El G20 sienta las bases para afrontar la recuperación económica tras el impacto de la crisis de la COVID-19

En el reciente encuentro virtual del grupo se ha animado a continuar las medidas para salvaguardar la vida, el empleo y los ingresos de las personas, apoyar la recuperación económica mundial y mejorar la resistencia del sistema financiero.
El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, habla por video durante una cumbre virtual del G20 sobre la COVID-19, en Riad, Arabia Saudí

PHOTO/Bandar Algaloud/Cortesía de la Corte Real Saudí vía REUTERS  -   El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, habla por video durante una cumbre virtual del G20 sobre la COVID-19, en Riad, Arabia Saudí

El próximo mes de noviembre tendrá lugar la próxima cumbre del G20 que albergará Arabia Saudí. Los días 20 y 21 Riad será el escenario de la reunión de los dirigentes de las 20 economías más industrializadas del mundo. Como antesala, este sábado se ha celebrado de manera virtual un encuentro telemático de los ministros de Finanzas y gobernadores de los Bancos Centrales de estos países, bajo el auspicio de Mohammed al-Jaddan, ministro de Finanzas del reino saudí, y de Ahmed al-Kholifey, gobernador de la Autoridad Monetaria del país de la península arábiga.

En este encuentro sabatino se han mostrado las líneas maestras a seguir por los países más industrializados para afrontar la recesión económica originada por el parón derivado de la pandemia del coronavirus. Se ha señalado que se prevé que la actividad económica mundial se contraerá fuertemente en 2020 debido al impacto de la crisis sanitaria de la COVID-19 y las perturbaciones conexas de la oferta y la demanda. Si bien las perspectivas siguen siendo muy inciertas y están sujetas a elevados riesgos de reducción, se espera que la actividad económica mundial se recupere a medida que las economías se vayan reabriendo gradualmente y se materialicen los efectos de las medidas políticas aplicadas. 

Desde el G20 se ha instado a seguir utilizando todas las herramientas políticas disponibles para salvaguardar la vida, el empleo y los ingresos de las personas, apoyar la recuperación económica mundial y mejorar la resistencia del sistema financiero.

Actualmente se están adoptando directrices inmediatas y excepcionales para hacer frente a la pandemia de COVID-19 y a sus efectos interrelacionados en la salud, la sociedad y la economía, entre otras cosas mediante la aplicación de medidas sin precedentes en materia de estabilidad fiscal, monetaria y financiera, asegurando al mismo tiempo que las instituciones financieras internacionales y las organizaciones internacionales pertinentes puedan prestar un apoyo decisivo a los países emergentes, en desarrollo y de bajos ingresos. 

La postura del G20 es la de fomentar la cooperación para salir de esta situación: “Trabajando juntos, continuaremos y reforzaremos, según sea necesario, estos esfuerzos para apoyar una recuperación rápida y robusta a fin de lograr un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e inclusivo, aprovechando al máximo las transformaciones actuales en la configuración de la recuperación, de manera coherente con nuestro programa previo a la crisis. Las políticas fiscales y monetarias seguirán funcionando de manera complementaria durante todo el tiempo que sea necesario. La política monetaria sigue apoyando la actividad económica y asegurando la estabilidad de los precios, en consonancia con los mandatos de los Bancos Centrales. Seguiremos facilitando el comercio y la inversión internacionales y fomentando la resistencia de las cadenas de suministro para apoyar el crecimiento, la productividad, la innovación, la creación de empleo y el desarrollo. Seguiremos adoptando medidas conjuntas para fortalecer la cooperación y los marcos internacionales”. 

El Plan de Acción del G20, aprobado en la pasada reunión del 15 de abril de 2020, establece los principios fundamentales que orientan la respuesta y los compromisos de adoptar medidas concretas para impulsar la cooperación económica internacional mientras se atraviesa esta crisis, todo ello de cara a una recuperación económica mundial sólida, sostenida e inclusiva.

En el reciente encuentro se han señalado los avances sustantivos en la aplicación del Plan de Acción del Grupo de los 20, que proporciona información sobre el seguimiento de los compromisos del Plan de Acción, incluidos los progresos realizados y el camino a seguir para apoyar la recuperación económica mundial, al tiempo que se mejora la capacidad de recuperación frente a futuras perturbaciones, incluidas las pandemias, los desastres naturales y los riesgos ambientales. 

Se ha señalado también que el Plan de Acción del G20 es un documento que posibilitará responder con prontitud a la evolución de la situación sanitaria y económica. Reconociendo que los miembros se encuentran en diferentes etapas de respuesta a la crisis y que las perspectivas económicas mundiales continúan en evolución, siendo necesario adoptar nuevas medidas. 

El tercer pilar del Plan de Acción del G20 -volver a un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo una vez que se levanten las medidas de contención- constituye la base para cooperar en apoyo de la recuperación económica mundial. Sobre la base de los compromisos anteriores y teniendo en cuenta las deliberaciones de la próxima reunión conjunta de los ministros de Finanzas y Salud del G20, se ha encargado a los grupos de trabajo pertinentes que elaboren un plan de acción actualizado del G20 que se presentará en la reunión de octubre de 2020, antes de la Cumbre de Jefes de Estado del G-20 que se celebrará en noviembre de 2020. 

La pandemia de la COVID-19 ha reforzado la necesidad de mejorar el acceso a las oportunidades para todos y se ha dejada clara la intención del G20 de reducir las desigualdades, reafirmando los compromisos anteriores de promover el crecimiento inclusivo. También se pondrá el acento sobre limitar los efectos desproporcionados de la crisis en los sectores más vulnerables de la sociedad. 

En este contexto, el G20 busca mejorar el acceso a las oportunidades para todos como un valioso conjunto de opciones de política que puede aprovecharse para apoyar la respuesta inmediata a la pandemia de la COVID-19 y avanzar hacia una recuperación sólida, sostenible, equilibrada e inclusiva. 

Se ha acogido con beneplácito los progresos realizados en el marco de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI). A 18 de julio de 2020, 42 países han solicitado beneficiarse de la DSSI, lo que representa un monto estimado de 5.300 millones de dólares del Servicio de la Deuda para 2020 que se ha de aplazar. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (GBM) han propuesto un marco de vigilancia fiscal y un proceso para fortalecer la calidad y la coherencia de los datos sobre la deuda y mejorar la divulgación de esta. A fin de prestar el máximo apoyo a los países que reúnen los requisitos para el DSSI, se continuará coordinando estrechamente su implementación.

Todos los acreedores bilaterales oficiales deberían aplicar esta iniciativa de manera plena y transparente. Además, se alienta a los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) a que, al tiempo que protegen sus actuales calificaciones y el bajo costo de la financiación, sigan adelante con sus esfuerzos colectivos de apoyo al DSSI, entre otras cosas proporcionando a los países que reúnen las condiciones para ello corrientes financieras positivas netas durante el período de suspensión del DSSI, así como más detalles sobre los nuevos fondos que se facilitan a cada país que reúne las condiciones. 

También se ha apoyado la directriz del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) para la participación voluntaria del sector privado; teniendo en cuenta la necesidad de seguir avanzando y alentando a los acreedores privados a que participen en el DSSI en condiciones comparables cuando así lo soliciten los países que reúnan las condiciones necesarias.