El Barça y su festival de baloncesto

La sección azulgrana sigue perdiendo dinero en una sección que no gana
Anthony Randolph, del Real Madrid Baloncesto, intenta bloquear a Chris Singleton, del Barcelona, durante el partido de la Liga española ACB en el WiZink Center

PHOTO/ENRIQUE DE LA FUENTE  -   Anthony Randolph, del Real Madrid Baloncesto, intenta bloquear a Chris Singleton, del Barcelona, durante el partido de la Liga española ACB en el WiZink Center

#Alucinados

“Vaya festival, ¿no?”. Así se despachaba Sergio Llull tras el último fichaje del Barça de baloncesto. La sorpresa no es que un deportista utilice bien los dos signos de interrogación y la coma vocativa en un tuit, que podría ser. Lo que ha dejado alucinado al mundo del baloncesto es cómo puede tener esa plantilla un club con graves problemas económicos y que se ha acogido a un ERTE en plena pandemia de la COVID-19. 

#RealMadrid

El baloncesto es una sección deficitaria para el Real Madrid y para el Barcelona. Florentino Pérez valoró cargarse la sección en su regreso a la casa blanca, pero tuvo que olvidarse cuando le dio por mirar el palmarés. Era un delito borrar de un plumazo una parte del club casi centenaria en la que brillan sus 35 ligas y 10 euroligas. Decidió ponerlo todo en manos de los que saben y tuvo la suerte de que el proyecto no le ha dado problemas en los que tomar partido. Es baloncesto, no es fútbol y los métodos son otros. Una confianza que ha dado títulos importantes, más prestigio y ningún beneficio económico.

#Talonario

Pero en Barcelona todo ha girado en torno al talonario. Bartomeu se hizo cargo del club tras la salida de Sandro Rosell y anunció a bombo y platillo su amor por el basket y la idea de firmar al menos una temporada en la que todas sus secciones fueran campeonas. No era difícil, la profesionalización del club siempre ha favorecido a deportes con poca disciplina en su ámbito. Las comodidades y los salarios que tienen los jugadores de secciones como el hockey, el balonmano o el fútbol sala no los tendrán nunca sus rivales. Y eso te pone más fácil competir y hasta ganar. 

#Calathes

Llull denuncia en esas tres palabras y los emojis de billetes volando que el Barça ha saltado la banca con la llegada de Nick Calathes. Un base veterano de 31 años que antes había pasado por la NBA o el Panathinaikos y, al parecer, es petición expresa de su flamante nuevo entrenador Sarunas Jasikevicius. Otro fichaje bomba para el banquillo por ser uno de los más cotizados del mercado. 

#Gasol

Y queda Pau Gasol. El canterano del Barça ha brillado en la NBA los últimos 17 años, pero las lesiones le han hecho parar y replantearse su futuro. La Euroliga y la ACB (en ese orden) son un buen reclamo para valorar si su cuerpo responde a un ritmo más bajo que en la mejor liga del mundo. Gasol podría firmar por dos temporadas, pero sus cifras estarían a años luz de lo que ha ganado en EEUU. Su último contrato en los Spurs fue de más de 15 millones de dólares por temporada. Impensable en Europa donde el jugador mejor pagado es, curiosamente del Barça, Nikola Mirotic que se embolsa alrededor de 8 millones de euros anuales. 

#Sospechas

El Barça ha levantado las sospechas del mundo del baloncesto y ha enervado a gran parte de la sociedad. En fútbol, el club tuvo que vender a jugadores válidos como Aleñá en diciembre para cuadrar sus números. Ahora se habla de un gasto de 100 millones en verano para fichar a Lautaro. A eso se une ahora el baloncesto con la llegada de Calathes, algo que ha permitido la salida de Tomic y sus casi 3 millones de salario. Pero las renovaciones no son por menos de siete cifras en una plantilla que se mueve en torno a estos números: Thomas Heurtel (2,9m €), Cory Higgins (3,5m €), Adam Hanga (2,5 €), Víctor Claver (1,3m €) y Alex Abrines (1,8m €) … casi 33 millones de euros de masa salarial y un presupuesto total de 41 millones de euros, el más alto de Europa. Por ejemplo, el CSKA tiene 40,7m €, el Real Madrid 40m € y el Khimki tiene 33m €. 

#MalosVicios

La sección de baloncesto del Barça ha cogido prestado los peores vicios del fútbol. Modelar una plantilla a golpe de talonario, fichar a un entrenador para la grada con más pasado que presente y olvidarse de la cantera. Es el canto del cisne de Bartomeu al se le acaba el tiempo. Sabe que los buenos jugadores no garantizan títulos. Lo ha visto en el fútbol y lo ha sufrido con el Real Madrid de baloncesto. El primer equipo hace aguas, Xavi llegará de la mano de otro presidente y ha decidido apostarlo todo al baloncesto donde no vale ganar la ACB para ser rentable. El caramelo se juega en Europa cada tres días y tampoco reporta beneficios, aunque da mucha reputación. 

#Secciones

Y sin un patrocinador definido todo es más difícil. En fútbol sala el equipo se denomina “Barça” y el agujero en sueldos se acerca a los 3 millones. En balonmano la pérdida total llega a los 7 millones de euros con una ASOBAL decadente y una competición europea bajo mínimos. En hockey las pérdidas son de unos 3 millones. 

#SinIngresos

Es evidente que al departamento financiero del Barcelona se le ha ido de las manos el tema de las secciones. Son deportes que hacen más grande el agujero económico si tu principal fuente de ingresos no aporta nada extra. El dinero del fútbol se ha gestionado mal con fichajes inasumibles como Coutinho o Dembelé, fichas altas de veteranos que no suman, las mentiras en el montante que se pagó por Neymar… una bola de nieve que ahora es un alud y que amenaza con descuadrar los balances. Bartomeu tiene sudores fríos. No es para menos. Fuera de la lucha por la Liga, su opción económica más viable es ganar la Champions. Cuatro partidos con los que podría embolsarse unos 20 millones de euros más de los que ya lleva acumulados por partidos ganados y por superar fases.

#Laporta

Si las cuentas no cuadran la sombra de Laporta pondría en jaque a la junta directiva. Un soçi tuvo al expresidente y a su gerencia contra las cuerdas. Estuvieron cerca de avalar los 27 millones de pérdidas que generaron en 2006. Bartomeu quiere cerrar sin merma económica y salir por la puerta de atrás cuanto antes, pero en 2021. Sus desbocadas decisiones obligarán al siguiente inquilino a levantar un nuevo modelo de club. Tendrá que decidir si un argentino de 1,70 seguirá siendo la piedra sobre la que descanse todo. Incluso el baloncesto.