La UE y la crisis migratoria, prisioneras de las amenazas de Erdogan

La nueva oleada migratoria hacia Europa tensa aún más las relaciones entre Bruselas y Ankara
Lesbos

REUTERS/ALKIS KONSTANTINIDIS  -   Campamento improvisado para refugiados y migrantes junto al campamento de Moria, en la isla de Lesbos (Grecia)

La nueva oleada de refugiados ha reabierto las cicatrices de una crisis que, durante unos años, parecía haber quedado sepultada bajo las cenizas del acuerdo migratorio firmado en 2016. La historia se ha vuelto a repetir. La crisis de los refugiados fue un motivo de preocupación en 2016 y ha vuelto a serlo cuatro años después. La decisión de Turquía de abrir sus fronteras para el paso de migrantes hacia la Unión Europea ha tensado aún más las relaciones entre Bruselas y Ankara. Desde el pasado 28 de febrero, fecha en la que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan tomó esta decisión, más de 35.000 migrantes se han congregado en la frontera con Grecia, donde se han tenido que enfrentar a las fuerzas griegas en reiteradas ocasiones. 

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común, Josep Borrell, anunció el pasado viernes en Zagreb que los estados miembros estaban dispuestos a ofrecer más dinero a Turquía para poner fin a esta crisis. “Turquía tiene una gran carga... y tenemos que entenderlo”, admitió Borrell.

Lesbos
REUTERS/COSTAS BALTAS - Un migrante, después de cruzar parte de Egeo desde Turquía, cubierto con una manta en la isla de Lesbos, Grecia

“Pero al mismo tiempo, no podemos aceptar que los migrantes sean utilizados como moneda de cambio" añadió.  Desde entonces, la UE continua con sus esfuerzos para apoyar a Grecia, donde hay más de 42.000 refugiados, entre ellos unos 5.500 niños no acompañados. Por su parte, el presidente turco Tayyip Erdogan ha pedido más apoyo europeo para poner fin a la guerra en Siria y para acoger a millones de refugiados.  Erdogan estuvo este lunes en Bruselas para mantener una serie de reuniones con algunos de los principales representantes de la UE y la OTAN.  “La crisis que se deriva de Siria, con sus aspectos de seguridad y humanitarios, está amenazando a nuestra región e incluso a toda Europa. Ningún país europeo puede darse el lujo de permanecer indiferente”, explicó Erdogan al finalizar el encuentro. “Esperamos apoyo concreto de todos nuestros aliados en la lucha que Turquía ha estado llevando a cabo sola hasta ahora”, añadió.

“Los acontecimientos en la frontera greco-turca apuntan claramente a la presión por motivos políticos en la frontera exterior de la UE”, recalcó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, antes de iniciar las conversaciones con Erdogan. “Encontrar una solución a esta situación requerirá aliviar la presión que se ejerce en la frontera”.

Erdogan
AFP/JOHN THYS - El presidente turco Recep Tayyip Erdogan llega a la reunión con el presidente de la Comisión Europea y del Consejo en la sede de la UE en Bruselas el 9 de marzo 

En este escenario, al menos cinco países de la Unión Europea han acordado a acoger a los refugiados que se encuentran atrapados en la frontera turco-griega. No obstante, este asunto tendrá que ser discutido en Bruselas el próximo viernes.  La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado las gracias a Finlandia, Francia, Alemania, Luxemburgo y Portugal por ofrecerse a ayudar a los miles y miles de personas que han tenido que huir de sus países. Por el momento, las cifras por país no han sido anunciadas, lo que si es cierto es que es una manera de liberar a los campos de refugiados de Grecia que, en estos momentos, están superpoblados. 

