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Opinión

Strategic Compass: un paso más en la política de seguridad y defensa de la Unión Europea

UE ejercito

El día 16 de noviembre el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad y Defensa y Vicepresidente de la Comisión Europea ha propuesto formalmente en el Consejo de Asuntos Exteriores y de Defensa el proyecto del Strategic Compass (en castellano Brújula Estratégica) titulado “Una Brújula Estratégica para la Seguridad y la Defesa. Por una Unión Europea que proteja a los ciudadanos, valores e intereses y que contribuya a la paz y la seguridad internacional”. Dicha propuesta ha sido elaborada a lo largo de más de un año en colaboración con los Estados Miembros donde se parte de un análisis de los riegos y amenazas de cada uno de los mismos, con objeto de establecer una estrategia unitaria que abarque a todos.  

En los medios de comunicación se está dando una visión poco ajustada a la realidad respecto al sentido y el alcance de la misma. En algunos casos se dice que su objetivo es prepararse para hacer frente a la amenaza de Rusia. En otros casos se señala únicamente la importancia de la creación de unidad de intervención rápida frente a las agresiones de terceros de 5000 efectivos que se denomina como “embrión del ejército europeo”. Sin embargo, aunque si se crea una fuerza de intervención modular que no será efectiva hasta 2025, desde luego no tiene como objetivo hacer frente a las amenazas rusas ya que el número de tropas seria desproporcionado, y no tiene nada que ver con lo que exigiría una respuesta ante Rusia.  

El objetivo del Strategic Compass es establecer un refuerzo del conjunto de medidas que componen la Política Común de Seguridad y Defensa incorporando todas las herramientas desde la Cooperación Estructurada Permanente, el Fondo Europeo de Defensa, la Agencia de Defensa, las Operaciones de Gestión de Crisis… con objeto de darle una unidad y coherencia para hacer frente a los riesgos y amenazas presentes y futuros de manera más eficaz. Entre los refuerzos hay que resaltar la creación de misiones civiles, compuestas por 200 efectivos, en lugares de riesgos que se puedan activar en menos de 30 días. 

Con objeto de evitar el que se paralice este proyecto, su fundamento se encuentra en el artículo 44 del TUE que dice “El Consejo podrá encomendar la realización de una misión a un grupo de Estados Miembros que lo deseen y que dispongan de las capacidades para tal misión”. Sin embargo, los objetivos de la misma estarán tanto para la defensa territorial establecida en el articulo 42.7 como para mejorar el desarrollo de otras misiones tanto civiles como militares. Se trata de mejorar la coordinación de todos los instrumentos de la política común de seguridad y defensa fijando unos objetivos comunes y unos calendarios.   

El documento integro que tiene 28 páginas presentado por el Alto Representante, parte de analizar los cuatro ejes principales de la Seguridad y la Defensa Europea como son Actuar, Proteger, Invertir y Asociarse.  

En relación al primer eje, el de actuar hace referencia a que necesitamos una Unión Europea con capacidad de responder a cualquier tipo de situación. La Unión Europea necesita poder actuar rápida y robustamente, si es posible con socios y sino es posible de manera individualizada, en el momento en que estalle una nueva crisis, siempre que sea necesaria la actuación. Para este fin se tratará de reforzar las misiones civiles y militares de la Política Común de Seguridad y Defensa promoviendo un proceso de decisión más rápido y flexible y asegurando, al mismo tiempo, mayor solidaridad financiera. Todo ello culminará con el desarrollo de una capacidad de respuesta rápida consintiendo esta en un sistema flexible e interoperable de módulos que puede permitir un despliegue temprano de hasta 5000 tropas. De tal manera que se reforzara la estructura de comando y control de la Unión Europea. 

El segundo eje buscará garantizar la seguridad. En este sentido la Unión Europea necesita conocer la capacidad de anticipación de las amenazas y los retos a los que se enfrentará en los próximos años, al tiempo que garantiza el acceso seguro a los dominios estratégicos (tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio) y la protección de los ciudadanos. Para ello, se deberá fortalecer las capacidades de inteligencia, especialmente, la Unidad de Inteligencia y Análisis. Solo así se logrará mejorar nuestra capacidad de previsión y prevención de riesgos, según el documento. 

