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Opinión

Medios de comunicación en la guerra de Ucrania, voces y certeza frente al silencio y la desinformación

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Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace.

El 24 de febrero de 2022 el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenaba el inicio de una
«operación militar especial» contra Ucrania. En esta invasión, junto a los innumerables medios convencionales del amplio arsenal de Moscú, también llegaron en primera línea de combate la propaganda, la desinformación y la censura. Si los resultados de la guerra relámpago que pudiera buscar el Kremlin no han sido, presumiblemente, los esperados, menos aún lo ha debido ser la firmeza del posicionamiento internacional, la unanimidad y contundencia de las sanciones, los apoyos militares a Kiev, los políticos y sociales para paliar la crisis humanitaria o el esfuerzo de los medios de comunicación ucranianos y extranjeros, al igual que el de organizaciones e instituciones, para defender la democracia y la libertad, combatir la mentira, la censura, la manipulación o para condenar los ataques contra los medios de comunicación, su personal o infraestructuras.

Ucrania, un paso adelante

El conflicto que comenzó hace unos meses y que es ya, con diferencia, la mayor ofensiva militar convencional en Europa desde las guerras de los Balcanes en la última década del siglo XX tiene en la información uno de sus grandes frentes. Tener su dominio por negarla, modelarla o inventarla usando tecnologías como la inteligencia artificial, entre muchas otras opciones, ha sido, desde el inicio de la contienda, una clara ventaja y un referente para el posicionamiento de múltiples actores, especialmente el que ha definido el de dos grandes bloques internacionales: los que defienden la democracia y sus libertades, como la de prensa, y los que la restringen y la anulan.

La unidad y decisión de Ucrania frente a la invasión quedó patente apenas una semana después de ser atacados cuando su Parlamento, la Rada Suprema, aprobó 14 nuevas leyes1 para contrarrestar la agresión rusa, textos que fueron posteriormente sancionados por el presidente Volodímir Oleksándrovich Zelenski. Entre ellas hay dos específicas que se han añadido a su Código Penal. El artículo 435-1 se refiere a la responsabilidad por las amenazas e insultos a los militares y sus familias y a la producción y difusión de material informativo relevante. El 436-2 prohíbe explícitamente que los medios de comunicación justifiquen o legitimen la agresión armada de la Federación Rusa contra Ucrania o la ocupación de parte de su territorio, comenzada en 2014, y que estos actos se califiquen como «guerra civil» o «conflicto interno». Las personas que han participado en estas acciones no podrán ser ni ensalzadas ni definidas como «milicianos civiles»,
«insurgentes» o, la más extraña de todas ellas, «hombres armados educados». Las penas para quienes incumplan pueden suponer hasta 8 años de prisión.

Más reciente, en abril, fue la adopción en la Rada Suprema de la Resolución 72662 sobre el valor de la libertad de expresión y el trabajo de los periodistas y los medios de comunicación durante la ley marcial, vigente desde el comienzo de la invasión. Un total de 348 diputados votaron a favor de un documento que, anteriormente, había recibido el apoyo de la Comisión de Política Humanitaria y de Información. Fundamental para mantener a la población informada está siendo el trabajo de los medios ucranianos, entre los que destaca la pública UA:PBC. A pesar de los ataques directos, la pérdida de infraestructuras de comunicación y de los múltiples desafíos que supone mantener la actividad en un conflicto, ha mantenido, por todos los medios y canales posibles, sus emisiones. Antes de la invasión contaba con 4.500 empleados, y 27 canales (incluyendo regionales). Actualmente ha trasladado sus principales operaciones de Kiev a Lviv, en el oeste de Ucrania, aunque la mayoría de sus oficinas regionales siguen activas. Para facilitar aún más su labor y la recepción de la población se ha formado un gran grupo mediático con One Plus One, Inter, Ucrania, ICTV y la empresa estatal Rada para producir «UA_Razom» (Juntos). Cada una de ellas produce cinco horas de contenido al día, casi todo noticias destinadas a informar de la situación y a favorecer la protección de la gente con instrucciones sobre seguridad personal en situaciones como, por ejemplo, un bombardeo. La certeza de la información, su verificación, se logra con el testimonio directo de los equipos que aún trabajan sobre el terreno y su red. De los materiales ajenos que reciben se comprueba la posición geográfica y los metadatos antes de su difusión o envío a otras agencias o medios de comunicación extranjeros.