Mientras tanto miles y miles de refugiados continúan desembarcando en Grecia en búsqueda de un futuro mejor. En este contexto, la UE está decidida a evitar que se repita lo ocurrido en 2015 y 2016, cuando más de un millón de personas, en su mayoría de Oriente Medio, llegaron a las costas del Mediterráneo a través de Turquía y Grecia.  Ante esta situación, la Unión Europea ha decidido abrir un proceso de negociación con Turquía para evaluar el acuerdo migratorio que ambas partes firmaron en 2016, según anunciaron este lunes el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras mantener un encuentro en Bruselas con el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan.

Refugiados
AFP/OZAN KOSE - Los migrantes se reúnen cerca de una terminal de autobuses esperando reanudar sus esfuerzos para entrar en Europa cerca de la puerta fronteriza de Pazarkule en la ciudad de Edirne, al noroeste de Turquía

En su defensa, la UE ha indicado que ha pagado cerca de la mitad de los 6.000 millones de euros prometidos para ayudar a Turquía a financiar viviendas, escuelas y centros médicos para ayudar a los refugiados que se encuentran en su territorio. Sin embargo y a pesar de haber firmado el acuerdo en 2016, Bruselas y Ankara comenzaron a distanciarse tras el fallido golpe de Estado contra Erdogan en julio de 2016. "Expresamos muy claramente a Erdogan nuestro compromiso de avanzar en estos temas, siempre que sea recíproco", ha asegurado Von der Leyen. Además, el Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, ha informado de que la alianza ya ha invertido más de 5.000 millones de dólares en Turquía.

Críticas a Grecia

Por su parte, el organismo internacional Human Rights Watch ha denunciado la decisión de Grecia de detener a más de 450 personas y no permitirles presentar solicitudes de asilo, al considerar que este hecho “viola los principios del derecho internacional y europeo”. “La negativa a permitir que estas personas soliciten asilo y la amenaza de devolverlas a los lugares de los que han huido va en contra de las obligaciones legales que Grecia ha aceptado y de los valores y principios que dice representar", ha indicado Bill Frelick, director de derechos de los refugiados y los migrantes de Human Rights Watch a través de un comunicado de prensa. “Grecia debería revertir inmediatamente esta política, recibir a estas personas en condiciones seguras y decentes, y permitirles presentar solicitudes de asilo”, ha añadido. 

La Guardia Costera de Grecia retuvo el pasado 1 de marzo a más de 450 personas que se encontraban en un barco que estaba atracado en el puerto de Mytilene en Lesbos. El Gobierno turco anunció el 27 de febrero que Turquía permitiría a los solicitantes de asilo y migrantes salir del territorio turco para llegar a la Unión Europea. Varios días más tarde el Consejo de Seguridad Nacional de Grecia explicó que había decidido “suspender temporalmente” las presentaciones de asilo por parte de todas las personas que entrasen en el país ilegalmente. 

Grecia
REUERTS/HUSEYIN ALDEMAR - Migrantes en la frontera turco-griega el 7 de marzo de 2020

“Grecia tiene derecho a controlar sus fronteras y a gestionar los cruces hacia el país. No obstante, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE garantizan el derecho a solicitar asilo. Negar a las personas el acceso al asilo es inhumano e ilegal. Esta decisión viola el principio fundamental de no devolución, la práctica de no obligar a los refugiados o a los solicitantes de asilo a regresar a un país en el que pueden ser objeto de persecución”, ha advertido Human Rights Watch. 

Uno de los detenidos ha informado a este organismo de que la mayoría de los detenidos son afganos, sirios, iraquíes y palestinos, así como somalíes, congoleños y refugiados provenientes de otras partes de África. “La negativa a permitir que Human Rights Watch se reúna con estos detenidos parece ser un intento de las autoridades griegas de ocultar su negligencia”, ha recalcado Frelick. En medio de esta espiral de atrocidades se encuentran las mas de 32.000 personas que cada día luchan por tener la oportunidad de vivir en un lugar donde las desigualdades y las guerras no existan. Europa y Turquía tienen el reto de dejar de lado sus diferencias y permitir a estas personas huir del lugar que les ha hecho sufrir y tener la oportunidad de empezar desde cero una nueva vida.