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Opinión

Rusia entra en estado de guerra

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Dice que no es un farol. Vladimir Putin está dispuesto a llevar al límite la situación de Ucrania  e incluso vuelve a amagar con la posibilidad de las armas nucleares y acusa a Occidente de cruzar todas las líneas y de suministrar armamento a Kiev para atacar a Crimea y otras regiones rusas. Rusia es el invasor y Ucrania resiste –desde hace más de seis meses– en la defensiva para no perder ni su territorio, ni su soberanía. 

“Creo necesario apoyar la propuesta del Ministerio de Defensa y del Cuartel General y realizar una movilización parcial en Rusia serán reclutados solo aquellos ciudadanos que actualmente están en reserva y los que estudiaron en el Ejército y cuentan   con la experiencia respectiva. Ya he firmado el decreto de movilización parcial y será enviado a las cámaras de la Asamblea Federal, el Consejo de la Federación y la Duma Estatal”, aseveró el dictador ruso.

 En un mensaje televisado el miércoles 21 de septiembre, Putin dijo que todos los ciudadanos reclutados tendrán una capacitación y recibirán el mismo trato y estatus que los militares, junto con los pagos y las garantías. 

Desde el pasado agosto él mismo signó otro decreto para llamar a filas a 137 mil reservistas a partir de enero de 2023; esta vez, el reclutamiento será inminente y llamará a filas a 300 mil personas e incluye otras medidas propias de un Estado de guerra.

Las empresas de armamento estarán obligadas a incrementar rápidamente su producción, los insumos necesarios para la fabricación de armas serán suministrados por el Kremlin dado que intervendrá en aquellas empresas que produzcan dichos insumos para enviarlos de forma primordial para la producción de armas. Solo falta que mediante otro decreto aplique la Ley Marcial y una declaración de emergencia similar a un estado de excepción con toque de queda, algo que por el momento solo está sobre de la mesa. 

“Estimados amigos, en su política agresiva antirrusa, Occidente ha cruzado todas las líneas, constantemente escuchamos amenazas contra Rusia, contra nuestro pueblo; algunos políticos irresponsables de Occidente  hablan de suministrar a Ucrania armas de largo alcance que permitan atacar a Crimea y a otras ciudades de Rusia y también hay  ataques  terroristas con el uso de armamento occidental en las provincias de Bélgorod y Kursk con el uso de los satélites, los  drones y otros equipos”, espetó un Putin con las manos extendidas sobre del escritorio. 

El inquilino del Kremlin –lleva más de dos décadas en el poder y podría reelegirse hasta 2036– acusó a la OTAN de realizar labores de inteligencia en el sur de Rusia y señaló a Washington y a Bruselas por empujar a Kiev a atacar a Rusia para derrotarla en el campo de batalla.
 
Con el ceño fruncido Putin  se mostró contundente ante las cámaras: “Hay declaraciones de altos representantes de la OTAN sobre la posibilidad de usar contra Rusia armas de destrucción masiva, armas nucleares, aquellos que se permiten estas declaraciones quisiera recordar que nuestro país a sí mismo cuenta con diferentes armas y en parte son más avanzadas que las armas de la OTAN; para defender a nuestro pueblo y la paz en nuestro país, utilizaremos todos los medios, a nuestra disposición”.

De forma vehemente afirmó que el destino de Rusia siempre ha sido parar a aquellos que buscan el dominio mundial que “amenazan con despedazar nuestra patria” y ahora “haremos lo mismo”.

En los últimos días el ejército ucranio avanzó liberando y recuperando algunos territorios ocupados por los rusos y  en Crimea bombardeó una unidad militar rusa en Maiskoe y pretende volar el puente de Kerch.

En tanto, los prorrusos apoyados por el Kremlin, anunciaron la realización para el 4 de noviembre de sendos referendos de adhesión a Rusia en las provincias de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia; esta ciudad tiene la central nuclear más grande de Europa y la tercera del mundo con una contundente capacidad de generación eléctrica de 1 gigavatio por cada uno de los seis reactores con los que cuenta.

