Los flujos financieros ilícitos de África

Los movimientos ilegales de dinero que se dan en grandes cantidades cada año no permiten a los países en desarrollo disponer de los recursos necesarios para progresar y edificar una estructura pública básica para la población
Un comerciante cambia dólares con naira en una tienda de cambio de divisas en Lagos

REUTERS/JOE PENNEY  -   Un comerciante cambia dólares con naira en una tienda de cambio de divisas en Lagos

Cuando un dólar ingresa en África, dos dólares se van

Cada año, enormes sumas de capital se transfieren ilegalmente fuera de los países en desarrollo. Estos flujos financieros ilícitos privan a los países en desarrollo de los recursos que podrían utilizarse para financiar servicios públicos esenciales, ya sea seguridad, justicia o servicios sociales básicos como la salud y la educación, lo que da como resultado un debilitamiento de sus sistemas financieros y su potencial económico. 

Cuando un dólar ingresa en África, dos dólares se van

Hay tres formas de dinero no registrado que se mueve a través de las fronteras: 

  • Corrupto. Ingresos de soborno y robo por parte de funcionarios del gobierno.
  • Criminal. Ingresos del tráfico de drogas, tráfico de personas, falsificación, contrabando e innumerables formas de actividades adicionales. 
  • Comercial. Ingresos derivados de operaciones de importación y exportación realizadas con el fin de manipular derechos de aduana, impuestos sobre el IVA, impuestos sobre la renta, impuestos especiales u otras fuentes de ingresos públicos

Flujos ilícitos África Existe una triste paradoja: mientras que en 2018 África recibió 29.700 millones de dólares en asistencia oficial para el desarrollo (AOD), perdió simultáneamente más de 50.000 millones de dólares en flujos financieros ilícitos (FFI). De hecho, según el último informe provisional del Grupo de Alto Nivel, la cantidad promedio de FFI que anualmente pierde África es de entre 50.000 y 148.000 millones de dólares (CEA, 2013). Varias otras estimaciones, incluida la titulada "Financiar la agenda de desarrollo para África después de 2015" muestran que entre 1970 y 2008, los flujos financieros ilícitos hicieron que África perdiera entre 854 y 1.800 millones de dólares, mientras que en este mismo período el continente ha recibido 1,07 billones de dólares en asistencia oficial para el desarrollo (OCDE, 2012a)

Oficina de cambio de la capital de Kenya, Nairobi.
PHOTO/REUTERS - Oficina de cambio de la capital de Kenya, Nairobi.

Sin esta hemorragia, África podría, en teoría, prescindir de la AOD, del peso que supone su deuda externa y poder operar la transformación estructural que tanto necesita.

Aunque es difícil evaluar con precisión la cantidad de flujos financieros ilícitos, debido a su naturaleza secreta, todas las estimaciones muestran que África ha sido un acreedor neto para el resto del mundo, no un deudor, debido a las salidas masivas de capital ilícito del continente.

Un aspecto relevante que hay que considerar es que esos FFI precisamente tienen como destinos a sus principales socios comerciales económicos y que además son sus acreedores, y me estoy refiriendo a Estados Unidos, Canadá, Japón, República de Corea, Francia, Alemania, España, etc.…, y economías emergentes (principalmente China e India). Por ejemplo, en 2008, más del 75% de las FFI del sector petrolero nigeriano terminaron en solo cinco países: Estados Unidos, España, Francia, Japón y Alemania.

Cada dólar que sale de un país debe terminar en otro. Muy a menudo, esto significa que las salidas financieras ilícitas de los países en desarrollo terminan en última instancia en bancos de países desarrollados como los de Estados Unidos y Reino Unido, así como en paraísos fiscales como Suiza, las Islas Vírgenes Británicas o Singapur.

Esto no ocurre por accidente. Muchos países y sus instituciones facilitan activamente (y obtienen enormes beneficios) el robo de enormes cantidades de dinero de los países en desarrollo. Los países desarrollados tienen la responsabilidad, junto con los países en desarrollo, de reducir el flujo de dinero ilícito.