En un discurso a la nación, el presidente ucraniano comunicó que, en forma de decreto y al amparo de la ley marcial vigente, los canales de comunicación privados quedarían agrupados bajo una sola plataforma llamada United News, en la que también tienen cabida los medios públicos. El mandatario justificó la necesidad de esta medida de guerra para combatir la supuesta desinformación rusa y la importancia de contar con una
«política informativa unificada». Otro freno a la influencia rusa la tomó el regulador ucraniano, el Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (NCTRB)3 al suspender la retransmisión de más de setenta canales de televisión rusos por la amenaza que suponían para la seguridad al difundir información no fiable, propaganda o argumentario cercano al Kremlin. Una de las herramientas más utilizadas en Ucrania y en el extranjero como fuente de información de lo que sucede en el país, es la herramienta de mensajería Telegram. A través de ella y de Viber se envían, además, alertas de posibles bombardeos y ofensivas.

Para ayudar a todos los periodistas que trabajan en Ucrania, locales o extranjeros, el Sindicato Nacional de Periodistas de Ucrania (NUJU), con el apoyo de las Federaciones Internacional y Europea de Periodistas (FIP-EFJ) —que representan a más de 600.000 periodistas en 146 países— y el Sindicato Independiente de Medios de Comunicación de Ucrania (IMTUU), están poniendo en marcha una red de centros de solidaridad4. Están abiertos en las sedes de NUJU en Lviv, Ivano-Frankivsk y Chernivtsi y pueden usarse como oficinas, para formación o para que los periodistas evacuados reciban cobijo, ayuda material y financiera.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo con donaciones5 al fondo de las Federaciones Internacional y Europea de Periodistas. Iniciativas similares son las del GMFD6, Foro Mundial para el Desarrollo de los Medios de Comunicación, una red internacional de organizaciones, que ha elaborado una amplia lista de asociaciones que proporcionan financiación y recursos de crisis y emergencia; el Fondo de Solidaridad con Ucrania7 del International Press Institute o el del Media Development Investment Fund, un fondo de inversión sin ánimo de lucro con sede en Nueva York, entre otras similares, están centrando sus esfuerzos en el apoyo financiero a decenas de medios que prosiguen sus actividades por toda Ucrania, en la dotación de material de protección, estableciendo oficinas y ayudando en los movimientos del personal, en especial cuando tienen que salir a países de la UE.

Tras la adopción en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Resolución sobre la Agresión a Ucrania, la UNESCO8 está trabajando para evaluar los daños en todas sus esferas de competencia (especialmente educación, cultura, patrimonio y la información) y para poner en marcha acciones de apoyo de emergencia9 a los periodistas locales o extranjeros que informan desde Ucrania. Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, ha informado que, juntamente con Reporteros Sin Fronteras, se está traduciendo al ucraniano y distribuyendo en varios idiomas un manual sobre actuación en entornos hostiles y primeros auxilios (HEFAT) para periodistas, que ofrecerá formación presencial y virtual.

Rusia, un paso atrás

Con la ofensiva lanzada contra Ucrania, a la que el Kremlin ha prohibido referirse con las palabras «guerra», «ataque» o «invasión», llegó la destrucción y desestabilización propias de un conflicto bélico tradicional y las operadas bajo la doctrina militar rusa de «guerra no lineal», como los ciberataques, las amenazas híbridas o la divulgación masiva de propaganda y desinformación contra objetivos como los medios de comunicación ucranianos, los propios o extranjeros.

Moscú, como justificación de la invasión, ha argumentado su «operación especial» como una acción para terminar con las matanzas de separatistas prorrusos de las regiones ucranianas del Dombás, por considerar necesario el derrocamiento del Gobierno legítimo y democrático de Zelenski por neonazi y por los vínculos entre ambas naciones frente a su acercamiento a la UE y la OTAN. Como apoyo a este argumentario se están realizando amplias y sistemáticas campañas de propaganda, de desinformación y de manipulación de la información dirigidas a su población, a la de Ucrania y a las de naciones occidentales como son las de la UE o EE. UU., en las que son de sobra conocidas las injerencias en procesos electorales, entre otras.

