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La deuda extranjera argentina baja con relación al PIB

La Deuda pública ha registrado una bajada del 10,5%
Ministerio de Economía de Argentina

 -   Ministerio de Economía de Argentina

Durante el primer trimestre del año 2022 la deuda externa de Argentina bajó debido a los pagos realizados al FMI, el efecto de la caída de divisas y el crecimiento del Producto Interior Bruto en comparación con el mismo periodo del año anterior. La deuda externa del país, que ahora se sitúa en el 69,5% del PIB alcanzó el 80% durante 2021.

Estos datos colocan a Argentina en la media de la región, que se coloca en el 65,3%, mientras que la deuda de los países emergentes está dos puntos por debajo, en el 63% y la deuda a nivel mundial asciende hasta el 103,2%, debido a que en los mercados maduros el endeudamiento público alcanza el 127%. Según un informe del Instituto Internacional de Fianzas (IIF) la deuda global supera ya los 305 billones de dólares debido, sobre todo, a la subida de la deuda de China y Estados Unidos.

REUTERS/AGUSTÍN MARCARIAN  -   El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández
REUTERS/AGUSTÍN MARCARIAN - El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández

El informe destaca a Argentina como un país que consigue reducir su deuda pública durante los primeros cuatro meses de 2022 con respecto al último cuatrimestre del año anterior, sin embargo, estos buenos datos afectan solo al sector público. Por su parte, las empresas revelan que su deuda corporativa no financiera bajó del 19,1 al 16,6% del PIB. Argentina es un país acostumbrado a convivir con altos niveles de deuda, a pesar de una leve bajada 2021 que sigue manteniéndose durante el primer cuatrimestre de 2022.

¿Cuáles son las consecuencias de la elevada deuda pública?

La crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 y las tasas de interés negativas han provocado un endeudamiento disparado a nivel mundial. Las crisis de deuda estatales surgen de la nada y acosan a los Estados hasta que piden nuevos créditos que les permite pagar su deuda y que además sale gratis debido a las tasas de interés negativas. Esta estrategia aparentemente perfecta sería el salvavidas de muchos de los Estados, sin embargo, si los acreedores pierden la confianza en la solvencia de los países sus tasas de interés subirían y el negocio dejaría de ser tan ventajoso. Ante esta situación los Estados tienen tres opciones:

REUTERS/Marcos Brindicci
REUTERS/Marcos Brindicci - Argentina es un país acostumbrado a convivir con altos niveles de deuda

Primera opción: disminuir el gasto público e intentar solventar la guerra con dinero de los contribuyentes. Sin embargo, esta opción plantea riesgos como los sufridos en Grecia durante la década de 2010, cuando la política de austeridad del Gobierno llevó a millones de ciudadanos a perder su empleo y provocó que desapareciera la capacidad productiva del país.

Segunda opción: suspensión del reembolso de la deuda, como hizo Argentina durante 2022. Esta es la opción que acarrea más riesgos porque podría provocar enormes deudas a los bancos, que podrían acabar en quiebra y en el estancamiento de la economía.

AFP/EITAN ABRAMOVICH  -   Gasolinera en Buenos Aires, Argentina
AFP/EITAN ABRAMOVICH - Gasolinera en Buenos Aires, Argentina

Tercera opción: el Banco Central imprime más dinero para amortizar la deuda estatal, esta es la estrategia utilizada por Alemania en 1923. Sin embargo, aunque es aparentemente la solución más fácil esta elección provocó que el Reichsmark (la moneda utilizada en el país germano entre 1924 y 1948) perdiese su valor en pocos meses provocando hiperinflación.

Acudir al Banco Central como una manera de solventar la deuda pública no es una de las mejores opciones, sin embargo en momentos de necesidad no parece una solución tan terrible, como ya demostró el Banco Central Europeo (BCE) en el punto máximo de la crisis de deuda cuando su presidente en ese momento Mario Draghi prometió comprar bonos gubernamentales ilimitados si era necesario “el BCE hará todo lo que esté en sus manos para preservar el euro”, dijo Mario Draghi en 2012 y consiguió poner fin a la crisis solo con una frase.

Coordinador de América: José Antonio Sierra