Opinión

Túnez abre sus fronteras a Europa y desconfía de sus vecinos

Turismo Túnez

Los tunecinos recordarán la fecha del 27 de junio como la que marcó la reapertura de sus fronteras. Para los binacionales, fue la oportunidad de regresar a casa y poner un pie en suelo tunecino después de una larga ausencia. Mientras que el vecino de Argelia está experimentando un resurgimiento de la enfermedad y nuevos rebrotes están apareciendo en todo el país, Túnez parece tener la situación bajo control después de varios meses de contención. ¿Pero no tiene otra opción que reabrir sus fronteras y abrirse al mundo de nuevo? 

El país que vive del turismo ya no puede permanecer aislado. Su salud económica depende de la apertura de sus fronteras y de la reanudación de los vuelos internacionales. En 2019, la contribución del turismo al PIB había aumentado en comparación con los años anteriores hasta alcanzar el 14,2%. ¡El sector, que genera 400.000 empleos directos, estaba perdiendo impulso y anunció un déficit de 2.000 millones de euros!  

La temporada de verano ya está en marcha, pero en este contexto de recesión mundial, cada país está tratando de encontrar soluciones que le permitan mantenerse a flote, sobre todo porque el número de contagios parece haberse estabilizado desde hace algún tiempo. Al 15 de junio, el número total de casos era de 1.096, incluyendo 49 muertes y 998 recuperados, según las cifras oficiales. Según las estadísticas, esto equivale a 4 muertes por millón de habitantes.

Túnez, al igual que los demás países, había optado por el confinamiento general el 22 de marzo. Esto se prorrogó hasta el 14 de junio, cuando se reanudaron los vuelos nacionales y se restableció la tan esperada libertad de circulación. La reapertura de las fronteras, sin embargo, se está llevando a cabo con gran cautela. Los hoteleros acogen con satisfacción esta primera medida, pero a partir de ahora tendrán que asumir un nuevo papel: el de garantizar la buena salud de sus huéspedes. Las medidas de higiene draconianas y el distanciamiento físico deben ser eficaces.  

“Se insta a todos los operadores turísticos (hoteleros, guías turísticos, aeropuertos...) a aplicar este protocolo elaborado de conformidad con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el marco de un plan de acción estratégico y preventivo elaborado por el departamento de turismo” dijo el ministro de Turismo y Artesanía, Mohamed Ali Toumi. Solo bajo estas condiciones, los hoteles aprobados podrán volver a abrir. La etiqueta establecida por el Gobierno estipula, además, que los grupos supervisados y acompañados estarán autorizados a realizar visitas fuera de los hoteles, en museos y otros lugares turísticos. 

Varios hoteles de diferentes provincias han obtenido certificaciones gubernamentales para acoger a los recién llegados. Sin embargo, desde el fin de la contención, Egipto ha visto cómo se han producido rebrotes de contagios en su territorio. Actualmente es uno de los países más afectados por la COVID-19 en África. Pero Túnez es mucho más pequeño que el mastodonte egipcio, que tiene una gran concentración demográfica, especialmente en grandes ciudades como El Cairo o Alejandría.  

El Gobierno de Túnez ha elaborado una lista de países clasificados como “verde” y otra como “naranja”. En la primera se enumeran los que pueden entrar en Túnez sin ninguna restricción, mientras que la segunda se refiere a aquellos para los que se exige una prueba PCR negativa a los solicitantes de viaje. Esta última debe llevarse a cabo menos de 72 horas antes de la salida.

En cuanto a los países “clasificados en rojo”, son los que no aparecen en ninguna de las dos primeras listas. Por ejemplo, Argelia está clasificada en la zona roja. Esto no es una buena noticia ni para los argelinos ni para los tunecinos. Los argelinos representan el 30% de los turistas en Túnez. El año pasado, casi 3 millones de ellos pasaron sus vacaciones en el vecino oriental, pero con una frontera cerrada con Marruecos, un Túnez inaccesible y una larga frontera con Libia (una fuente de preocupación permanente), el país está cada vez más aislado y, este año, los argelinos deberían pasar sus vacaciones en casa.  

Túnez se está protegiendo lo mejor que puede en un contexto económico y político difícil. La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha advertido que el número de turistas internacionales se reducirá en un 60-80% este año y todavía no hay nada seguro.  

Túnez se enfrenta a una grave crisis económica. Sin sus vecinos (especialmente Argelia y Libia), ¿sobrevivirá? ¿Es necesario recordar que Libia generó unos cientos de miles de empleos para los tunecinos?  

La guerra que se libra en Libia sigue preocupando a Túnez. Durante su reciente visita a París, el presidente Kais Saied confirmó la posición de su país de que cree en una solución interna a la crisis. Además, el ministro de Defensa de Túnez, Imed Hazgui, reiteró la negativa de su país a ser una base militar para cualquier fuerza internacional. “Nuestros soldados están desplegados por todo el país para proteger a nuestro país. No permitimos que ninguna parte extranjera utilice nuestro suelo para llevar a cabo operaciones militares fuera de nuestro país”. Así pues, Túnez opta por una iniciativa política y excluye toda intervención militar. Las fronteras de Túnez siguen siendo un verdadero dolor de cabeza. Es por ello que el país se está abriendo a Europa, pero permanece cerrado a sus vecinos más cercanos.