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Afganistán, tras la caída de Kabul

Los talibanes han llevado a cabo una fuerte campaña mediática mediante la cual han querido ofrecer una imagen más moderada
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Se cumple una semana desde que los talibanes se hicieran con el control de la capital afgana y entraran hasta el corazón institucional de Kabul, el icónico palacio presidencial, sin apenas encontrar resistencia. Las horas posteriores a la toma de Kabul por parte de los fundamentalistas fueron de total desconcierto, angustia y desesperación. Imágenes que pensamos, nunca se repetirían, nos hicieron retrotraernos en el tiempo hasta la estrepitosa derrota de Estados Unidos en Vietnam.

Kabul se convirtió en el Saigón de Estados Unidos, pero en el 2021. Casi 50 años separan Vietnam de Afganistán, pero las imágenes que se vivieron en Kabul, el pasado domingo, hacían ver que pocas cosas habían cambiado tras casi medio siglo. Helicópteros Chinook sobrevolaban la Embajada de Estados Unidos para evacuar a su personal diplomático, ante la inesperada toma de la capital afgana por parte de los talibanes. El aeropuerto internacional de Kabul, se convirtió en todo un caos, repleto de afganos que ansiaban salir del país y cuya única salida era a través del aeródromo.

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AP/RAHMAT GUL - Un helicóptero Chinook estadounidense sobrevuela la ciudad de Kabul, Afganistán, el domingo 15 de agosto de 2021

El entonces presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, huía del país hacia un lugar seguro, que ahora se sabe, se encuentra en Emiratos Árabes Unidos, según él para “evitar un derramamiento de sangre”, dejando un vacío de Gobierno que los talibanes no dudaron en tapar. Una semana después, el Emirato Islámico de Afganistán está cada vez más cerca de imponerse, mientras los fundamentalistas mantienen conversaciones para la formación de un “Gobierno inclusivo”, que podría contar con el ex presidente afgano, Hamid Karza y el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, Abdullah Abdullah.

Desde que tomaran Kabul, los talibanes han llevado a cabo una fuerte campaña mediática mediante la cual han tratado de mandar un mensaje de calma a la ciudadanía, así como a la comunidad internacional, mostrando una cara más moderada. Muchos analistas coinciden que se trata de una mera estrategia para conseguir legitimidad internacional y no verse de nuevo aislados, como ocurrió durante el Emirato de 1996-2001, que únicamente fueron reconocidos por Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

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AP/RAHMAT GUL - Mujahid prometió el martes que los talibanes respetarán los derechos de las mujeres, perdonarán a quienes se les resisten y garantizarán un Afganistán seguro

En la primera rueda de prensa oficial tras la caída de Kabul, el principal portavoz talibán, Zabihulla Mujahid, anunció una “amnistía general” para todos aquellos afganos que trabajaron para el anterior Gobierno, y para todos aquellos que cooperaron con las tropas extranjeras, y aseguraron que no tomarían represalias. Además, los fundamentalistas prometieron asegurar los derechos de las mujeres, pero siempre bajo el marco de la ley islámica. Pero no más lejos de la realidad, según un informe de Naciones Unidas al que ha tenido acceso The New York Times, los talibanes habrían elaborado una lista negra con los nombres de personas a las que buscan para interrogar y castigar. “Van puerta a puerta para arrestar o amenazar de muerte a miembros de la familia si esas personas que buscan no se entregan”, informó el diario estadounidense.

A lo largo de la semana y sobre todo con motivo del Dia de la Independencia, los afganos han salido a la calle para protestar contra el régimen de los talibanes ondeando la bandera tricolor en vez de la del Emirato. Las protestas han llegado hasta Kabul, donde el líder de la temida red Haqqani, catalogada como terrorista por Estados Unidos en 2012, Sirajuddin Haqqani ofrecía el primer rezo del viernes donde instaba a la unidad del pueblo afgano y aclamaba la vuelta del Emirato Islámico. En Afganistán, y una semana después de la toma de Kabul, sólo existe una provincia que resiste a la ofensiva de los fundamentalistas. El Panjshir, una zona de valles situada al norte de la capital continúa su lucha y desde allí Ahmed Massoud y el vicepresidente Amrullah Saleh llaman a los afganos a tomar las armas frente a los islamistas.