Los medios estatales, que han ayudado a que Rusia esté en el puesto 150 de 180 de Clasificación Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras10, o que Freedom House11 considere que Rusia «no es libre», transmiten habitualmente una imagen triunfante y de libertadores de sus fuerzas armadas. Frente a unos invasores, que no están sufriendo ni reveses, ni bajas…, los militares ucranianos son asesinos de civiles que no cesan de retirarse ante el avance ruso… Para hacer aún más opaca la realidad se ha levantado un impenetrable «telón de acero informativo». El 24 de febrero Roskomnadzor, el Servicio Federal de Supervisión en el Ámbito de las Comunicaciones, las Tecnologías de la Información y los Medios de Comunicación, advirtió a los medios de comunicación que estaban «obligados» a publicar únicamente datos e información proporcionados por fuentes estatales oficiales. Roskomnadzor, además de advertir, podía imponer medidas punitivas gracias a leyes federales como la n.º 114-FZ del 25 de julio de 2002 (sobre la lucha contra la actividad extremista), la n.º 149-Ley Federal del 27 de julio de 2006 (sobre la información, las tecnologías de la información y la protección de la información) o el Decreto del 26 de octubre de 2012 n.º 1101, que limita la libertad de expresión y que se ha ido ampliado según las necesidades. La Fiscalía General rusa emitió, el 27 de febrero12, una declaración en la que amenazaba con procesar por cargos de «alta traición» cualquier tipo de «ayuda a un Estado extranjero, organización internacional o extranjera o sus representantes en actividades dirigidas contra la seguridad de la Federación Rusa».

Pero el paso definitivo llegó a comienzos de marzo, cuando la Duma Estatal presentó un proyecto, firmado sin titubeo por el presidente Vladimir Putin, por el que se convertían en ley tres enmiendas al derecho penal13. Así, el nuevo artículo 207-3 condena la responsabilidad por «la difusión pública de información falsa a sabiendas sobre el uso de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia en interés de la protección de la Federación de Rusia y de sus ciudadanos, y del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales». Su incumplimiento conlleva una pena de hasta 15 años de prisión. El artículo, 280-3 se centra en las acciones públicas destinadas a «desacreditar el uso de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia en interés de la protección de los intereses de la Federación de Rusia y de sus ciudadanos, y del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, incluso mediante llamamientos públicos para contrarrestar (dicho uso de la fuerza)». La pena máxima es de 5 años de prisión si las acciones del condenado han supuesto desórdenes masivos. Por último, el artículo 284- 2 castiga los llamamientos públicos, por parte de un ciudadano ruso, a la imposición de sanciones extranjeras o internacionales contra la Federación Rusa, las personas jurídicas o los ciudadanos rusos, con multa o una pena de prisión de hasta 5 años.

Desde el inicio de las restricciones, en un vertiginoso efecto dominó, se han sucedido las amenazas y bloqueos de Roskomnadzor a medios rusos por difundir «información de importancia pública poco fiable», las acusaciones de que actúan como «agentes extranjeros» o las detenciones de periodistas, defensores de los derechos humanos y activistas rusos. No seguir el discurso oficial ha supuesto multas y penas de prisión a decenas de periodistas por todo el país en una lista que no cesa de aumentar, siendo, quizá, el caso más conocido el de la periodista Marina Ovsyannikova de la cadena de televisión rusa Channel One. Su irrupción en directo en un informativo con un cartel en el que se leía «No a la guerra. No te creas la propaganda. Te mienten. Rusos contra la guerra» se hizo rápidamente viral. En un mensaje pregrabado14 y lanzado en sus redes sociales, Ovsyannikova condenó la «agresión rusa a Ucrania» y lamentó que su trabajo promoviera «la propaganda de Putin». Tras permanecer detenida e interrogada, fue puesta en libertad con una multa de 30.000 rublos por unas acciones calificadas por el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov15, como un acto de «gamberrismo».

También se ha restringido el acceso a plataformas digitales como Twitter o Facebook/Meta y, ante el temor de ser acusados de publicar «información falsa» o no autorizada y tener que enfrentar fuertes sanciones económicas o de prisión, son notables los cierres de medios locales, entre otros Echo Moscow, MediaZona o Novaya Gazeta, cuyo redactor jefe es el Premio Nobel de la Paz Dmitry Muratov. Como muestra del clima de impunidad que amenaza a los periodistas, el 7 de abril Muratov fue agredido por un hombre que le roció con una mezcla de pintura roja y acetona. El incidente ha merecido escasa atención para las fuerzas policiales.