Top African emitters of ilicit flows

Ilicit financial flows Los cuatro principales emisores de flujos ilícitos, que son Sudáfrica, la República Democrática del Congo, Etiopía y Nigeria, emiten más del 50% de los flujos financieros ilícitos totales de África. Entre los mejores diez emisores de flujos ilícitos, nueve países atribuyen una porción significativa de las exportaciones totales a productos naturales y productos como los mineros en Sudáfrica, la República Democrática del Congo, Botsuana y Zambia, y petróleo y gas en Nigeria, la República del Congo, Angola, Sudán y Camerún. Los recursos naturales brindan a los países oportunidades para expandir el volumen del comercio total, que es correlacionado con el volumen de flujos financieros ilícitos; los estudios también sugieren que las industrias extractivas son particularmente propensas a flujos financieros ilícitos (UNCTAD, 2016).

La gobernanza está en el centro de las respuestas a los desafíos del desarrollo del continente. A pesar del progreso constante realizado en la última década en África, los problemas de gobernanza, incluida la falta de transparencia y responsabilidad, siguen siendo preocupaciones serias que obstaculizan el progreso social, económico y político a diferentes niveles. Los flujos financieros ilícitos (FFI) y la corrupción son graves consecuencias de estos déficits de gobernanza. Incluso si el fenómeno no es específico de África, está claro que es en el continente donde tiene los impactos más negativos debido al pequeño tamaño y debilidad de sus economías y a la fragilidad de sus sistemas financieros.

PHOTO/ONU/PAULO FIGUEIRAS - Ibrahim Assane Mayaki, Director General de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) de la Unión Africana
PHOTO/ONU/PAULO FIGUEIRAS - Ibrahim Assane Mayaki, Director General de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) de la Unión Africana

Para Ibrahim Mayaki, copresidente del Grupo de Alto Nivel sobre Responsabilidad Financiera Internacional, Transparencia e Integridad para el Logro de la Agenda 2030, la lucha contra los flujos financieros ilícitos es parte de un contexto de financiación urgente para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los flujos financieros ilícitos tienen consecuencias directas en el desarrollo y el bienestar de las poblaciones. "Alimentan el crimen organizado, o provienen del crimen organizado y pueden alimentar el terrorismo", dijo Mayaki. “Están desviando recursos de las necesidades sociales a la corrupción. Esto tiene un gran impacto en las políticas de reducción de la pobreza”, agregó. La erradicación de la pobreza es el primero de los 17 ODS que los Estados se han comprometido a lograr para 2030.

África es la región del mundo que tiene la carga tributaria más baja

En los países africanos, los ingresos fiscales representan solo alrededor del 18% del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que la relación impuesto/PIB promedio es del 34% en los países miembros de la OCDE. Una de las razones de esto es la débil capacidad de algunas administraciones tributarias africanas para aplicar las leyes fiscales y combatir los FFI. África subsahariana tiene, entre todas las regiones del mundo, una de las tasas más altas de flujos financieros ilícitos. La cantidad perdida anualmente por África debido a los FFI, en gran parte debido a la evasión fiscal, se estimó en más de 50.000 millones de dólares en 2015. El expresidente sudafricano Thabo Mbeki señaló en la reunión interministerial del Grupo de Alto Nivel de la Unión Africana (HLG) sobre los FFI, celebrada en Abuja (Nigeria) en octubre de 2018, que la pérdida había alcanzado alrededor de 80.000 millones de dólares en ese momento. En el documento final de la Tercera Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo celebrada en Addis Abeba del 13 al 16 de julio de 2015, los jefes de Estado y de Gobierno y altos funcionarios se comprometieron a "no escatimar esfuerzos para reducir de manera apreciable los flujos financieros ilícitos para 2030 con miras a eliminarlos por completo, en particular combatiendo el fraude fiscal y la corrupción, fortaleciendo las regulaciones nacionales e intensificando la cooperación internacional”.

Gráfico

Uno de los métodos más característicos pertenecientes a la familia de los FFI es la facturación fraudulenta, que ocurre cuando importadores y exportadores de manera coordinada y deliberada adulteran los precios en las facturas de los bienes que comercian como herramienta para trasladar valores de manera ilícita a través de fronteras internacionales, evadir impuestos y/o aranceles aduaneros, lavar dinero procedente de actividades criminales, evadir controles cambiarios y esconder ganancias de capital en el extranjero (offshore).

