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África enfrenta una nueva ola de contagios mientras sufre escasez de vacunas

La OMS ha advertido que esta nueva ola “puede ser la peor” para el continente, que cuenta con menos del 1% de la población completamente vacunada
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REUTERS/SIPHIWE SIBEKO  -   Marchan para exigir el despliegue de las vacunas contra la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Pretoria, Sudáfrica, el 25 de junio de 2021

El continente africano ha sido uno de los menos afectados por la pandemia del coronavirus, evitando situaciones fatídicas como las vividas en Brasil o la India. África ha logrado luchar contra el virus mejor que otros lugares del mundo, a pesar de los temores al principio de la pandemia. “Pensé que nos dirigíamos hacia un desastre, un colapso total”, declaró el virólogo sudafricano Shabir Madhi a BBC. Analistas predijeron un caos sanitario en África, además de una gran tasa de fallecidos. Sin embargo, mientras los centros sanitarios europeos, americanos y asiáticos se desbordaban, en África se mantenían cifras bajas. En Sudáfrica, por ejemplo, su primera ola de infecciones tuvo una tasa de mortalidad casi siete veces menor que la de Reino Unido.

Varios expertos asociaron esta situación con la alta población joven africana. “La edad es el factor de riesgo más alto. La población joven de África protege al continente”, aseguró Tim Bromfield, director regional del Instituto Tony Blair para el Cambio Global a BCC. Otro de los puntos fuertes de África es, por desgracia, su experiencia con otras enfermedades contagiosas como el cólera, el ébola, el VIH o la malaria. Estos virus han impulsado una innovación del sistema sanitario africano, además de preparar a los ciudadanos en materia de restricciones y medidas de prevención.

No obstante, a pesar de la buena situación africana durante las primeras etapas de la COVID-19, una nueva ola que amenaza al continente hace temer a los expertos. Mientras Europa relaja las restricciones sanitarias, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que esta ola “puede ser la peor” para el continente africano. Matshidiso Moeti, directora regional en África de la OMS, señala que esta ola “está acelerando y expandiéndose rápidamente”. Moeti también alerta que “golpea con más fuerza” que las anteriores.

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AP/BRIAN INGANGA - Personal médico con equipo de protección atiende a los pacientes afectados por la COVID-19, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital de nivel 5 del condado de Machakos, en Machakos, Kenia

Actualmente, el número de casos de coronavirus en África alcanza los 5,4 millones. Sudáfrica es el país más afectado con el 35% de los contagios, seguido de Marruecos, Túnez, Etiopía y Egipto. Namibia y Zambia, próximos a Sudáfrica, también están experimentando una alta incidencia de COVID-19. El ministro de Salud de Zambia alertó recientemente sobre el hacinamiento de las morgues del país. Por su parte, su homólogo ugandés informó a AFP sobre la gran cantidad de jóvenes ingresados en los hospitales. En Uganda, al igual que en otros 14 países africanos, ya se ha detectado la variante Delta, identificada por primera vez en la India.

Los hospitales de la capital ugandesa, Kampala, ya existen dificultades para obtener oxígeno embotellado. Este problema también lo deben enfrentar los centros sanitarios de otras ciudades del país. Por otra parte, los ciudadanos denuncian la precaria situación de los hospitales gubernamentales, por lo que algunos deciden acudir a clínicas privadas. No obstante, estos centros no están al alcance de todos. De acuerdo con Associated Press, las facturas en estas clínicas ascienden hasta 15.000 dólares, mientras el ingreso anual per cápita en el país es menor de 1.000 dólares.

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REUTERS/DENIS BALIBOUSE - Matshidiso Moeti, directora regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África

Otras naciones que habían logrado mantenerse relativamente inmunes al coronavirus como Liberia o Sierra Leona están experimentando un aumento de casos. “La situación es más alarmante que hace un año”, aseguró George Weah, presidente de Liberia.