Desde el 4 de marzo pasado está ocupada por las tropas rusas y ha sido escenario de batallas y bombardeos en los alrededores que han elevado todas las alertas por la posibilidad de un desastre nuclear que sería peor que el de Chernóbil.

Ucrania quiere recuperar Zaporiyia y liberarla de los rusos y el Kremlin pretende mediante los referendos de adhesión a Rusia apropiarse del 25% del territorio ucranio y quedarse con estas importantes provincias costeras con muelles, transbordadores, industrias hidráulicas, minerometalúrgicas, astilleros, industria pesquera, la central nuclear y el control de la mayoría de los barcos de exportaciones y sus contenedores. Pasaría a dominar la salida del mar de Azov y parte del mar Negro y dejaría a Kiev con una pequeña costa y le quitaría la navegación del río Dniéper.

La recuperación de veinte asentamientos en Járkiv por las tropas ucranias ha terminado precipitando la realización de los referendos de adhesión entre el 23 al 27 de septiembre. Putin quiere desplazar hasta allá a los reservistas recién reincorporados para defender a dichos territorios como parte de Rusia  una vez culminada la atrocidad de los falsos plebiscitos. Misma estrategia que en Crimea en 2014.

En la opinión de José María Gil Garre, Rusia enfrenta una situación difícil y a Putin se le ve muy presionado porque tiene descontentos a muchos sectores tanto adentro de su país como en el exterior.

“En esta invasión, Rusia está  teniendo pérdidas muy graves no solo de armamento sino de vidas humanas, ha perdido muchos miles de soldados; además tenemos a un país que es un gigante  con pies de barro y una guerra que se alarga es costosísima para movilizar a esta cantidad de soldados porque requiere de cantidades importantes de dinero que simplemente no tiene Putin”,  en palabras del director del Observatorio de Seguridad Internacional.

Para el experto en comunicación no verbal, José Luis Martín Ovejero, tras comparar las imágenes del 23 de febrero cuando Putin anunció que iniciarían la invasión a Ucrania versus las del 21 de septiembre, fecha del comunicado del decreto de los reservistas y las amenazas nucleares, se observa a un Putin mucho más a la defensiva, con un brazo en barrera, como si se estuviera protegiendo “algo que transmite inseguridad personal”.

“El cambio es radical. Quiere transmitir que hace lo que le proponen otros y él lo apoya. Por un lado, desea que se piense que no está solo, que no es un líder aislado, sino que son otros los que buscan dar un paso más en el conflicto; y por otro, diluir responsabilidades sobre el resultado de la decisión”, escribe Martín Ovejero.

Para el analista en expresiones corporales, hay un cambio radical en Putin: “La comunicación de la invasión es la propia de una persona segura de su decisión y que se responsabiliza de la misma; la comunicación de la movilización refleja, la huida hacia adelante de una persona más insegura, con mucha tensión interior y que trata de dar imagen de equipo”.

Síntoma de debilidad

Para Estados Unidos y sus aliados la nueva decisión de Putin es solo un síntoma de debilidad, sabe que va perdiendo la guerra. El Pentágono estima entre 70.000 a 80.000 bajas en las tropas entre muertos y heridos y una destrucción de equipo militar, que el Ministerio de Defensa de Ucrania, cifra en 1.924 tanques; 4.243 vehículos de combate; 1.036 equipos de artillería; 266 sistemas de lanzamiento de bombas: 147 sistemas de defensa aérea; 234 jets militares; 199 helicópteros; 819 drones; 196 misiles de crucero; 15 barcos de guerras; 3.160 tanques y 99 equipos especiales.

Si algo ha dejado al descubierto la invasión de Ucrania es el infalible sistema de espionaje estadounidense que va tres pasos adelante de los movimientos de Putin. Desde diciembre de 2021 advirtió de la intención del Kremlin de invadir Ucrania además ha logrado proteger al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, de los intentos de asesinato del Grupo Wagner y ha coadyuvado con su inteligencia militar a orientar a las tropas ucranias hacia qué objetivos contraatacar. 

