Argelia entra en la lista de vigilancia especial de Estados Unidos

La Comisión estadounidense para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) insta a Washington a incluir al país argelino en la lista de territorios que permiten la violación de libertades y derechos religiosos
Bandera argelina

PHOTO/ARCHIVO  -   Bandera argelina

Un informe emitido por la Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) sobre la situación argelina ha puesto en evidencia la represión religiosa sistemática que sufren los fieles de confesiones minoritarias en el país. Por este motivo, el órgano encargado de la redacción del comunicado ha solicitado al gobierno estadounidense que incluya a Argelia a la lista de vigilancia especial (“Special Wacth List” en inglés). Esta lista recoge a todos aquellos países que toleran, de una u otra forma, actividades que violan la libertad religiosa y de culto, así como el derecho a practicar ritos religiosos de su ciudadanía. 

De este modo, el informe ha hecho público el trato de carácter violento y coercitivo que las minorías religiosas han recibido a manos de las autoridades argelinas. Así, estas han llevado a cabo medidas de vigilancia sobre determinados grupos de personas a causa de su identidad religiosa, lo que se inscribe dentro del comportamiento represivo estructural del régimen magrebí. A esto suman además las condenas, cada vez más habituales, por blasfemia y proselitismo, que en la mayor parte de las ocasiones señalan a fieles cristianos, judíos, musulmanes ahmadíes y librepensadores.

Joe Biden
AFP/ MANDEL NGAN  -  Joe Biden, presidente de Estados Unidos

Esta Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional se presenta, por su parte, como un organismo gubernamental de la administración federal norteamericana, que monitorea y analiza los casos de violación de libertades religiosas cometidas en el extranjero, y que realiza recomendaciones en consecuencia a la administración de Washington.

En los últimos años, Argelia -tradicionalmente de corriente suní malikí- ha manifestado una hostilidad cada vez mayor hacia estas confesiones minoritarias. Por un lado, los fieles cristianos, que representan menos de un 2% de la población argelina y cuya rama mayoritaria es el protestantismo evangélico, han sufrido importantes redadas y visto cerradas, por la fuerza, decenas de iglesias y lugares de culto, entre los que se encuentran las dos iglesias protestantes más grandes del país.

Por otra parte, la rama reformista musulmana ahmadí, con cerca de 2000 creyentes en Argelia, se ha visto empujada a la clandestinidad desde el año 2016, ya que en la práctica son juzgados por reunirse sin autorización. De hecho, son los seguidores de las corrientes del islam que no se ajustan a la sunita malikí los más discriminadas por el gobierno, que a menudo ha sostenido que estos grupos chiítas y ahmadíes no son musulmanes.

Obispo Argelia
AFP/ RYAD KRAMDI  -  Jean-Paul Vesco, obispo dominico francés de la diócesis católica romana de Orán, habla durante una vigilia espiritual en la catedral de Santa María, en Orán, el 7 de diciembre de 2018

La inclusión de Argelia en la lista de países de vigilancia especial por parte del comité del USCIRF pretende ejercer presión sobre gobierno norteafricano para emprender las reformas necesarias de las leyes que limitan la libertad de religión, y que cese, con ello, su violación del derecho internacional. Esta persecución y vulneración de derechos supone, de hecho, una infracción del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1966, y al que la República Argelina se adhirió posteriormente, en 1989.

De esta forma, el estado argelino es considerado, del mismo modo que sus homólogos Afganistán, Azerbaiyán, Egipto, Indonesia, Irak, Kazajstán, Malasia, Turquía y Uzbekistán, como uno de los países a los que “la USCIRF recomienda para la SWL” (lista de vigilancia especial por sus siglas en inglés), tal como señala el comunicado de prensa de la comisión. Continúa así el deterioro de la situación diplomática de Argelia, que ha enfrentado en los últimos meses conflictos como la crisis del gas con Rabat y las tensiones con el gobierno francés.