En la cuenta de impactos es destacable el abandono de Rusia de docenas de profesionales en la que está siendo la más amplia y severa represión de los mandatos de Vladimir Putin, como el personal de la cadena Dozhd por «motivos de seguridad» tras el bloqueo de su emisión, y la de medios de comunicación internacionales como BBC, Deutsche Welle, RAI, RTVE o Euronews, el principal canal de noticias internacional de Europa y el más conocido y fiable en Rusia. «Durante la última década, las autoridades rusas han recurrido a una red de leyes ambiguas y pretextos endebles para intimidar y acosar a las voces independientes y disidentes», ha dicho Hugh Williamson de Human Rights Watch16. Marie Struthers, de Amnistía Internacional, ha manifestado17 que «en su desesperación por silenciar la disidencia, Rusia está utilizando también empresas controladas por el Estado para acallar a quienes alzan la voz contra el conflicto».

Casos directos son los de Elena Chernenko, directora de la sección de exteriores del diario económico Kommersant, relegada por el Kremlin por firmar junto a 300 periodistas una carta abierta contra la invasión, o la retirada de emisión del conocido presentador Ivan Urgant, de Channel One, el mismo que Marina Ovsyannikova. Indirectos y menos conocidos son los casos de dimisiones como las de Maria Baronova, ex redactora jefe de RT, la presentadora Lilia Gildeyeva y el veterano periodista Vadim Glusker de NTV, la corresponsal Zhanna Agalakova, de Channel One, o las de profesionales extranjeros de RT, como el presentador Frédéric Taddeï de la cadena en Francia, y los sufridos por agencia estatal de noticias rusa Ruptly, con sede en Alemania. Otros, quizá más cautos, se encuentran de vacaciones o en «viajes de negocios».

La representante de la OSCE para la Libertad de los Medios de Comunicación, Teresa Ribeiro, ha denunciado18 con firmeza la decisión de las autoridades de restringir la elección de fuentes de información de los medios de comunicación y el continuo deterioro de la situación de libertad de prensa en la Federación Rusa, esta, como firmante de convenios internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos o el Convenio Europeo de Derechos Humanos, tiene la obligación de respetar y proteger los derechos a la libertad de opinión y de expresión, que incluyen «la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras». En todos ellos se recoge la posibilidad, basada en motivos legítimos, de imponer límites y restricciones a la libertad de expresión y el acceso a la información. Tiempos de emergencia o amenazas reales para la seguridad nacional, la integridad territorial o la seguridad pública, son los argumentos más empleados para justificar las restricciones. Sin embargo, Rusia, que está abandonando o siendo expulsada de foros internacionales como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU o el Consejo de Europa, no ha comunicado que oficialmente se derogue, parcial, total o permanentemente sus obligaciones en materia de derechos humanos.

La respuesta internacional

La libertad de prensa y de expresión a través de distintos medios es uno de los principios más reconocidos mundialmente, aunque su protección y respeto varía notablemente entre las naciones del mundo. Desde el siglo XVIII ya aparece recogida en las primeras constituciones democráticas europeas o en la de Estados Unidos de 1791. La base de las actuales normas internacionales se encuentra en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, texto no firmado por la entonces Unión Soviética, en el que se establece que «todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión»19. A esta Declaración Universal de Derechos Humanos se suman distintos instrumentos internacionales en la defensa de los derechos y en preservar la seguridad de los periodistas y la profesionalidad e independencia de su trabajo. Son, entre otros mecanismos: convenios, convenciones, declaraciones, recomendaciones, directrices y resoluciones de distintas instituciones y organismos que cuentan, en su mayoría, con reconocimiento internacional y vinculación jurídica.

Hablando de naciones avanzadas, teóricamente democráticas y defensoras de sistemas que garantizan los derechos de sus ciudadanos, como las enfrentadas, hay que recordar el valor de unos medios de comunicación libres, independientes e imparciales, especialmente en situaciones de conflicto, para informar de la realidad de los hechos, para denunciar actos que atenten contra las normas establecidas o algo más básico como es la humanidad, para contribuir a la protección de los civiles y de los damnificados, y para, en todo lo que sea posible, defender la democracia, sus valores, sus derechos y sus deberes, que no son pocos.

Ante el «telón de acero» impuesto por Moscú, y en solidaridad con Ucrania, el viernes 4 de marzo, a las 8.45 CET20, cerca de 160 radios públicas y privadas de toda Europa, incluida la ucraniana21, se unieron en una transmisión simultánea de la canción Give Peace a Chance de John Lennon. La iniciativa, liderada por la EBU-UER, la Unión Europea de Radiodifusión, la principal alianza mundial de medios de comunicación públicos recibió el agradecimiento de la Radio Ucraniana. El director general de la EBU- UER, Noel Curran, afirmó que «sabemos que, a lo largo de sus cien años de historia, el público ha recurrido a los medios de comunicación de servicio público en tiempos de guerra para informar y unir».

