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Lanzamiento de vacunas en América Latina: ¿qué países están marcando el ritmo?

El alcance de los lanzamientos de vacunas ha variado enormemente en la región
Atalayar_Vacunación América Latina

REUTERS/IVAN ALVARADO  -   Un hombre muestra una identificación en la que se lee "me vacuno" después de recibir una dosis de la vacuna contra la enfermedad del coronavirus CoronaVac (COVID-19) de Sinovac durante una campaña de vacunación, en Santiago, Chile

A medida que continúa el lanzamiento mundial de la vacuna contra la COVID-19, los Gobiernos latinoamericanos han visto cómo sus propias estrategias de vacunación se han reunido con distintos niveles de éxito. Si bien algunos países se encuentran entre los líderes mundiales en términos de progreso per cápita, otros están luchando con los desafíos que presenta la inmunización masiva.

Dado que la pandemia tiene un impacto significativo en los países de América Latina tanto en términos económicos como de salud pública, una implementación exitosa de la vacuna es de vital importancia para la recuperación de la región.

En muchos sentidos, el lanzamiento de la vacuna ha reflejado las diversas divisiones, desigualdades y etapas de desarrollo en América Latina, y los países más avanzados tienen una ventaja natural sobre las naciones menos desarrolladas.

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REUTERS/RODRIGO GARRIDO - Una mujer recibe una dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech contra la enfermedad del coronavirus (COVID-19) en un estadio deportivo durante la pandemia de la enfermedad del coronavirus, en Viña del Mar, Chile
Chile lidera el camino

Chile no solo es un líder regional, sino también un destacado mundial en lo que respecta a la administración de vacunas. Al 15 de abril, el 41% de la población había recibido al menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19, mientras que el 29% había sido completamente vacunado, según cifras de Our World in Data, un proyecto de investigación con sede en la Universidad de Oxford.

Las cifras colocan a Chile entre los 10 primeros países del mundo en inmunizaciones per cápita, junto con otros líderes mundiales como Israel, el Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos, y los funcionarios esperan vacunar al 80% de los 19 millones de habitantes para fines de junio.

El éxito del programa del país se ha atribuido a varios factores diferentes. Como país latinoamericano más rico, Chile ha podido contar con una infraestructura logística y de atención médica más avanzada.

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AFP/LUIS ROBAYO - Un trabajador sanitario prepara una dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el COVID-19 en el estadio olímpico Pascual Guerrero, en Cali, Colombia, el 26 de abril de 2021

Por poner un ejemplo, el Gobierno ha llevado a cabo su programa utilizando una base de datos digital actualizada, lo que ha permitido a los funcionarios identificar de manera efectiva a las personas que deben vacunarse y coordinarlo con consideraciones logísticas.

Además, la decisión de Chile de albergar ensayos de vacunas con las principales compañías farmacéuticas el año pasado, junto con la firma de acuerdos en el marco de la iniciativa COVAX de la Organización Mundial de la Salud, también se considera un factor detrás del exitoso despliegue de vacunas.

A pesar de este impresionante progreso, Chile ha experimentado un aumento significativo en los casos de coronavirus en los últimos cuatro o cinco meses, luego de la apertura de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje locales.

Obstáculos gubernamentales

Varios otros países de la región han luchado por replicar el éxito de Chile. En Colombia, Perú y Ecuador el porcentaje de la población que ha recibido una dosis de una vacuna es de solo el 5,2%, el 2,2% y el 2,2%, respectivamente.

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AFP/LUIS ROBAYO - El enfermero indígena de la etnia Misak Anselmo Tunubala, de 49 años, sale del hospital Mama Dominga cargando una hielera con frascos de la vacuna Sinovac contra el COVID-19

Mientras tanto, aunque economías más grandes como Brasil (12%), Argentina (12%) y México (8,9%) tienen tasas de vacunación proporcionalmente más altas, esto no ha estado acompañado de una caída en las tasas de infección.

Si bien el lento despliegue inicial en muchos países de América Latina se debió en gran parte a la escasez mundial, hubo una serie de otros factores que contribuyeron, incluida la gobernanza.

Por ejemplo, si bien la Unión Africana realizó importantes compras anticipadas de vacunas a granel, la falta de coordinación regional en América Latina significó que los países a menudo se encontraran en una carrera entre sí para asegurar las dosis.

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AP/BRUNO PRADO - Ligia Cristina Pinheiro, de 59 años, que tiene una discapacidad física, sostiene su tarjeta de vacunación después de recibir una dosis de la vacuna Oxford-AstraZeneca para COVID-19

Como resultado, muchos países más pequeños, de bajos ingresos o menos desarrollados se quedaron atrás, ya que naciones y bloques más grandes unieron sus recursos y poder adquisitivo.

Mientras tanto, en el caso de Perú, el despliegue de la vacuna ha dañado la confianza del público en las instituciones responsables del proceso.

En febrero, una serie de políticos de alto perfil y funcionarios universitarios renunciaron después de que se reveló que habían recibido dos dosis de una vacuna que estaba probando en el país la compañía farmacéutica estatal china Sinopharm, a pesar de no estar inscritos como participantes en el ensayo.

Desafíos logísticos al frente y al centro

Sin embargo, quizás el principal desafío en lo que respecta al lanzamiento de la vacuna sea el de las deficiencias logísticas, un tema que ha cobrado mayor importancia a la luz del hecho de que los países no tienen la capacidad para producir sus propias dosis.

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AFP/ FRANCISCO RAMOS - Una mujer indígena zapoteca del Istmo de Tehuantepec recibe una vacuna china CanSino de una sola aplicación contra el Covid-19

En una señal positiva al comienzo del proceso de implementación, los funcionarios portuarios responsables del Canal de Panamá firmaron un acuerdo en enero para agilizar y optimizar las rutas de suministro para la distribución de vacunas y suministros para la COVID-19 a América Latina.

Sin embargo, dado que los gobiernos se ven obligados a lidiar con una combinación de terreno accidentado e infraestructura de transporte menos desarrollada internamente, las autoridades en muchos casos han tenido dificultades para transportar adecuadamente las dosis entre ciudades y regiones.

Este es un desafío particular para vacunas como las de Pfizer, que deben transportarse y almacenarse a temperaturas extremadamente frías.

Existe la preocupación de que tales desafíos puedan conducir a una división de vacunas dramática entre las comunidades urbanas y rurales, exacerbando aún más las desigualdades existentes.

Dados estos obstáculos y los retrasos asociados al despliegue de la vacuna, algunos analistas temen que en muchos países latinoamericanos la población no esté completamente inmunizada hasta 2023, retrasando aún más la recuperación económica.