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El PJD asume su responsabilidad en el declive electoral

El partido islamista vierte las causas de su fracaso hacia ellos mismos y declaran que “no supieron entender a la sociedad”
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El partido Justicia y Desarrollo de Marruecos ha cambiado su discurso respecto al debacle electoral que sufrieron en las pasadas elecciones nacionales. Así lo han querido evidenciar tanto el secretario general del partido, Abdelilah Benkirane como otros líderes del partido político tras asumir en diferentes discursos que la derrota del PJD es consecuencia de un “fracaso interno”. 

Benkirane ha sido la figura política que más se ha significado al respecto. En este aspecto el líder islamista admitió como el partido había fracasado en su intento de “entender y asimilar nuestra sociedad, nuestro estado y nuestras circunstancias internacionales y regionales”. Esta declaración responde a la abrupta caída que sufrió el PJD después de que el partido perdiese 112 diputados de los 125 con los que contaba, dando fin con este resultado a una década de gobernanza.

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El partido que fue durante una etapa uno de los favoritos por parte de la ciudadanía marroquí por sus promesas de lucha contra la corrupción y defensa de la justicia social, acabó con la confianza de los marroquíes por su incapacidad para responder a las demandas ciudadanas. En esta línea, el PJD ganó fuerza en el contexto de las Primaveras Árabes, momento en el que su discurso populista consiguió calar entre los ciudadanos. A pesar de que no dirigían las consideradas carteras clave como son las de Exteriores, Economía o Asuntos Religiosos, lideradas por personalidades designadas directamente por el rey Mohamed VI, si que mantenían una importante e influyente presencia en el resto del Ejecutivo, donde según afirman diferentes expertos “no estuvieron a la altura”, además de señalar que existía un déficit democrático en la gestión interna del partido.

De hecho, los integrantes del PJD supieron utilizar el componente religioso para calar en ciertos sectores sociales. Los islamistas manifiestan que su “deber” es luchar contra la inmoralidad y introducirse en la política para que, a través de ella, consigan combatir la falta de moral o el comportamiento “decadente” e “indecente”.

Durante las elecciones del 2011 con un 27.08% de sufragios, el partido islamista consiguió formar gobierno con nacionalistas del Istiqlal, liberal-conservadores del Movimiento Popular y excomunistas del Partido para el Progreso y el Socialismo. Cuatro años más tarde mejoró sus resultados con un 27.88% de los votos y fue en esta época donde su líder, Abdelilah Benkirane, fue destituido por Saad-Eddine El Othmani. 

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Siguiendo una estrategia populista el partido defendía un lema basado en “dame tus votos y déjame enfrentarlos por ti”, tratando de esta forma ganar la simpatía popular. Aun así, no lograron llevar a cabo este cometido y esto encendió el rechazo por parte de los diferentes grupos sociales.

En esta etapa la mala gestión de Othmani en las ciudades de Marrakech, Tánger, Meknés, Agadir, Kenitra, Salé y Fez hizo que fuese perdiendo adeptos de forma rápida y abrupta. Según declararon diferentes expertos “los presidentes de los consejos comunales habían puesto por encima tanto su presencia como su influencia en el Parlamento por delante de la gestión de las ciudades, lo que propició su caída”.

Asimismo, las nuevas reformas aprobadas durante esta etapa como la aprobación del francés como lengua vehicular en las carreras técnicas, sustituyendo al árabe o el propio acercamiento de Marruecos a Israel y el respaldo por parte de la cúpula del PJD influenciado por el apoyo de Estados Unidos a la soberanía marroquí en el Sáhara, habría influido en su estrepitosa caída. 

Además, el hecho de que el PJD estuviese más preocupado por llevar a cabo una agenda islamista que por las demandas sociales hizo que el partido fuera perdiendo adeptos y simpatía. Ahora el propio Benkirane es el que se muestra más crítico en este sentido y declara que “nuestra incapacidad para comprender y acomodar nuestra sociedad, nuestro estado y nuestras circunstancias internacionales y regionales es lo que nos llevó a la situación en la que nos encontramos”.

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En las últimas elecciones, en las que se registró una alta participación ciudadana en parte por coincidir con las elecciones autonómicas y municipales, dieron la victoria al partido centrista liberal Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), encabezado por Aziz Akhannouch. Desde que el RNI está en el poder, el nuevo Ejecutivo se ha comprometido con el bienestar social, además de aprobar una serie de reformas económicas destinadas a “estimular la economía nacional en beneficio del empleo”, algo que por el momento está logrando.

Además, el nuevo gobierno se está caracterizando por ser más inclusivo respecto a la igualdad de género. A pesar de que Marruecos, al igual que otros países árabes, todavía está lejos de la inclusión total, el reino alauí cuenta con seis ministras algo que nunca había sucedido en el país. En esta línea la que fue ministra de Turismo, Nadia Fettah, ahora encabeza la cartera de Economía, uno de los ministerios más importantes del reino.