El juicio contra los acusados por la muerte de Hariri reabre viejas heridas en Líbano

El tribunal internacional que juzga el asesinato del ex primer ministro libanés emitirá su veredicto el próximo viernes
Sucursal quemada de un banco libanés después de que fuera incendiada y vandalizada por los manifestantes anteriormente, en la plaza al-Nour en la ciudad portuaria norteña de Trípoli el 12 de junio de 2020

AFP/ IBRAHIM CHALHOUB  -   Sucursal quemada de un banco libanés después de que fuera incendiada y vandalizada por los manifestantes anteriormente, en la plaza al-Nour en la ciudad portuaria norteña de Trípoli el 12 de junio de 2020

Era la mañana del 14 de febrero de 2005 cuando el ex primer ministro libanés Rafik Hariri murió al estallar un coche bomba al paso de su convoy en una calle del centro de Beirut. Quince años y medio después, un tribunal respaldado por la ONU ha juzgado en ausencia a cuatro miembros de Hizbulá, por supuestos cargos de planificación y organización de este atentado. 

La muerte de Hariri fue la chispa que encendió la mecha de la revolución en Líbano. Su asesinato provocó protestas masivas en Beirut y obligó a Siria a poner fin a su presencia militar en el país de los cedros, después de que la ONU lo vinculase con el atentado. El colapso de la moneda, el aumento de la inflación y la profunda crisis financiera que atraviesa Líbano ha exacerbado las tensiones políticas en esta nación, al igual que hace quince años cuando la situación se complicó después de que los investigadores comenzaran a analizar los posibles vínculos de Hizbulá con la muerte de este político.  

El pasado mes de junio, los enfrentamientos entre los partidarios Movimiento del Futuro --partido político del Líbano liderado por Saad Hariri – y el movimiento Amal, organización política chií alineada con Hizbulá protagonizaron las protestas que se estaban celebrando a lo largo y ancho del país. El veredicto de este juicio podría transformar esta crisis económica en una crisis política, intensificando aún más las divisiones existentes en el país desde la guerra civil de 1975-1990. La organización respaldada por Irán, sin embargo, ha negado cualquier papel en el asesinato de Hariri y ha desestimado la acusación emitida por le tribunal con sede en los Países Bajos, según datos a los que ha tenido acceso el digital Middle East Online.

Los partidarios de Hariri, incluido su hijo Saad, han reiterado en varias ocasiones que no buscan venganza o confrontación, y que sea lo que sea el veredicto de la corte debe ser respetado. “Esperamos que el 7 de agosto sea un día de verdad y de justicia para el Líbano y un día de castigo para los delincuentes”, afirmó el hijo de Hariri hace una semana. 

PHOTO/REUTERS - Fotografía de archivo de Rafik al-Hariri, del 13 de abril de 2002
PHOTO/REUTERS - Fotografía de archivo de Rafik al-Hariri, del 13 de abril de 2002

A finales del mes de junio, la historia volvió a repetirse, después de que un misil estallase cerca del convoy del ex primer ministro del Líbano Saad Hariri. Líbano -un país con unos cinco millones de habitantes y que alberga a más de un millón y medio de refugiados- es una de las naciones más endeudadas del mundo. En estos momentos, el estado está liderado por el primer ministro, Hasán Diab, después de que Hariri presentase su dimisión a raíz de las protestas que comenzaron en el país. Esta pequeña nación se enfrenta a su peor crisis económica desde la guerra civil que sufrió el país entre 1975 y 1990. Las protestas que comenzaron en octubre para poner fin a la mala gestión de los recursos han adquirido durante los últimos meses una dimensión política sin precedentes.  

En esta espiral de incertidumbre e inestabilidad, el actual primer ministro ha asegurado que, dadas las circunstancias provocadas por la pandemia, Líbano debería evitar los disturbios provocados por el veredicto del tribunal. “Enfrentarse a los conflictos es una prioridad”, aseguró a través de la red social Twitter.   Salim Jamil Ayyash, Hassan Habib Merhi, Assad Hassan Sabra y Hussein Hassan Oneissi están acusados de supuestamente haber conspirado para cometer el ataque terrorista en el que murió Hariri y otras 21 personas.  Según documentación a la que ha tenido acceso Middle East Online, los fiscales investigaron las redes telefónicas de los acusados y descubrieron que se habían llamado desde distintos teléfonos para monitorear a Hariri en los meses previos al ataque y para coordinar sus movimientos en el mismo día. Un veredicto de culpabilidad podría poner en peligro también los esfuerzos del país para adquirir ayuda internacional, de acuerdo con el periódico mencionado previamente. 

“El veredicto será emitido desde la sala del tribunal con una participación virtual parcial”, indicó el tribunal respaldado por Naciones Unidas. Si bien estaba previsto que el anuncio del veredicto se produjera en mayo, éste tuvo que ser atrasado por la pandemia de la COVID-19. Este atentado fue reclamado por un grupo fundamentalista denominado Victoria de la Yihad en la Gran Siria, desconocido hasta entonces. No obstante, la acusación cree que podría tratarse de una reclamación falsa, por lo que iniciaron los trámites correspondientes. Este juicio ‘in absentia’ es el primero que se celebra con estas características desde los juicios de Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial. 

La crisis política en Líbano se ha intensificado con la dimisión del ministro de Exteriores, Nassif Hitti, por discrepancias con la actuación del Ejecutivo liderado por Diab, ya que consideraba que estaban convirtiendo al país en un “estado fallido”. “El Líbano hoy se desliza hacia un estado fallido, dios quiera que no. Tenía grandes esperanzas de cambio y reforma, pero la realidad abortó la semilla de la esperanza”, manifestó. En su mensaje criticó que el Gobierno no trabaje unido a favor de los intereses del pueblo libanés e insistió en que para lograr la reconstrucción del país hay que contar con “mentes creativas, una visión clara, intenciones sinceras, una cultura de instituciones y el mandato del Estado de derecho, responsabilidad y transparencia”.