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España entra en una nueva dinámica de acercamiento con Marruecos

Zarzuela y Moncloa apuestan por el diálogo y esperan el regreso de la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich
Felipe VI

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Las relaciones entre España y Marruecos han entrado esta semana en un nuevo escenario después de las palabras del rey Felipe VI durante la recepción al cuerpo diplomático en el Palacio Real y del desplazamiento a Washington del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, para reunirse con su homólogo estadounidense. Una dinámica de acercamiento impulsada por Madrid que busca poner fin a las tensiones con Rabat tras meses de crisis diplomática.

Han sido varias las señales de distensión mostradas por España. El Rey aseguró que los Ejecutivos español y marroquí “han acordado redefinir conjuntamente una relación para el siglo XXI sobre pilares más fuertes y sólidos” para que ambos países empiecen a “caminar juntos”. Unas declaraciones que Albares alineó con las del Gobierno de Pedro Sánchez. Y es que Zarzuela y Moncloa coinciden en la necesidad de reconstruir las relaciones con Marruecos, pero las condiciones impuestas por la Casa Real marroquí dificultan los avances.

Felipe VI se pronunció por primera vez desde el estallido de la crisis en mayo de 2021. La entrada en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que quedó ingresado en el hospital de Logroño para recibir tratamiento por la COVID-19 sin el conocimiento de Rabat, provocó una ruptura diplomática y la llamada a consultas de la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich. Desde entonces, la entrada irregular de 10.000 personas en Ceuta, instigada por Marruecos en forma de represalia terminó por descoser los vínculos de entendimiento.

Karima Benyaich
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Unos vínculos que José Manuel Albares espera reconstruir. “¿Me gustaría que volviera? Sí”, respondió el titular de Exteriores refiriéndose a un probable retorno de la embajadora Benyaich a Madrid. Entre otras tareas, Albares se situó al frente del Ministerio en sustitución de la exministra González Laya con el cometido de restablecer las relaciones bilaterales con Marruecos. Y con esta misma intención se desplazó a Washington, donde le esperaba el secretario de Estado, Antony Blinken.

Albares trató con el máximo representante de la diplomacia estadounidense –además de la crisis en Ucrania– el estado actual de las relaciones con Marruecos y la cuestión del Sáhara Occidental. Una región sobre la que Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí a cambio de que Marruecos normalizara sus vínculos diplomáticos con Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham, formalizados bajo la Administración Trump.

En este sentido, Albares trasladó que no debía sorprender a nadie que “España y Estados Unidos, dos países del grupo de amigos del Sáhara, hablen sobre un conflicto que dura décadas”. El ministro de Exteriores subrayó la necesidad de encontrar soluciones, porque afecta a “miles de personas, muchos de ellos muy jóvenes” y resolverlo es un “imperativo moral”, recogió la agencia EFE.

Las declaraciones de Albares precedieron a una nueva señal de acercamiento de la Casa Real española. Durante la inauguración de FITUR (Feria Internacional del Turismo) en Madrid, Felipe VI y Letizia se detuvieron en el stand de Marruecos y mantuvieron una breve conversación con los presentes. Una parada que se suma al discurso pronunciado días antes en el que tendía la mano a las autoridades del Reino alauí.

José Manuel Albares
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Marruecos considera positivas estas señales, sin embargo, el trasfondo de la ruptura de sus relaciones radica en la cuestión Sáhara Occidental. Todo lo que no sea un reconocimiento de la propuesta de Rabat para la región, que pasa por un régimen de autonomía bajo soberanía marroquí, no satisfará al Reino alauí. Unos términos en los que el ministro Albares no quiso pronunciarse.

“España por supuesto no dicta la posición de ningún país en ningún conflicto del mundo”, sentenció el titular de Exteriores. Ninguna signo indica que España va a cambiar su postura al respecto, ni a alinearla con las de Estados Unidos o Francia. Aunque Albares cargó contra el inmovilismo y el bloqueo de la disputa.

Mientras tanto, España espera la vuelta de la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich, después de su partida en mayo. Su vuelta significaría la vuelta definitiva de la diplomacia y la estabilidad. Aunque el ministro Albares destacara la fluidez de las relaciones con su interlocutor marroquí aun sin contar con un representante fijo, el retorno de Benyaich agilizaría la dinámica de reencuentro.