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El Parlamento de Ecuador rechaza destituir a Guillermo Lasso como presidente del país

El Gobierno ecuatoriano ha suspendido el diálogo con el movimiento indígena tras un ataque de los manifestantes a un convoy militar, mientras las protestas continúan por considerar insuficiente la reducción de los precios del combustible
Guillermo Lasso

PHOTO/ARCHIVO  -   Guillermo Lasso, presidente de Ecuador

Ecuador vive uno de los momentos más inestables de su historia reciente, tras una moción de censura en marcha y dos semanas de protestas masivas que han paralizado al país. Guillermo Lasso se ha salvado de su destitución, pero tiene que seguir haciendo frente a unas protestas masivas de los indígenas que no parecen terminar.

Este martes la Asamblea de Ecuador ha rechazado destituir al presidente Guillermo Lasso por la falta de votos necesarios para la iniciativa promovida por la oposición leal al expresidente Rafael Correa. El partido Unión por la Esperanza (UNES) ha conseguido tan solo 80 votos de los 92 que requería para prosperar la moción de censura, por lo que Lasso permanecerá en su cargo gracias a los votos de parte de la oposición del Partido Social Cristiano y de la Izquierda Democrática, además de nueve abstenciones. 

La propuesta para destituir al jefe del Estado ecuatoriano, que apenas cuenta con un año en el Palacio de Carondelet, fue presentada el pasado 25 de junio por la bancada de UNES aludiendo a que lo hacía representando “el reclamo generalizado de la población”, por la que pedía una convocatoria de elecciones. La moción de censura contaba también con el apoyo de las organizaciones indígenas que han secundado las manifestaciones estas dos semanas. 

A ellos se ha referido el presidente Lasso en un mensaje y comunicado publicado en su cuenta de Twitter: “Defendimos la democracia y ahora debemos recuperar la paz. Queda en evidencia quiénes trabajan para las mafias políticas. Mientras tanto, nosotros seguimos trabajando por el Ecuador”, decía la publicación en esta red social.
Se da carpetazo a la destitución del presidente, pero todavía queda por solucionarse la crisis social que vive Ecuador después de que estallasen las protestas promovidas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE). La violencia de las manifestaciones, especialmente en la capital, Quito, ha provocado que todo el país se vea abducido a una parálisis de la actividad productiva y de comunicaciones, lo que está provocando que no lleguen alimentos y otras mercancías a la zona andina. 

Las protestas estallaron el pasado 13 de junio con el inicio de una huelga nacional indefinida promovida por varias organizaciones indigenistas. El principal motivo era la inflación y el encarecimiento del coste de vida en el país, especialmente el aumento del precio del combustible.

Estas protestas continúan lejos de buscar una solución entre el Gobierno y los manifestantes. El mismo día en el que el presidente se enfrentaba a la votación de la moción de censura, se convocaba un segundo encuentro con el líder de CONAIE, Leónidas Iza. Sin embargo, un ataque a un convoy militar ha sido la justificación que ha utilizado el Gobierno para declarar la ruptura del diálogo con los indígenas. 

protestas en quito

El anuncio realizado este lunes del presidente Lasso de la reducción del precio del combustible en unos 10 centavos en respuesta al paro nacional no ha sido suficiente para los movimientos indigenistas. CONAIE tachó la medida como “insuficiente e insensible ya que no compadece de la situación de pobreza que afrontan millones de familias”.

El grupo que ha liderado las manifestaciones desde hace 15 días ha mostrado su iniciativa de continuar las protestas, pese a la “persecución, a la criminalización y a la respuesta represiva del Estado”. Según las declaraciones de Leónidas Iza, seguirán hasta “que podamos tener de alguna manera una política que pueda beneficiar más a los pobres”.

Unos 14.000 indígenas han secundado estas protestas en Ecuador con una sola demanda: reducir los precios de los combustibles que encarecieron las regiones agrícolas y llevaron a la pérdida de las cosechas.

Coordinador de América: José Antonio Sierra