Y nuevamente ha vuelto a adelantarse al anuncio de decreto de Putin: cuatro días antes en la cadena CBS, para el programa 60 Minutos, el mandatario Joe Biden, aconsejó al ruso no usar “armas nucleares ni químicas” en Ucrania. 

"No, no, no lo haga. Cambiará el rostro de la guerra como nunca antes desde la Segunda Guerra Mundial. Habrá consecuencias y la respuesta dependerá del alcance de lo que hagan”, afirmó el inquilino de la Casa Blanca.
 
Washington sabe los movimientos con anticipación premeditada un reflejo de su capacidad de inteligencia militar y de espionaje que se ha consolidado tras el final de la Segunda Guerra Mundial. 

Coincidiendo con el anuncio de Putin –21 de septiembre– en Nueva York, la 77 Asamblea de las Naciones Unidas  es un hervidero de líderes mundiales que han mostrado sus posiciones al respecto. 

“Esta es una guerra de agresión guiada por un autócrata y entramos en una nueva fase mucho más crítica de la guerra que es cuando el agresor se da cuenta de que va perdiendo  la contienda”,   de acuerdo con lo expresado, por el presidente de España, Pedro Sánchez. 

Biden que ha subido al atril de la ONU ha condenado el referendo falso para anexionarse una parte de Ucrania y dijo que es una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas. 

“Estos son actos horrendos, Putin dice que se ha amenazado a Rusia, pero nadie la ha amenazado, nadie que no fuera Rusia buscó el conflicto es más alertamos de lo que se avecinaba e hicimos mucho para evitarlo”, reflexionó.

El presidente norteamericano condenó las atrocidades rusas dejando una larga destrucción de escuelas, nosocomios, estaciones de ferrocarril y crímenes de guerra, fosas comunes, cuerpos atados y torturados. 

“Esta guerra es para extinguir el derecho de Ucrania para existir como Estado así de sencillo y el derecho de Ucrania de existir como pueblo… cualquiera que sea nuestra creencia debemos sentir escalofríos por ello.  Un total de 141 países en la ONU votaron en contra de la guerra, la condenaron”, recordó.

El dignatario reiteró que más de 40 países están ayudando a Ucrania de diversas formas con dinero, armas, apoyos materiales y ayuda humanitaria. “Una guerra nuclear no se puede ganar y nunca se debe lidiar”.

Rusia, insistió, debe rendir cuentas por sus atrocidades y crímenes de guerra porque si las naciones pueden perseguir sus ambiciones imperialistas sin consecuencias se pone en riesgo todo lo que esta institución representa. “Este año se ha puesto a prueba al mundo” y por supuesto “queremos la paz” que solo Rusia obstaculiza.

En el mismo evento, Olaf Scholz, canciller de Alemania, señaló que Putin abandonará sus ambiciones imperialistas si se da cuenta de que no puede ganar la guerra y valoró que la nueva decisión de Putin es solo un síntoma de debilidad.
 
Para el líder francés, Emmanuel Macron, Putin no puede hacer lo que hace ni siquiera bajo falsos referendos en territorios  que previamente  ha bombardeado y después ha ocupado. 

Andrzej Duda, presidente de Polonia, trajo a colación a los 3 millones de ucranios que viven en su país y condenó las acciones de Putin para boicotear la paz.

En el evento de la ONU, el representante de Japón pidió reformular los asientos del Consejo de Seguridad para evitar que prevalezca el veto ruso y el diplomático de China ante la ONU declaró que la posición de su país es a favor de un alto al fuego y de una negociación entre las partes con la comunidad internacional como testigo.

Desde el ámbito militar, ¿cómo se analiza la afirmación de Putin de llegar a las armas nucleares? ¿Solo una amenaza más? En la opinión de Raúl González, experto del Instituto Minerva, hay presiones sobre de Putin internas y muy fuertes.

“No creo que sea un amago, pueden actuar por varias razones y  Putin políticamente está presionado pero no como lo vemos desde Europa para que finalice la guerra; a él sus electores y los grupos prorrusos le están pidiendo que sea más contundente, hay que tomar en cuenta que el prorruso es muy nacionalista y quiere que sea más contundente”, aseveró.