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Marruecos

La Autoridad Palestina afronta la mayor crisis económica desde su establecimiento en 1994

El Ejecutivo del octogenario Mahmud Abás despliega una drástica reducción del gasto público que desprotege a los palestinos de Cisjordania
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PHOTO/REUTERS  -   Mahmoud Abbas, presidente palestino

Cisjordania atraviesa la peor crisis económica desde el establecimiento de la Autoridad Palestina en 1994. El Ejecutivo del octogenario Mahmud Abás ha tomado en las últimas semanas medidas urgentes para paliar una economía en claro estancamiento desde hace años, mucho antes del estallido de la COVID-19, pero agravada por la pandemia y la invasión rusa sobre Ucrania, que han dejado un escenario desolador para una región que ve cómo se dispara la tasa de pobreza.

La drástica reducción de la ayuda internacional como resultado de la recesión global y, sobre todo, las múltiples restricciones impuestas por Israel en materia de comercio, circulación y acceso han propiciado una situación originada en parte por la corrupción rampante, extendida sobre la familia y el círculo próximo al presidente. El hecho de que la región no tenga estatus de Estado y tampoco el control ‘de facto’ sobre el territorio que gobierna dificulta aún más la capacidad para coordinar una respuesta integral. 

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PHOTO/AP - El primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh, habla durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro jordano, Bishr al-Khasawneh, en la ciudad cisjordana de Ramallah, el jueves 9 de diciembre de 2021

El Gobierno del primer ministro Mohammad Shtayyeh, en el cargo desde abril de 2019, atribuyó la crisis a causas externas durante un cónclave ministerial, relacionadas con la disminución de las ayudas procedentes del exterior, aunque señaló como principal responsable al Estado de Israel por las deducciones financieras de los ingresos aduaneros. “Israel grava más de 200 millones de shekels al mes (57 millones de euros) de los fondos de aduanas que nos deben”.

Desde el comienzo de la pandemia, han sido varios los países donantes que han ido suspendiendo o reduciendo el respaldo financiero a la Autoridad Palestina con motivo de la crisis global. Pero una vez finalizado el contexto pandémico, no se espera que vuelvan estas ayudas, al menos en las cantidades habituales. La dotación de fondos provenientes de las naciones árabes, Estados Unidos o Japón, así como de otras organizaciones internacionales, intentaba paliar una crisis estructural que parece haberse exacerbado. 

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REUTERS/MOHAMAD TORKMAN - El ministro de Finanzas palestino, Shukri Bishara,  durante una rueda de prensa en Ramala, en la Cisjordania ocupada por Israel el 21 de febrero de 2019

La deuda pública ha ascendido hasta los 32.000 millones de shekels, el equivalente a unos 9.175 millones de euros, según los últimos datos. Los números hicieron reaccionar al ministro de Finanzas palestino, Shoukry Bishara, quien presentó un proyecto para mitigar la crisis que incluía una drástica reducción de gasto en materia de subvenciones públicas, que se ha materializado en una bajada de los salarios en un 20%, ya de por sí erosionados como consecuencia del aumento de los precios.

El crecimiento anual del PIB fue en promedio del 1,3%, inferior a la tasa de crecimiento de la población, lo que desembocó en una disminución de los ingresos per cápita y el aumento de la pobreza entre 2017 y 2019, según los datos del Banco Mundial (BM). Las últimas estimaciones, basadas también en esta variable, recogen que la tasa de pobreza se disparó hasta el 29,7% en 2020, un aumento de casi ocho puntos porcentuales desde 2016. De los casi tres millones de personas residentes en Cisjordania, la mitad vive bajo este umbral. 

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AFP/AHMAD GHARABLI - Una vista general muestra una sección del controvertido muro de separación israelí (abajo) y maquinaria trabajando en la pista (izquierda) del antiguo aeropuerto de Atarot (Aeropuerto Internacional de Jerusalén)

“Las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania y las sanciones asociadas pueden afectar también a las perspectivas por la creciente presión inflacionista”, apunta el Banco Mundial en su último informe sobre la zona. La organización humanitaria Oxfam añade que las reservas de harina de trigo en Gaza y Cisjordania “podrían agotarse en tres semanas y el coste de este alimento básico se ha disparado casi un 25% debido a la crisis de Ucrania”.

El director de país de Oxfam, Shane Stevenson, asegura que “los hogares palestinos se están viendo muy afectados por el aumento de los precios de los alimentos a nivel mundial, y muchos están luchando por satisfacer sus necesidades básicas”. Sin embargo, el BM muestra cierto optimismo y sostiene que se prevé un aumento de los ingresos de cara a 2022 a raíz del aumento de los tipos. Además, se prevé que la tasa de pobreza disminuya hasta el 26,7% en 2022, y que siga haciéndolo de forma gradual hasta el 26,1% en los próximos dos años. 

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AFP/ABBAS MOMANI - Palestinos compran en un mercado de la ciudad cisjordana de Ramallah el 7 de abril de 2022, durante el mes sagrado musulmán del Ramadán

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no puede proporcionar ayuda financiera a Cisjordania porque no es un Estado miembro, aunque sí ha asesorado a la región desde su establecimiento hace 28 años. Quien sí ha proporcionado ayudas ha sido el propio Banco Mundial, la más reciente en abril con una donación de 8 millones de dólares para reformar la gestión financiera pública, cuyo objetivo es “fortalecer las instituciones para mejorar su rendición de cuentas y transparencia y apoyar la estabilidad fiscal”.

Los sondeos arrojan un hartazgo generalizado de la población palestina con el Rais, el presidente Abás, sucesor del legendario Yasir Arafat. Más de dos tercios exige su retirada después de 17 años ininterrumpidos en el poder después de un mandato marcado por la evidente corrupción y la profunda división política, coprotagonizada por Hamás, que resta legitimidad a su figura.

Abás convocó elecciones legislativas y presidenciales en 2021, pero quedaron canceladas con la excusa de que Israel no permitiría el voto de los palestinos residentes en Jerusalén Este. El presidente de la Autoridad Palestina, de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y líder de Fatah amasa todo el poder en mitad de una grave crisis económica sin haber designado a su sucesor, motivo de preocupación para la comunidad internacional.