A medida que los números incrementan, los gobiernos optan por nuevas restricciones y medidas sanitarias. En Uganda se han cerrado los colegios, se mantienen el toque de queda nocturno y por las carreteras solo pueden circular vehículos que transportan productos esenciales, trabajadores o enfermos. Muchos comerciantes deben quedarse a dormir en sus tiendas ante la imposibilidad de volver a casa en coche. Kenia también impuso un toque de queda, mientras Namibia y Zimbabue volvieron a decretar restricciones para enfrentar la expansión del virus.

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AP/BRIAN INGANGA - Unos niños corren por una calle junto a un mural informativo que advierte de los peligros del coronavirus en el barrio marginal de Kibera, en Nairobi, Kenia
El aumento de contagios coincide con la escasez de vacunas

Según datos de la OMS, menos del 1% de la población africana está totalmente vacunada. La organización insiste en la necesidad de trasladar más dosis al continente. “Nuestra prioridad es clara: es crucial que llevemos rápidamente las vacunas a los brazos de los africanos con alto riesgo de enfermar gravemente y morir de COVID-19”, declaró Moeti.

La responsable de la OMS en África también han instado a las potencias occidentales a donar vacunas a África. “Los países que puedan deben compartir las vacunas del coronavirus urgentemente. Es una cuestión de vida o muerte”, subrayó.

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AP/DENIS FARRELL - En la carrera mundial para vacunar a la gente contra el COVID-19, África está trágicamente a la cola del pelotón

Recientemente, Estados Unidos compró 500 millones de vacunas de Pfizer que entregará a 100 países en los próximos dos años a través de Covax, la plataforma impulsada por la OMS para asegurar un acceso global y igualitario de los fármacos contra el coronavirus. No obstante, varias organizaciones han criticado a Covax por sus pocos avances. En los países en desarrollo, tan solo se han administrado el 0,4% de las vacunas. “Covax estaba destinado a fracasar porque se basa en las reglas de la industria farmacéutica, donde los fabricantes siempre venden al mejor postor”, explica Manuel Martín de Médicos Sin Fronteras.

En África, muchas vacunas de las enviadas a través de la plataforma llegaron caducadas. En mayo, Malawi desechó casi 20.000 dosis. La República Democrática del Congo y Sudán del Sur devolvieron más de dos millones de vacunas. Sudáfrica destruyó otros dos millones debido a fallos de fabricación en los fármacos.

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AP/JEROME DELAY - Personas sin hogar que esperan recibir cestas de alimentos de donantes privados, se higienizan las manos el lunes 13 de abril de 2020 en el centro de Johannesburgo

“Mientras los países ricos acumulan vacunas y se niegan a renunciar a los derechos de propiedad intelectual, la población de Sudáfrica no dispone de protección frente a una tercera ola cada vez más mortífera” declaró Amnistía Internacional en un comunicado. “El acceso a las vacunas de COVID-19 no debe estar determinado por donde vive una persona o cuánto gana”, agregó la organización.

Recientemente, la Administración Biden dio su visto bueno a la liberalización de las patentes de las vacunas del coronavirus, creando un debate en la comunidad internacional. No obstante, algunos países de la Unión Europa no han querido seguir los pasos de Washington. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, considera que esta medida no sería útil, asegurando que “no permitirá aumentar la producción de dosis a corto y medio plazo”.

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AP/NICHOLAS BAMULANZEKI - En esta foto de archivo del viernes 5 de marzo de 2021, la ministra de Sanidad de Uganda, la Dra. Jane Ruth Aceng, , y otros funcionarios reciben el primer envío del país de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca, fabricada por el Instituto de Suero de la India y suministrada a través de la iniciativa mundial COVAX, en el aeropuerto de Entebbe, Uganda

La desesperación ante la falta de vacunas ha empujado a cientos de ciudadanos a las calles a protestar. En la ciudad sudafricana de Pretoria activistas y opositores políticos organizaron marchas exigiendo un proceso de vacunación más rápido. “Nuestra agenda es simple, darle vacunas a nuestra gente”, sentenció Julius Malema, líder de la izquierda del país.