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La nueva Constitución de Kaïs Saied: menos islam, más presidencialista y bicameral

El presidente tunecino presentó a finales de junio el proyecto de Constitución que se votará el 25 de julio
kais saied presdiente de túnez

AP/FETHI BELAID  -   El presidente de Túnez, Kais Saied

Kaïs Saied ha sabido jugar con la expectación. Después de meses de asedio por parte de la oposición islamista, el calculador profesor de Derecho Constitucional presentó su proyecto de nueva Constitución para remodelar el país por completo. 

Se trata de la cuarta Carta Magna de la historia reciente de Túnez, si se tiene en cuenta la llamada “Petite Constitution” de 2011, una disposición provisional adoptada después del derrocamiento de Ben Ali y sustituida por la Constitución de 2014, en la que Saied participó, pero que terminó considerando inadecuada para el país.

El nuevo texto prevé una república más presidencialista, en la que Kaïs Saied obtendría mucho más control. Este poder se articula, entre otras medidas, por la preferencia de los proyectos de ley propuestos por el presidente de la República ante el Parlamento, que deben ser estudiados antes que los demás. El presidente se apoyaría en un Gobierno encabezado por un primer ministro.

En el aspecto legislativo, vuelve el sistema bicameral a Túnez, que fue eliminado en la Constitución de 2014. El nuevo texto prevé dos cámaras. Una Asamblea Nacional de los Representantes del Pueblo, que podría ser equivalente a la Asamblea Nacional francesa y que coexistirá con un Consejo Nacional de las Regiones. Este último consistirá en una cámara de representación territorial en la que los miembros serán elegidos por los consejos regionales repartidos por todo el país. Está previsto en la nueva Constitución que las leyes de presupuesto y los planes de desarrollo pasen por ambas cámaras para adoptarse en cada legislatura quinquenal. 

AFP/FETHI BELAID  -  Sesión parlamentaria en la capital de Túnez
AFP/FETHI BELAID  -  Sesión parlamentaria en la capital de Túnez 

Otro punto que ha destacado especialmente es el tratamiento que recibe el islam en la nueva Constitución. Sadok Belaïd, jurista cercano a Saied a quien fue encarda la redacción de la Carta Magna aseguró en entrevista a principios de junio que el islam ya no sería la religión del Estado, en caso de aprobarse el texto el 25 de julio. 

"En la próxima Constitución de Túnez, no hablaremos de un Estado cuya religión es el islam, sino de la pertenencia de Túnez a una Ummah cuya religión es el islam. La Ummah y el Estado son dos cosas diferentes", aclaró Sado Belaïd ante los medios. La ‘Ummah’ es el término árabe mencionado en el Corán y en la Sahifat al-Madinah para referirse a la comunidad musulmana, que hoy en día se puede interpretar desde un punto de vista internacionalista. 

La constitución de 2014 declara en su primer artículo que “Túnez es un Estado libre, independiente y soberano, el islam es su religión, el árabe su lengua y la República su régimen”. Mientras que la nueva Constitución no hace ninguna mención al islam hasta el artículo 5, que reza “Túnez forma parte de la Ummah islámica, y el Estado es el único que debe trabajar para alcanzar los objetivos del islam preservando el alma y el honor”. 

PHOTO/REUTERS  -   Simpatizantes del mayor partido político de Túnez, el islamista Ennahda, marchan durante una manifestación en oposición al presidente Kais Saied
PHOTO/REUTERS  -   Simpatizantes del mayor partido político de Túnez, el islamista Ennahda, marchan durante una manifestación en oposición al presidente Kais Saied

De aprobarse esta nueva Constitución, Túnez se convertiría en el primer país árabe del Magreb en abandonar el islam como religión oficial del Estado. La decisión de Saied de incorporar este detalle a la Carta Magna responde a la ideología laicista del presidente tunecino, que tiene como principal oponente a los partidos islamistas. Este es un mensaje fuerte contra la Ennahda, apoyada principalmente por Turquía y Qatar en el plano internacional. La Ennahda, hasta su Congreso General de 2016 mantenía un discurso de integrismo islámico y tenía como objetivo el establecimiento de un califato islámico panarabista. 

El nuevo proyecto de Constitución se votará en referéndum el 25 de julio de 2022 después de una larga batalla política en la que el Gobierno de Kaïs Saied sufrió un duro asedio por parte de la oposición liderada por los sindicatos socialistas y la Ennahda. Acusan ahora a Saied de proponer una Constitución “hecha a medida para él”. Corren por redes sociales viñetas satíricas de jueces tallando un traje de sastre al presidente tunecino. 

Durante el mes de junio, una comisión de investigación y consejo organizada por la Comisión de Venecia, órgano del Consejo de Europa sentenció que las derivas legales de Saied eran profundamente lesivas para la democracia del país, además de fundamentalmente contrarias a la ley tunecina. El dossier fue encargado por la delegación de la Unión Europea en Túnez. La situación empeoró cuando el poder judicial se rebeló contra Saied, que atajó destituyendo a 57 magistrados de distintas instancias. La nueva Constitución no prevé el derecho a huelga o sindicación de los miembros de la magistratura al igual de los militares o las fuerzas del orden.