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Marruecos

Opinión

Marruecos abandona su neutralidad en la guerra de Ucrania y se alinea con Estados Unidos

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El Palacio Real marroquí ha dado un giro inesperado en su política exterior al alinearse decididamente con Estados Unidos y la OTAN en la guerra de facto con Rusia, tras la intervención militar de Moscú en Ucrania y la región limítrofe del mar Negro.

Hasta ahora, el Reino de Marruecos había mantenido una posición de neutralidad y un equilibrio que ha acabado por deshacerse. El 2 de marzo, el 24 de marzo y el 7 de abril, Marruecos se ausentó de la Asamblea General de la ONU en la que se votaban sendas resoluciones de condena de la intervención militar rusa en Ucrania. El Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí trato de justificar la posición neutral del Reino alauí, reafirmando en un comunicado que el país seguía fiel “al respeto de la integridad territorial, de la soberanía y de la unidad nacional de todos los Estados miembros de la ONU”; una perogrullada que no convenció en Washington. 

El intento marroquí de mantener una política exterior independiente de las grandes potencias en momentos en que la crisis internacional se ha agudizado hasta el extremo de dejar planear la posibilidad de una conflagración mundial de alarmantes proporciones no ha tenido largo alcance. La Casa Blanca ha hecho saber por activa y por pasiva a su “aliado estratégico mayor” que es el Reino de Marruecos que debía tomar posición clara en el conflicto. 

Las presiones ejercidas por Estados Unidos han tenido efecto, y Marruecos ha participado junto a los 40 aliados de los Estados Unidos, todos los miembros de la OTAN más otros invitados como Australia, Suecia, Finlandia, Túnez y Qatar, en la reunión celebrada en la base estadounidense de Ramstein en Alemania. El objetivo del encuentro era preciso: aumentar las ayudas militares al Gobierno de Volodimir Zelenski. El resultado quizás más espectacular ha sido la decisión del Gobierno alemán de enviar carros de combate Gepard al régimen de Kiev, lo que supone “una escalada de consecuencias insospechadas”, asegura un analista geoestratégico español.

El giro político dado por Marruecos no dejará de tener consecuencias internas y externas, en la región del Magreb y en el continente africano. Rabat es un cliente importante de las exportaciones rusas, sobre todo cereales, maquinaria, cosméticos, productos alimenticios, vehículos utilitarios, así como derivados de los hidrocarburos. A su vez, Marruecos ha exportado productos alimenticios agrícolas y productos del mar, así como productos químicos y fertilizantes. El conjunto de la balanza comercial ha alcanzado los 1.600 millones de dólares, lo que sitúa al Reino alauí como el principal socio comercial de Rusia en el continente africano.

Esta situación podría cambiar por varias razones. En primer lugar, Rusia ha pedido a sus clientes internacionales que paguen las mercancías que importan en rublos. Moscú y Rabat habían dado a entender que se podía recurrir al trueque; algo que en las actuales circunstancias está en entredicho. En segundo lugar, el alineamiento de Marruecos con la postura de Estados Unidos, que ha declarado que “es necesario vencer a Rusia en el terreno militar, de manera que el país euroasiático no constituya ningún peligro para otros países”, coloca al Reino de Mohamed VI en una delicada postura frente al Kremlin, que a su vez podría reaccionar negativamente en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU ante la cuestión del Sáhara Occidental. Es cierto que Rabat ha esperado a que concluyese la reunión del Consejo dedicada a este conflicto con el informe del enviado especial Staffan de Mistura, para tomar posición abierta en el conflicto de Ucrania. Sin embargo, los expertos marroquíes señalan que la crisis en el Sáhara Occidental aún no ha sido resuelta y Rusia guarda varias cartas en la manga que podría utilizar para bloquear la puesta en marcha de la solución de autonomía propuesta por el rey Mohamed VI en 2007, y recientemente aceptada por el Gobierno de Pedro Sánchez como “la única realista y posible” para resolver definitivamente el conflicto en la vieja colonia española de África.