendo su artículo 134:

“El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros. El decreto de disolución contiene la convocatoria a elecciones para un nuevo Congreso. Dichas elecciones se realizan dentro de los cuatro meses de la fecha de disolución, sin que pueda alterarse el sistema electoral preexistente. No puede disolverse el Congreso en el último año de su mandato. Disuelto el Congreso, se mantiene en funciones la Comisión Permanente, la cual no puede ser disuelta. No hay otras formas de revocatoria del mandato parlamentario. Bajo estado de sitio, el Congreso no puede ser disuelto”.

Los hechos son confusos. Intentó someterse a una cuestión de confianza, pero la mayoría parlamentaria en su contra reaccionó eligiendo a los magistrados del Tribunal Constitucional, cuyo mandato ha concluido hace nueve meses. Él entendió que se le había retirado la confianza y por eso ha tomado el camino rápido disolviendo el parlamento y convocando elecciones el 26 de enero. Esa interpretación es la clave del choque de poderes que se ha producido en Perú: si el presidente se ha alejado de la Constitución al disolver antes de tiempo, ya que el pleno no había llegado a votar la confianza que él reclamaba. Una “cuestión semántica”, según el analista peruano Guillermo Descalzi. 

Mercedes Aráoz (Lima, 1961), vicepresidenta.
La número dos del Estado está jugando un papel decisivo en la crisis. El Congreso la confirmó como presidenta accidental al considerar cesante en su cargo a Vizcarra. Ella acaba de renunciar, ya que entiende que no hay las condiciones mínimas para asumir el cargo y conducir al país a una vía de solución del conflicto institucional en el que se haya sumido. Aráoz es una mujer muy valorada por los ciudadanos, ha trabajado en los gobiernos de Kuczynski y Alan García, y defiende el diálogo como herramienta para resolver la crisis.

Pedro Olaechea (Lima, 1954), presidente del Congreso.
Uno de los personajes clave en la situación que atraviesa Perú. Pertenece al partido de Kuczynski, el PPK (Peruanos Por el Kambio), pero se presentó a las elecciones de 2016 por la formación Lima Metropolitana. Ha sido varias veces ministro y actualmente podemos considerarle el líder de la oposición al presidente Vizcarra en el Congreso. Olaechea asegura, en relación a la discrepancia sobre la moción de confianza y la votación de los magistrados, que él fijó la agenda de forma imparcial, pero no le ayuda para convencer a los peruanos el hecho de que un primo suyo fuera uno de los aspirantes al cargo judicial, elegido finalmente. Se enteró en directo en una emisión de  CNN en español de la renuncia de Aráoz, y le periodista le preguntó si asumiría el poder, a lo que ha contestado esgrimiendo un ejemplar de la Constitución. Defiende volver al equilibrio de poderes que según él nunca debió romperse.

Keiko Fujimori (Lima, 1975).
Hija del ex presidente Alberto Fujimori, líder de la oposición, se encuentra en prisión desde hace un año por la investigación que pesa sobre ella en relación a los sobornos en la campaña de 2016. La Cámara se encuentra plagada de corrupción, con las vinculaciones de muchos congresistas con la trama brasileña Odebrecht en la que han circulado de forma ilegal o sospechosa fondos destinados a campañas electorales, lo que llevó a Keiko a quedar confinada en el Establecimiento Penitenciario Anexo Mujeres de Chorrillos, al sur de la capital peruana.

El Congreso tiene 130 parlamentarios, y la mayoría son opositores al presidente. La alianza de fuerzas de oposición integra a Fuerza Popular con 54 escaños y al Partido Aprista con 5, a los que se unen varios fujimoristas. Son  mayoritarias las fuerzas de derecha aliadas del fujimorismo. Las diferencias sobre la elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional, que la oposición quiere controlar han desatado este nuevo capítulo de la crisis política peruana.

El ejército y la policía.
Como siempre que hablamos de inestabilidad en un país latinoamericano, las miradas siempre se dirigen a estos colectivos. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han respaldado muy pronto al presidente Vizcarra, con quien han mantenido una reunión tras la disolución del Congreso, y o han reconocido como “jefe supremo”. No cabe duda por tanto de con quién están el ejército y las fuerzas del orden. 

Organización de Estados Americanos (OEA).
El principal foro supranacional del continente, como suele ser habitual, muestra prudencia hasta ahora con los acontecimientos. La OEA apuesta por que sea el Tribunal Constitucional el que solucione el enfrentamiento de los poderes ejecutivo y legislativo, pero se ha acercado más a la postura del presidente al apoyar la convocatoria de elecciones para que “la polarización política que sufre el país la resuelva el pueblo en las urnas”.