Esta actuación también contempla la creación de una “caja de herramientas” hibrida que incluya distintos elementos para poder detectar y hacer frente a las nuevas amenazas, muchas de ellas también hibridadas, a las que la UE y su vecindario se enfrentarán en los próximos años tal y como establece el Informe de Riesgos y Amenazas del año 2020. Finalmente, para completar la seguridad dentro de la Unión Europea se deberán desarrollar instrumentos de ciberdefensa que puedan hacer frente a los ciberataques; al tiempo que se refuerza el dominio en el mar.  

El tercer eje se centrará en invertir. El documento establece la necesidad de invertir más y mejor en capacidades y en tecnologías innovadoras a este respecto, reduciendo con ello, la dependencia tecnología e industria de la Unión Europea, y, por tanto, cumpliendo con uno de los objetivos de la autonomía estrategia que se ha presupuesto la UE. Para ello habrá que revisar nuestras capacidades actuales de desarrollo, así como el proceso de planificación. 

Habrá que encontrar soluciones comunes para desarrollar capacidades de nuevas generaciones incluyendo nuevos equipos defensivos. Por último, pero no menos importante, la Unión Europea habrá de hacer pleno uso de la Cooperación Estructurada Permanente y el Fondo de Defensa teniendo en cuenta los instrumentos ya existentes como es la Agencia Europea de Defensa

Finalmente, el cuarto eje o pilar del Strategic Compass hará referencia al establecimiento de alianzas o socios defensivos. El documento señala la necesidad de fortalecer nuestra cooperación con los socios para hacer frente a las amenazas y desafíos. Para lograrlo se plantea la necesidad de reforzar la asociación multilateral con la OTAN y las Naciones Unidas a través de un dialogo más estructurado, al tiempo que se incrementa la cooperación con socios regionales incluyendo la Unión Africana, la OSCE y ASEAN. 

Al mismo tiempo, el documento defiende la profundización de acuerdos bilaterales, especialmente con aquellos países que comparten con la Unión Europea valores e interés comunes, se trata de países como Estados Unidos, Noruega, Canadá y el Reino Unido. Igualmente habrá que adaptar a este respecto los acuerdos con nuestros vecinos, especialmente los Balcanes Orientales, la vecindad este y sur, así como a Asia, África y Latinoamérica. Para incrementar el carácter multilateral de la defensa el Alto Representante propone la creación de un Foro Europeo de la Defensa en que la Unión Europea y sus socios defensivos y de seguridad se reúnan para dialogar, debatir y alcanzar acuerdos cada dos años.  

Esta propuesta se debe negociar entre el Consejo, los Estados Miembros, el Consejo Europeo… y se trata de que se apruebe de forma definitiva en marzo de 2022, fechas que coincidirán con la cumbre preparada por la Presidencia Francesa del Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea, para finales de febrero de ese mismo año. El Alto Representante tiene mucho interés en que se realicen el menor número de cambios posibles y, concretamente, en la rueda de prensa que realizó tras la presentación del Strategic Compass ante el Colegio de Comisarios el pasado 11 de septiembre, dijo que los Estados  Miembros “serian estúpidos si hicieses un avión que luego no pudiese volar” y explicó que “no va a diluir el documento para que fuese bebible para todos”, es decir, que no quiere cambiarlo y que presionará para que se mantenga el texto tal y como está. Podemos señalar que él entiende que la pelota esta en el tejado de los Estados Miembros.   

Por último, ¿tiene algo que ver esta propuesta con la Conferencia sobre el Futuro de Europa? A mi juicio completamente, ya que la Conferencia deberá formar los acuerdos necesarios en sus conclusiones, para que pueda ser efectiva la puesta en marcha de esta brújula estratégica en el año 2023, con pleno respaldo del conjunto de representantes institucionales y de los ciudadanos y la sociedad civil. Esa propuesta es una guía de actuación que tiende a hacer operativo el refuerzo de la autonomía estratégica teniendo en cuenta los futuros desarrollos, bien entendido que solo participaran los estados que lo deseen.

Francisco Aldecoa Luzárraga, Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, representante de los Eventos Nacionales y la Sociedad Civil en la Conferencia sobre el Futuro de Europa y Catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid