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Marruecos

Las milicias proiraníes, la nueva amenaza para Irak tras la futura salida de Estados Unidos

Ante la inminente retirada de las tropas estadounidenses, Irak debe afrontar un nuevo escenario en el cual las amenazas de las milicias no han hecho más que multiplicarse
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PHOTO/REUTERS  -   Tropas conjuntas del ejército iraquí y de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) chiíes caminan durante la lucha contra los militantes del Estado Islámico en Tal Afar, Irak, 26 de agosto de 2017

Irak, un país que alberga un 60% de población chií, sigue contando con un despliegue importante de milicias seguidoras de esta rama islámica que preocupan a países como Estados Unidos por sus fluidas relaciones con Irán. Tras la salida de las tropas extranjeras del país el 18 de diciembre de 2011, fecha en la que se da por finalizada la guerra de Irak, varios grupos paramilitares decidieron agruparse con dos objetivos: combatir la presencia de Estados Unidos en su terreno y acabar con la amenaza del terrorismo del Daesh.

Bajo el nombre de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF), estas milicias paramilitares se establecieron cumpliendo con la fatwa del Ayatolá de Irak, Ali al-Sistani, que establecía el cumplimiento de hacer “una necesaria yihad” para defender las ciudades iraquíes de las amenazas terroristas, especialmente en Bagdad. 

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AFP/ AHMAD AL-RUBAYE - Combatientes chiíes iraquíes del grupo armado Nujaba marchan durante un desfile militar que marca el Día Internacional de Al-Quds (Jerusalén) en Bagdad, el 31 de mayo de 2019

Sin embargo, esta agrupación consiguió instaurarse en el país extendiendo un importante contrabando de armas y una ideología marcada por el chiismo. En este marco, además, se acusa al grupo de aumentar su poder en Irak, reforzando de esta forma la influencia de Irán en la zona.

A pesar de que el PMF ha librado importantes batallas contra el Daesh, organizaciones como Amnistía Internacional han acusado a la coalición de haber cometido crímenes de guerra tras haber secuestrado, torturado y asesinado a sunníes civiles. Además, uno de los grupos que conforman la agrupación, la milicia Kata’ib Hizballah el “hizbulá iraquí”, que cuenta en la actualidad con 30.000 integrantes, es considerada como una organización terrorista por parte de Estados Unidos, Emiratos Árabes o Japón. 

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AP/KHALID MOHAMMED - Combatientes de las milicias respaldadas por Irán marchan en el centro de Bagdad, Irak, el martes 29 de junio de 2021

Las Fuerzas de Movilización Popular constituyen un conglomerado de milicias que sostienen importantes diferencias entre unas y otras. Entre ellas las más destacables son la ya citada Kata’ib Hizballah, Asa'ib Ahl al-Haq conocida como “la liga de los Justos”, el movimiento al Nujaba y el “Soraya al-Khorasani”, organizaciones de las que se teme que puedan escalar posiciones en las instituciones iraquíes y expandir una importante influencia iraní en un país en el cual se sigue fervientemente el chiismo. 

El Hizbulá de Irak 

Esta rama del PMF es uno de los grupos armados más importantes en Irak, que además no oculta su estrecha relación con Irán, recibe de forma asidua financiación, armamento y apoyo iraní. Fundada en el año 2003 tras la caída de Sadam Hussein, el grupo tenía como objetivo conformarse para expandir la influencia chií. 

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AP/HADI MIZBAN - Fuerzas de Movilización Popular iraquíes marchan mientras sostienen su bandera y carteles de líderes espirituales chiíes iraquíes e iraníes durante "al-Quds" o Día de Jerusalén, en Bagdad, Irak.

Tras su formación surgieron varios batallones como la “Brigada Abu al-Fadl al-Abbas”, “Brigadas Karbala”, “Brigadas Sajjad”, “Brigadas Zayd bin Ali” y “Brigadas Ali al-Akbar”, facciones armadas que suscriben el chiismo. Bajo el nombre del “Hizbulá iraquí”, el grupo se conformó en 2007 con un primer objetivo de luchar contra la presencia estadounidense antes de tratar de “trabajar para la República Islámica en Irak”, un proyecto que trataba de simular la forma de gobierno iraní. Dos años después, en el 2009, Estados Unidos incluía a la formación dentro de su lista de grupos terroristas. 

Su antiguo líder, Abu Mahdi al-Muhandis, fue abatido en una redada estadounidense cerca del aeropuerto de Bagdad junto con el comandante de las fuerzas Quds, Qasem Soleimani. 

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Ejército de los Estados Unidos/Sargento de Estado Mayor Desmond Cassell/Fuerza de Tarea-Iraq Asuntos Públicos/Handout vía REUTERS - Fotografia de archivo, soldados del Ejército de los Estados Unidos de la 1ª Brigada, 25ª División de Infantería, Fuerza de Tarea-Iraq

Asimismo, se acusa al grupo de ser el responsable del intento de asesinato del primer ministro iraquí, Mustafa Al-Kazemi, algo que niegan rotundamente. 

La “liga de los justos”

Conocida también como la Red Khazali, la “liga de los justos”, es una formación política chií iraquí que tomó un papel activo en la insurgencia iraquí durante la guerra civil, además de en la guerra civil siria. Esta red ha contado con la financiación y el entrenamiento de las fuerzas Quds de Irán y se les ha atribuido más de 6.000 ataques contra las fuerzas estadounidenses y occidentales. Estos ataques hicieron que Estados Unidos se planteara designarla como una organización terrorista junto a dos de sus líderes más relevantes, Qais al-Khazali y Laith al-Khazali, quienes fueron finalmente tildados como terroristas globales. 