Pero la respuesta europea e internacional no ha sido solo simbólica, en forma de banderas ucranianas, en las emisiones o conciertos solidarios para recaudar fondos. Además de emitir por sus canales programación de medios ucranianos o información en ucraniano y ruso, de enviar equipos para mantener la actividad o de ceder instalaciones, se ha reactivado un clásico de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, la onda corta. Se han reforzado los servicios en ruso, ucraniano e inglés a lo largo de toda Europa en emisoras como la BBC británica o Radio Exterior de España, que recientemente celebraba su 80.º aniversario.

En el ámbito digital, ante el bloqueo de sitios webs por parte de los reguladores o el sistema judicial, se están creando «espejos» para todos los medios de comunicación censurados, como los que está activando RSF para que siga existiendo acceso a la información22, como ha sucedido con Meduza, actualmente en el exilio en Riga y cuyas noticias son consultadas por más de 13 millones de visitantes únicos al mes. Otra herramienta que está en auge y es una de las propuestas de los medios internacionales es el uso de las redes privadas virtuales (VPN), cuya demanda ha crecido en miles por ciento dentro de territorio ruso. Permiten, además de saltar telones y muros o aumentar la protección frente a intrusos mientras se navega, saltarse las restricciones territoriales impuestas por el Kremlin a las redes sociales o medios de comunicación extranjeros, a los que se puede acceder utilizando herramientas de elusión como la aplicación Psiphon o el navegador Tor.

A la vista de los acontecimientos que se están produciendo en Ucrania, el Consejo Ejecutivo de la EBU-UER ha decidido suspender a los representantes de sus tres miembros rusos (RTR, Channel One y RDO) de sus grupos de gobierno, incluidos el Consejo Ejecutivo y todos los Comités Estatutarios. Previamente Rusia había sido excluida del Festival de Eurovisión 2022. En una declaración pública la Unión23 dice que
«el apoyo a la libertad de los medios de comunicación debe ser prioritario, no a pesar de estas difíciles circunstancias, sino a causa de ellas». En un sentido similar se expresa la Alianza de Medios Públicos24, en un documento firmado por más de 70 organizaciones de medios y periodistas, condena[VDR1] «la violencia física, los ciberataques, la desinformación y todas las demás armas empleadas por el agresor contra la prensa ucraniana libre y democrática. También nos solidarizamos con los medios de comunicación independientes rusos que siguen informando de la verdad en condiciones sin precedentes».

Estas acciones se han tomado mientras decenas de estos medios de comunicación y empresas del sector como The New York Times, Bloomberg, CNN, ZDF, RAI, BBC, Discovery, NHK, TV5Monde, France 24, Deutsche Welle, RTVE o la Agencia EFE, entre muchas otras, han abandonado sus actividades y cerrado sus negocios en Rusia, por decisión propia o empujados por las severas legislaciones que ha impuesto Moscú.
En el incesante goteo de multinacionales que han abandonado, paralizado o limitado su actividad comercial con Rusia no hay solo firmas de energía, automoción, moda o bancos, los productos de Apple ya no están a la venta y, al igual que Google, ha desactivado funciones de su sistema de navegación para proteger a la población civil. Spotify ha cerrado su oficina en Rusia y ha eliminado los contenidos de los medios de comunicación respaldados por el Kremlin. Plataformas digitales y de redes sociales, entre las que destacan Facebook/Meta25, Instagram o YouTube, de Google26, han bloqueado a RT y Sputnik para evitar que Moscú difunda internacionalmente su propaganda. Por su parte Twitter27 anunció que etiquetaría y reduciría la visibilidad de los tuits vinculados a RT y Sputnik y Microsoft afirmó que eliminaría sus aplicaciones de su tienda y anularía los resultados en su buscador Bing. La china TikTok, propiedad del gigante Byte Dance, ha restringido algunas funciones de su plataforma en Rusia.

A las grandes firmas del entretenimiento como Disney, Warner Bros, Paramount, Sony o Universal, que han cancelado sus negocios en suelo ruso y retrasado, o anulado, los estrenos de grandes producciones taquilleras, se ha sumado también Netflix28 al detener, indefinidamente, todos los proyectos y adquisiciones en Rusia. La operadora de streaming se negó además a cumplir con la nueva ley que obliga a los servicios con más de 100.000 usuarios diarios a emitir 20 de los principales canales de televisión federales rusos, muchos dedicados a difundir propaganda estatal. Tampoco se verán en los más reconocidos festivales de cine las obras de los directores rusos. El de Cannes ha prohibido la participación de delegaciones rusas o de asistentes vinculados a Moscú.

