El tenis y el fútbol revolucionan sus copas

Gerard Piqué y Luis Rubiales son los dos principales protagonistas
El fundador y presidente de Kosmos, el futbolista español Gerard Piqué, llega a la presentación de la final de la Copa Davis en Madrid, el 12 de noviembre de 2019

AFP/GABRIEL BOUYS  -   El fundador y presidente de Kosmos, el futbolista español Gerard Piqué, llega a la presentación de la final de la Copa Davis en Madrid, el 12 de noviembre de 2019

La Copa Davis de Piqué o la Copa del Mundo del Tenis y la nueva Copa del Rey de Rubiales han transformado dos competiciones dormidas a las que nadie prestaba atención hasta que se jugaba la final o, a veces, ni eso. 

#CopaDavis

En 2010 empezó todo. Cuando España llevaba más de un mes en Sudáfrica peleando por ser campeona del mundo. Muchas horas muertas que algunos malgastan jugando a la PlayStation y Piqué invierte en darle vueltas a nuevos modelos de negocio. Allí nació la idea de revolucionar el mundo del tenis con una Davis muy futbolera. La necesidad estaba, pero nadie en el mundo del tenis se atrevió a dar el paso. Piqué reunió a un grupo capaz de sacar adelante un nuevo formato, ponerle un precio y venderlo a los patrocinadores. Luego quedaba el OK del tenis mundial que se tradujo en un 75% de votos a favor de hacer algo que ellos mismos no supieron hacer. 

#Molesta

En eso se convirtió la Copa Davis, en un torneo molesto, criticado por los jugadores. Metido a empujones en los sobrecargados calendarios de las estrellas mundiales del circuito que se veían obligados a no acudir a la llamada de sus capitanes. España tiene seis entorchados, el último en 2011 pero en ese camino ha habido momentos de desidia en los que hasta se utilizó la crítica a Nadal por no jugar o por viajar en avión privado para jugar. Todo valía. 

#25años

Eso es lo que espera estar Piqué y su empresa al mando de la nueva Copa Davis. La mayoría de ese tiempo le pillará alejado de los terrenos de juego porque los negocios tiran más que el fútbol. Tanto es así que ahora se entiende que dejara la selección española después del Mundial de Rusia. No fueron los pitos que le dedicaban los aficionados, ni sus supuestas peinetas al himno, ni que se cortara las mangas para evitar lucir la bandera de España, tampoco su apoyo al referéndum catalán. Piqué quería dedicarse a sus negocios que van desde la hostelería a los e-games pasando por el tenis. El fútbol le mantiene en las portadas y, por supuesto, con unos ingresos muy necesarios cuando tienes tanto capital humano trabajando sin dar beneficios a corto plazo, de momento. 

#LaCopaMola

Que decía un presidente del Córdoba hace unos años cuando le tocó el Barça en el sorteo. Ahora el Córdoba anda judicializado y pasándolo mal en 2ªB. Tampoco lo estaba pasando mucho mejor la Copa del Rey. Apestada por los grandes cuando la Champions empezó a exigirles y sobrevalorada aquellos tres años esquizofrénicos donde Guardiola y Mourinho jugaban a ganarse todo, siempre. 

Partidos aburridos a ida y vuelta. Donde el Numancia se hizo grande en el Camp Nou o el Leganés conquistaba el Bernabéu. Donde De la Red dijo adiós al fútbol en Irún o Mallorca y Recreativo de Huelva jugaban una final histórica a mayor gloria de las mofas de Tebas años después. 

#PartidoÚnico

Igual que en la Davis ha pasado en la Copa del Rey. El formato pedía un cambio a gritos, pero nadie se atrevía a hacerlo. Los equipos modestos aceptaban jugar la ida en casa, aunque fueran goleados en la vuelta con tal de sacar una buena taquilla que les arreglase la temporada. 

Pero los tiempos cambian y la Copa también. El formato de partido único ya existió en su día, que se lo pregunten a Roberto Carlos cuando el Real Madrid perdió en Toledo y el brasileño dijo que lo iban a remontar en la vuelta mientras recibía una colleja de Valdano. Ahora el partido único llegará hasta cuartos de final, ida y vuelta en semifinales y una gran final el 18 de abril de 2020 en un estadio acordado con tiempo al que las obras (reales y faraónicas) del Bernabéu le mantendrán alejado los próximos cuatro años. 

#LaCopaDeRubiales

Hay equipos de Tercera y finalistas de la Copa Federación que se jugarán pasar de fase con clubes de Primera. Una fiesta del fútbol al más puro estilo inglés. Hay que reconocerle todo el mérito a Rubiales. El camino estaba trazado, solo había que ponerse a andar. 

Mientras que la Supercopa se le está atragantando a la RFEF por el emplazamiento y la falta de ofertas televisivas, la Copa del Rey pinta mejor para vender un buen producto en todas sus fases. Aunque habrá que escuchar a las partes cuando acabe la competición y saquen conclusiones. 

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales
AFP/PIERRE-PHILIPPE MARCOU - El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales
#FútbolSala

Poco se habla de la Copa del Rey de Fútbol Sala. Poco o nada porque a pocos le importa lo que sucede entre la RFEF y la Liga Nacional de Fútbol Sala. Rencillas entre presidentes con José María García prendiendo también la mecha del deporte que él creo hace 30 años y del que se ha cansado ya. 

El caso es que la RFEF organiza la Copa del Rey de Fútbol Sala desde hace cinco años y desde hace cinco años tiene a la Copa de España haciéndole sombra. Rubiales sabe que si se carga el fútbol sala como se entiende hasta hoy tiene ganada para su causa otra competición más que junto al fútbol femenino le redondean otro negocio perfecto: que una ciudad albergue en los mismos días la final de la Copa del Rey de fútbol masculino, femenino y de fútbol sala. Hagan juego.