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Argelia: el Ejército suaviza el tono y manda a Marruecos un mensaje de tranquilidad

El Estado Mayor de la Defensa argelino aprovecha el último número de su revista para rebajar la tensión diplomática después del primer desfile militar por la independencia en 33 años
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PHOTO/ARCHIVO  -  

El Ejército Nacional Popular de Argelia (ENPA), que juega un papel muy importante en la política interior y exterior del país, ha querido rebajar las tensiones recientes con su vecino Marruecos a través de la editorial del último número de su revista mensual, El Djeich. 

Después de la muestra de fuerza que supuso el primer desfile militar por la independencia de Argelia en 33 años, a principios de julio, el Estado Mayor de la Defensa, liderado por Saïd Chengriha, parece aceptar la mano tendida por el monarca marroquí, Mohamed VI, en su último discurso de la Fiesta del Trono. 

Los anteriores mensajes de Chengriha dieron a entender que la tensión entre los dos países podría sufrir una escalada venidera. No ayudaron los rumores del estacionamiento de sistemas de misiles S-350 en la zona noroeste del país, ni la confirmación oficial de las maniobras Desert Shield con Rusia a tan solo 50 km de la frontera con Marruecos. Todo sumado al desfile del 60 aniversario de la independencia de la potencia colonial francesa, con paseo de los sistemas S-300, elevaron el tono de la discordia. Marruecos y Argelia pasan por un momento difícil en su relación desde que se interrumpieran los diálogos por vías oficiales hace ya casi un año, seguido de la no renovación de la concesión a Marruecos para el transporte de gas por el conducto Magreb-Europa. Sin embargo, la última jugada de Chengriha llama a la tranquilidad, de cara al interior como al exterior de Argelia. 

desfile militar de argelia en el día de su indepencia
PHOTO/ARCHIVO -  

El número de agosto de la revista es encabezado por un mensaje que firma el director de la publicación, el "général-major" Mabrouk Saba, que afirma que el desfile del día de la independencia “ llevaba un mensaje al pueblo argelino, en primer lugar, para tranquilizarlo, pero también al exterior para demostrar que el sofisticado equipamiento con el que está dotado nuestro ejército está destinado exclusivamente a la defensa de la Patria, como recordó el general Saïd Chengriha, jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular”.

De acuerdo con observadores internacionales citados en varios medios norteafricanos, estas declaraciones que emanan de la cúpula militar argelina podrían significar el fin del bloqueo de los militares a recuperar unas relaciones diplomáticas con el vecino Marruecos. Coinciden con las palabras del rey Mohamed VI durante la Fiesta del Trono, cuando invitó al Gobierno argelino a “trabajar para establecer relaciones normales, entre dos pueblos hermanos que están unidos por lazos históricos y un destino común”. 

mensaje del rey de Marruecos Mohamed VI en el día de la fiesta del Trono
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De acuerdo con análisis del think tank estadounidense Carnegie Center, el estamento militar argelino recuperó a partir de 2018 la fuerza en la política que el expresidente Bouteflika le arrebató en el ocaso de la guerra civil de los años 90. Desde entonces, con las reformas del anterior jefe del Estado Mayor de la Defensa, Ahmed Gaïd Salah, que transfirió las agencias de inteligencia a las fuerzas armadas, la presidencia y las fuerzas políticas están faltas de herramientas para contrarrestar la influencia de los militares.

Según las mismas fuentes, son en numerosas ocasiones estos mismos militares los que tensan la cuerda en las relaciones diplomáticas con Marruecos. Diversas fuentes citadas por el diario Jeune Afrique siempre han descrito al general Chengriha como un ferviente anti marroquí desde los inicios de su carrera militar hasta el día de hoy. 

Queda esperar, que este cambio de rumbo por parte de la cúpula militar argelina se materialice en una intención clara de retomar las relaciones diplomáticas con Marruecos y acabar con la situación de escalada militar que empuja las sucesivas compras de armas por parte de dos países que ven su presupuesto en defensa crecer cada año y bloquean las posibilidades de colaboración y cooperación económica para el desarrollo de una región clave en la cuenca del mediterráneo.