Imposibilitadas para ganar la Palma de Oro, las películas rusas tampoco serán candidatas a los Premios del Cine Europeo.

Estas decisiones llegan tras la presión de los principales líderes mundiales opuestos a la invasión o medidas como la tomada por la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, comunicó29 que se prohibiría en el territorio comunitario la emisión de RT y Sputnik, así como sus filiales, descritos como instrumentos de propaganda del Kremlin y «que ya no podrán difundir sus mentiras para justificar la guerra de Putin y crear división en nuestra Unión». El Consejo de la Unión Europea adoptó el 1 de marzo nuevas sanciones económicas contra la Federación Rusa30, modificando el Reglamento 833/2014 de 31 de julio de 2014. «La manipulación sistemática de la información y la desinformación por parte del Kremlin se aplica como herramienta operativa en su asalto a Ucrania. También es una amenaza significativa y directa para el orden público y la seguridad de la Unión», ha dicho Josep Borrell, alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea31.

Un ejemplo muy evidente y reciente de a qué hay que enfrentarse es el de un vídeo falso del presidente Zelenski pidiendo la rendición de sus tropas dirigido al pueblo ucraniano. Fue publicado sin consentimiento por hackers rusos en el tabloide ucraniano de lengua rusa Segodnya y posteriormente desmentido por el propio Zelenski, quien devolvió la petición de rendición a las tropas invasoras. Esta mentira tan elaborada y peligrosa en sus efectos puede haberse convertido en el primer deepfake utilizado como arma de propaganda y desinformación en un conflicto militar.

También hay que destacar que la medida que afecta a RT y Sputnik no tiene precedentes en la Unión. Cortar la señal de un canal es una cuestión que compete a los reguladores nacionales y que requiere, además de consideraciones técnicas, una sólida base jurídica que asegure el respeto a la misma libertad de prensa y pluralismo que se pretende defender. La Comisión Europea, por ello, ha trabajado en estrecho contacto con el Grupo de Reguladores Europeos de los Servicios de Medios Audiovisuales (ERGA)32, que reúne a las autoridades de supervisión de cada Estado miembro.

Este posible apagón informativo en Rusia preocupa a diferentes organismos e instituciones internacionales y a las grandes asociaciones de medios, aunque más lo están consiguiendo los ataques a medios y profesionales. A mediados de abril había que lamentar la muerte del cineasta lituano Mantas Kvedaravicius, asesinado por tropas rusas en Mariúpol; del fotógrafo ucraniano Maksim Yevhenovych Levin, fallecido en el distrito de Vyshhorod; del cámara ucraniano Yevhenii Sakun, muerto en el bombardeo ruso de la torre de televisión en Kiev33; del cámara de Fox News Pierre Zakrzewski y la periodista Oleksandra Sasha Kuvshynova, fallecidos en un ataque a las afueras de Kiev; del periodista ucraniano Viktor Dedov, muerto en Mariúpol; del periodista y director de cine estadounidense Brent Renaud, asesinado en la ciudad de Irpín; y Oksana Baulina, una reconocida periodista rusa del medio opositor al Kremlin The Insider, que perdió la vida en un bombardeo en Kiev. Los heridos se cuentan por decenas y se están investigando posibles casos de tortura y desapariciones a manos de militares rusos35 o denuncias sobre posibles «listas negras»35, como en la que supuestamente aparecían Mstyslav Chernov y Evgeniy Maloletka, dos periodistas de la agencia The Associated Press.

IPI, el International Press Institute, para visibilizar y dejar testimonio de todos y cualesquier tipos de ataque y restricción a los periodistas y a las infraestructuras, las detenciones, la censura o la aplicación de leyes que restrinjan las libertades de prensa, ha puesto en marcha una web36 en la que se recogen, de manera constante y previamente verificados, todos los conocidos. Otra red mundial es la que se ha tejido alrededor de ukrainefacts.org, una iniciativa que ha unido a verificadores de más de 70 organizaciones y medios mundiales. La herramienta incluye un mapa interactivo con comprobaciones de hechos que cualquier medio de comunicación puede integrar de manera gratuita en su propia web.

