Ankara y Abu Dabi continúan avanzando en su acercamiento económico

Emiratos Árabes Unidos impulsa su diplomacia económica y aprovecha la necesidad turca de recibir capitales extranjeros para invertir en el país y estimular las relaciones comerciales con la potencia otomana
Fotografía de archivo, el príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan (izquierda), estrecha la mano del primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, antes de una reunión en Ankara el 28 de febrero de 2012

REUTERS/UMIT BEKTAS  -   Fotografía de archivo, el príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan (izquierda), estrecha la mano del primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, antes de una reunión en Ankara el 28 de febrero de 2012

Tras casi una década de tensas relaciones entre Abu Dabi y Ankara, los movimientos realizados por ambas potencias durante los últimos meses parecen estar revitalizando sus lazos comerciales y diplomáticos. Así lo evidenciaba el primer encuentro cara a cara entre Mohamed bin Zayed al-Nahyan, príncipe heredero del emirato de Abu Dabi y gobernador ‘de facto’ del territorio, y Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, el pasado mes de noviembre. Una de las visitas de más nivel entre los dos viejos rivales del Medio Oriente en años. 

A la luz de este acercamiento y conforme a lo acordado en las consecutivas reuniones, Emiratos Árabes Unidos ha reafirmado su interés en la apertura económica y comercial hacia el país otomano, y mantiene que las inversiones a largo plazo que espera realizar en Turquía no guardan relación con su presidente, Tayyip Erdogan. En esta línea, Thani al-Zeyoudi, ministro emiratí de Estado de Comercio Exterior, declaró en una entrevista para Bloomberg Televisión su “apuesta por Turquía como un país que nos abrirá nuevos mercados a través de la logística y su cadena de suministro”. 

Según varios expertos y economistas, la estrategia de los Emiratos Árabes Unidos persigue el posicionamiento regional e internacional y tiene como objetivo aumentar su influencia económica y las oportunidades de inversión del país. Para ello, su prometedor acercamiento con Ankara podría permitirle aprovechar los vínculos comerciales y facilidades logísticas turcas con el resto del mundo. Especialmente con el continente africano. 

Además, la complicada situación de Turquía –cada vez más sumida en el desequilibrio económico y social, con una divisa profundamente devaluada y una tasa de inflación superior al 20%– ha intensificado su necesidad de recibir inversiones extranjeras. Por ello, el director ejecutivo de Abu Dhabi Deveolpment Holding (ADQ), Mohammed Hassan al-Suwaidi, ha afirmado para el Financial Times que la caída de la lira es un factor que convierte este en “un buen momento” para invertir en el país si se hace con “vistas a largo plazo”. 

Oficina de cambio de moneda en la calle Istiklal, la principal calle comercial de Estambul
AP/EMRAH GUREL - Oficina de cambio de moneda en la calle Istiklal, la principal calle comercial de Estambul

Los vaticinios al respecto de la situación turca han ido oscureciéndose conforme se alcanzaba el final del 2021, pero esta inyección de capital emiratí en las empresas locales y la mejora en las relaciones comerciales podría revertir parcialmente estas predicciones. La decisión de ADQ –el vehículo de inversión estatal de Abu Dabi– de apostar por la economía otomana ha dado lugar a la caza de oportunidades de inversión; desde en instituciones financieras, hasta en compañías logísticas y alimentarias. 

Sin embargo, Abu Dabi ha aclarado que estas iniciativas, que sí que pretenden obtener rendimientos y ganancias, no guardan relación con los fondos para estimular la economía turca acordados con Erdogan en noviembre. El paquete de inversiones emiratí de cerca de 10.000 millones de dólares tenía como finalidad “mejorar el apoyo a la economía turca y fortalecer la cooperación entre los dos países”, pero no respondía a una meticulosa planificación estratégica diplomática y financiera. De este modo, el plan estaba enfocado en los sectores tecnológico y energético, aunque también se incluyeron acuerdos de cooperación bancaria, logística, portuaria y en infraestructuras entre ADQ y el Turkish Wealth Fund (TWF), la Oficina de Inversiones de la Presidencia turca y varias empresas locales.

Desde que comenzó sus actividades financieras tres años atrás, la compañía Abu Dhabi Deveolpment Holding –presidida por el asesor de seguridad nacional de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Tahnoon bin Zayed al-Nahyan – se ha convertido en una de las sociedades inversoras más grandes de la región. En la actualidad, ADQ moviliza activos de entre 110.000 millones y 120.000 millones de dólares, y sigue desarrollando una enorme campaña de inversión en sectores clave para la economía emiratí. 

El presidente turco Tayyip Erdogan se reúne con el asesor de seguridad nacional de los EAU, el jeque Tahnoun bin Zayed al-Nahyan, en Ankara, Turquía, el 18 de agosto de 2021
PHOTO/Oficina de Prensa Presidencial/Handout via REUTERS - El presidente turco Tayyip Erdogan se reúne con el asesor de seguridad nacional de los EAU, el jeque Tahnoun bin Zayed al-Nahyan, en Ankara, Turquía, el 18 de agosto de 2021
¿A quién benefician estos acuerdos? 

Si bien este acercamiento aviva la esperanza en la economía turca, lo cierto es que la mejora de las relaciones comerciales, diplomáticas y políticas entre ambas potencias no suponen una buena noticia únicamente para Ankara. 

Durante los últimos años, los Emiratos Árabes Unidos han estado llevando a cabo una denominada “diplomacia económica”, ya que –en competencia regional directa con la gigante Arabia Saudí –, Abu Dabi pretende consolidar su posición como centro mundial para los negocios y las finanzas. En 2021 el país anunció su intención de fortalecer los vínculos comerciales con las potencias económicas en rápido crecimiento de los continentes asiático y africano y, en la actualidad, las autoridades emiratíes conversan también con Israel e India. 

El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu
AFP/STEPHANIE LECOCQ - El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu

No obstante, los beneficios que obtiene Turquía son considerablemente superiores. Tras una década de relaciones exteriores basadas en el aislamiento y la no cooperación con sus Estados vecinos (2002-2013), Ankara debe ahora colocar la seguridad nacional y la normalización de relaciones como una de sus prioridades políticas. Los problemas derivados de la falta de aliados, la crisis económica, las sanciones y la devaluación de la lira exigen a Erdogan que cambie su postura diplomática. Y así lo ha venido haciendo durante los últimos meses, en lo que, además de acercarse a Emiratos Árabes, ha comenzado a trabajar en sus lazos con Egipto y Armenia.