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PHOTO/REUTERS - Fotografia de archivo, Hashim al-Mousawi, el portavoz oficial de Harakat Hezbollah al Nujaba, habla durante una conferencia de prensa en Bagdad, Irak 23 de noviembre de 2017

En el 2017 el grupo dio el salto directo a la política tras conformarse como un partido político bajo el mismo nombre. En sus líneas políticas e ideológicas destaca la defensa y el enaltecimiento de la yihad menor, el antisionismo y un fuerte antiamericanismo además de defender el panislamismo, la idea política que defiende la unión de todos los musulmanes del mundo bajo un mismo Califato. 

Al Nujaba

El “Movimiento del Partido de Nobles de Dios” cuenta en la actualidad con una fuerte presencia en Siria. Al igual que el resto de los grupos, esta milicia mantiene relaciones estrechas con Irán tanto en su ideología y financiamiento como en su entrenamiento

El HNN, conocido así por sus siglas, fue la primera milicia en enviar combatientes a Siria y contó con una fuerte presencia en la ofensiva del sur de Alepo de 2015, además de participar activamente en la ofensiva del campo de Alepo Septentrional, donde se consiguió romper con el asedio de las ciudades de Nubl y Zahraa, de mayoría chií. 

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PHOTO/REUTERS - Milicianos cristianos y policías hacen guardia en una puerta de la ciudad cristiana de Qaraqosh, Irak 23 de febrero de 2021
Soraya al -Khoranasi 

“Las compañías de Khorasan” tuvo un papel destacado durante el transcurso de la guerra civil iraquí y siria. Su objetivo es conformarse en Irak a través de un gobierno islamista chií que este basado en el “Velayat-e faqih”, un término correspondiente a la sharía que aboga por una jurisprudencia conservadora, la cual otorga primacía a las figuras religiosas sobre el poder político.

Esta formación contó con un papel destacado en batallas como la de Alepo, Amerli o Tikrit y luchó contra las amenazas terroristas de la zona. Aun así, la ONG Humans Rights Watch acusa a la “compañía” de haber participado en la destrucción de diferentes aldeas árabes suníes y en abusos contra la población civil.

Consecuencias de la salida de Estados Unidos en Irak

Bajo el pretexto de la supuesta posesión de armas de destrucción masiva y los estrechos vínculos con Al-Qaeda, algo que no se ha podido confirmar, el gobierno de George Bush junto con una coalición occidental decidió atacar Irak en su lucha contra el “Eje del mal” algo que acabó con el régimen de Husein y dividió el panorama internacional del siglo XXI. 

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PHOTO/REUTERS - El ex presidente estadounidense George W. Bush asiste a un acto de conmemoración del 20º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el Monumento Nacional al Vuelo 93 en Stoystown, Pensilvania, Estados Unidos, el 11 de septiembre de 2021

Se preveía que la injerencia estadounidense durara unos pocos meses. Sin embargo, su presencia se mantuvo durante siete años más, un periodo de tiempo en el que se intentó reorganizar el Ejército y la policía iraquí, además de proteger a la población civil. A diferencia del triunfo de las tropas estadounidenses en Irak con la ya conocida frase de “mission acomplished” de Bush, este nuevo cometido fue mucho más difícil de ejecutarse.

Tras años de intervención estadounidense, en el 2011, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó la retirada de las tropas, algo que tuvo que revertir tres años después para liderar la operación antiterrorista contra el Daesh.

La presencia de Estados Unidos ha sido vista desde el recelo para muchos iraquíes quienes, impulsados por la venganza y corrientes radicales, se erigieron en milicias no solo como las anteriormente mencionadas si no en nuevos grupos islámicos terroristas como el Daesh que buscan instaurar su verdad a través del terror, la violencia y la miseria.

Con el objetivo de luchar contra el terrorismo, las tropas estadounidenses se han mantenido a un nivel mucho menos elevado en el país, algo que también ocurrió en Afganistán. Su salida el pasado agosto propició la entrada de los talibanes en el poder, sumiendo a la población en una nueva época oscura que se había tratado de dar como finalizada tras la caída del primer gobierno talibán y consiguió abrir el debate acerca de si su salida fue pertinente o no. 

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AP/ALEX BRANDON - El presidente Joe Biden responde a una pregunta sobre la frontera de Estados Unidos mientras habla en el Comedor de Estado de la Casa Blanca, el sábado 6 de noviembre de 2021, en Washington

El pasado julio, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, confirmó la retirada final de las tropas estadounidenses de Irak, a pesar de resaltar que el país seguirá contando con una presencia permanente para seguir combatiendo el terrorismo. Todos los escenarios son posibles. Analistas temen que la amenaza terrorista, al igual que ha ocurrido en Afganistán, se vuelva más fuerte. Si a esto se le suma la presencia de importantes milicias proiraníes se cree que Irán pueda conseguir escalar posiciones e infiltrarse más en las instituciones iraquíes, a pesar de su pérdida de poder en las últimas elecciones legislativas celebradas en octubre.

Además, el fortalecimiento de estas tropas puede afectar e influir en el posible acuerdo de Estados Unidos con Irán un proceso que desde el país estadounidense ya han advertido que “no estará abierto para siempre”.

Tras su victoria electoral, el mandato del clérigo chií Muqtada al Sadr tendrá que hacer frente a uno de los retos que más consecuencias políticas y sociales va a traer al país en un escenario en el cual las amenazas son más que constantes. Mientras tanto, la población civil, cansada de contar con un sistema político que se ha mostrado incapaz de mejorar sus condiciones de vida, se alejan más de la participación política y siguen arrastrando la losa de un país que en las últimas décadas sólo ha conocido un escenario de guerra.