Poder acceder en situaciones de conflicto, tanto en las zonas en guerra como en el resto del mundo, a informaciones objetivas y útiles va más allá de cumplir con resoluciones como la 2222 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se señala que «los equipos e instalaciones de los medios de comunicación constituyen objetos civiles y, a este respecto, no deben ser objeto de ataques ni de represalias, a menos que sean objetivos militares». No caer en el lado equivocado de los telones, de acero o informativos, supone disfrutar de derechos como las libertades de prensa y expresión gracias a la actividad de medios de comunicación libres e independientes. Su labor, cada vez más comprometida, incluso en las sociedades consideradas como más avanzadas y democráticas, es básica para evitar polarizaciones causadas por la propaganda, la desinformación y la mentira; para la construcción de opiniones críticas basadas en hechos y no en rumores; para no esparcir narrativas perniciosas… o para algo tan necesario como es consolidar sociedades democráticas con derechos reconocidos y respetados. Puede parecer poco, pero cada vez son más los habitantes del planeta que no pueden considerarlo así.

David Corral Hernández, periodista RTVE

1 «Verkhovna Rada passes a law banning pro-Russian political parties, religious and non-governmental organizations», RISU, marzo 2022. Disponible en: https://risu.ua/en/verkhovna-rada-passes-the-law- banning-pro-russian-political-parties-religious-and-non-governmental-organizations_n126761 [consulta: 27/4/2022].

2 «Sobre la declaración de la Rada Suprema de Ucrania sobre la validez de la libertad de expresión, las garantías de los periodistas y las actividades de los medios de comunicación durante el estado de guerra». Disponible en: https://zakon.rada.gov.ua/laws/show/2190-20#Text1 [consulta: 27/4/2022].

3 «The National Сouncil of Television and Radio Broadcasting». 

4 «Ukraine: the three solidarity centers for journalists are open», International Federation
of Journalists, abril de 2022. Disponible en: https://www.ifj.org/media-centre/news/detail/category/press- releases/article/ukraine-the-three-solidarity-centers-for-journalists-are-open.html [consulta: 27/4/2022].

5 «Donation to the IFJ/EFJ Safety Fund for Journalists in Ukraine». Disponible en: https://donorbox.org/donation-to-the-ifj-safety-fund-for-journalists-in-ukraine [consulta: 27/4/2022].

6 «Emergency funds and resources for media organisations and journalists in Ukraine». Disponible en: https://gfmd.info/emergency-funds-and-resources-for-journalists-and-media-organisations-in-ukraine/ [consulta: 27/4/2022].

7 «Donate to International Press Institute». Disponible en: https://www.paypal.com/donate/?cmd=_s- xclick&hosted_button_id=SUE5LFSGAXJNG&mc_cid=f137f0a3b4&mc_eid=8614c2280f [consulta: 27/4/2022].

8 «UNESCO’s statement on the recent developments in Ukraine», UNESCO, febrero de 2022. Disponible en: https://www.unesco.org/en/articles/unescos-statement-recent-developments-ukraine 

9 «Ukraine: UNESCO implementing new emergency measures to protect journalists», UNESCO, marzo de 2022. Disponible en: https://www.unesco.org/en/articles/ukraine-unesco-implementing-new- emergency-measures-protect-journalists [consulta: 27/4/2022].

10 «2021 WORLD PRESS FREEDOM INDEX», RSF. Disponible en: https://rsf.org/en/ranking [consulta: 27/4/2022].

11 «Countries and Territories», Freedom House.

12 «AI denuncia que Rusia sigue “decidida” a sofocar las críticas contra el Gobierno con la censura a los medios», Europa Press, febrero de 2022. Disponible en: https://www.europapress.es/internacional/noticia-ai-denuncia-rusia-sigue-decidida-sofocar-criticas-contra- gobierno-censura-medios-20220228143036.html [consulta: 27/4/2022].

13 «Ley Federal n.º 32-FZ de 4/3/2022 sobre las enmiendas al Código Penal de la Federación de Rusia y a los artículos 31 y 151 del Código de Procedimiento Penal de la Federación de Rusia».

14 «Discurso de la (ex)empleada de Channel One Marina Ovsyannikova». Disponible en: https://t.me/vottaktv/13498 [consulta: 27/4/2022].

15 «Marina Ovsyannikova: Russian journalist tells of 14-hour interrogation», BBC, marzo de 2022.

16 «Rusia», Human Right Watch. Disponible en: https://www.hrw.org/es/europa/asia-central/rusia [consulta: 27/4/2022].

17 «AI denuncia que Rusia sigue “decidida” a sofocar las críticas contra el Gobierno con la censura a los medios», Europa Press, febrero de 2022. Disponible en:
https://www.europapress.es/internacional/noticia-ai-denuncia-rusia-sigue-decidida-sofocar-criticas-contra- gobierno-censura-medios-20220228143036.html [consulta: 27/4/2022].

18 «OSCE Media Freedom Representative: “Russian authorities should stop further jeopardizing media freedom and safety of journalists”», OSCE, marzo de 2022. 

19 «Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH)».

20 «Message of hope as european radio stations come together to ‘Give peace a chance’», EBU, marzo de 2022. Disponible en: https://www.ebu.ch/news/2022/03/message-of-hope-as-european-radio-stations- come-together-to-give-peace-a-chance [consulta: 27/4/2022].

21 «Give peace a chance initiative. Radio channels on board list», EBU, marzo de 2022. Disponible en: https://www.ebu.ch/files/live/sites/ebu/files/Projects/Radio/Give%20Peace%20a%20Chance.pdf

22 «RSF creates “mirror” of leading Russian exile news site blocked by Kremlin», RSF, marzo de 2022. Disponible en: https://rsf.org/en/news/rsf-creates-mirror-leading-russian-exile-news-site-blocked-kremlin [consulta: 27/4/2022].

23 «EBU statement on ukraine», EBU, febrero de 2022. Disponible en: https://www.ebu.ch/news/2022/02/ebu-statement-on-ukraine [consulta: 27/4/2022].

24 «Statement of Support for Ukraine and Ukrainian Journalists», Public Media Alliance, febrero de 2022. Disponible en: https://www.publicmediaalliance.org/statement-of-support-for-ukraine-and-ukrainian- journalists/ [consulta: 27/4/2022].

25 Disponible en: https://twitter.com/nickclegg/status/1498395147536527360?s=20&t=eyf9Txp8Aex6N8CwjoClRA [consulta: 27/4/2022].

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27 CULLIFORD, Elizabeth. «Twitter will label, reduce visibility of tweets linking to Russian state media», Reuters, febrero de 2022. Disponible en: https://www.reuters.com/technology/twitter-will-label-reduce- visibility-tweets-linking-russian-state-media-2022-02-28/ [consulta: 27/4/2022].

28 KESLASSY, Elsa. «Netflix Pauses All Projects, Acquisitions From Russia», Variety, marzo de 2022. Disponible en: https://variety.com/2022/tv/news/netflix-pauses-russia-projects-acquisitions-1235194200/

29 KAYALI, Laura. «Netflix Pauses All Projects, Acquisitions From Russia», Politico, febrero de 2022. Disponible en: https://www.politico.eu/article/ursula-von-der-leyen-announces-rt-sputnik-ban/ [consulta: 27/4/2022].

30 «Sanctions de l'UE contre la Russie liées à la situation en Ukraine (depuis 2014)», Conseil de l'UE et
Conseil européen. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/fr/policies/sanctions/restrictive- measures-against-russia-over-ukraine/ [consulta: 27/4/2022].

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32 «ERGA stands united and ready to contribute to the effectiveness of new EU economic sanctions on Russian state-controlled media», AMA, marzo de 2022. Disponible en: http://ama.gov.al/erga-stands- united-and-ready-to-contribute-to-the-effectiveness-of-new-eu-economic-sanctions-on-russian-state- controlled-media/?lang=en [consulta: 27/4/2022].

33 «Ukraine conflict: Kyiv TV tower struck by Russian missile», BBC, marzo de 2022. Disponible en: https://www.bbc.com/news/av/world-europe-60579847 [consulta: 27/4/2022].

34 DE LA SERNA, Víctor. «Torturar al periodista», El Mundo, marzo de 2022. Disponible en: https://www.elmundo.es/papel/firmas/2022/03/24/623b4622fdddff0c828b45a3.html [consulta: 27/4/2022].

35 ARMUNIA, Cristina. «Los periodistas de AP que retrataron la masacre de la maternidad de Mariúpol denuncian que fueron perseguidos por las tropas rusas», El Diario.es, marzo de 2022. 

36 «IPI special coverage of the war in Ukraine and practical support for independent media», International Press Institute. Disponible en: https://ipi.media/ipi-tracker-russia-ukraine-war-visualisations/ [consulta: 27/4/2022].