Al manipular fraudulentamente el precio, la cantidad o la calidad de un bien o servicio en una factura enviada a la aduana, los delincuentes pueden cambiar fácil y rápidamente sumas sustanciales de dinero a través de las fronteras internacionales.

La facturación comercial fraudulenta es el acto de la manipulación deliberada del valor de una transacción comercial falsificando, entre otros, el precio, la cantidad, la calidad y/o el país de origen de un bien o servicio por al menos una de las partes en la transacción.

Este tipo de facturación es un método muy bien implantado para llevar a cabo la realización de flujos financieros ilícitos dentro del sistema internacional de comercio, así como evadir o manipular los regímenes aduaneros de control. 

En general, hay cuatro razones principales para facturar fraudulentamente en las operaciones de comercio exterior:

  • Lavado de dinero. Los delincuentes o los funcionarios públicos pueden tratar de lavar el producto del delito o de la corrupción.
  • Evasión directa de impuestos y derechos de aduana. Al no declarar el valor de las mercancías, los importadores pueden evadir inmediatamente importantes derechos de aduana u otros impuestos.
  • Reclamación de incentivos fiscales. Muchos países ofrecen generosos incentivos fiscales a los exportadores nacionales que venden sus bienes y servicios en el extranjero. Los delincuentes pueden tratar de abusar de esos incentivos fiscales sobrefacturando en exceso sus exportaciones.
  • Esquivar los controles de capital. Muchos países en desarrollo tienen restricciones en cuanto a la cantidad de capital que una persona o empresa puede aportar o sacar de sus economías. Los inversionistas que intentan quebrantar estos controles de capital suelen facturar erróneamente las transacciones comerciales como una alternativa ilegal a la entrada o salida de dinero en el país.

En su momento, algunos gobiernos a través de sus Bancos Centrales y Ministerios de Finanzas contrataron la supervisión de su comercio exterior a empresas de inspección (surveyors) para que llevasen a cabo inspecciones de preembarque (PSI:  Preshipment Inspection Services) en los puertos de origen con el mandato de controlar la calidad, cantidad y precio de las mercancías embarcadas con el propósito de evitar la sobrefacturación, la subfacturación y la evasión de tasas fiscales (aranceles) en las distintas aduanas. Hoy, estos contratos han caído en desuso, aunque aún quedan vigentes algunos en África e Iberoamérica. Ahora se tiende más bien hacia la mera verificación de la conformidad (VOC).  Hoy es prioritario para los gobiernos apoyar el comercio internacional a la vez que proteger la salud del consumidor, la seguridad y el medio ambiente. La mayoría de las organizaciones nacionales regulares, que actúan dentro de un marco legislativo, abogan por la intervención de terceras empresas independientes como una manera de mantener pleno control sobre las mercancías que entran en el mercado nacional.

Por poner un par de ejemplos:

Etiopía

Programa de verificación de conformidad. El Ministerio de Comercio de la República Democrática Federal de Etiopía ha decidido hacer cumplir las normas obligatorias para mejorar la competitividad y proteger a los consumidores. En consecuencia, en diciembre de 2013 se publicó en el sitio web un aviso a los importadores, que anunciaba que las mercancías importadas en los puertos de entrada, bajo la lista de normas etíopes obligatorias, deberían ir acompañadas de un certificado de conformidad de un organismo de inspección tercero autorizado del Ministerio de Comercio etíope.

El caso reciente de Marruecos

La compañía de inspección tiene el mandato del Gobierno de Marruecos de implementar el programa para verificar la conformidad de las importaciones de productos bajo la Ley 24-09 sobre la seguridad de los productos y servicios complementada por el Decreto No. 02-212 -502 y la Orden No. 3873-13.

Dependiendo de los productos, la verificación de conformidad se lleva a cabo en el país de exportación o en el destino en los puestos fronterizos. Estos productos están sujetos a regulaciones técnicas específicas o estándares marroquíes obligatorios.

Cada envío está sujeto a verificación y debe ir acompañado de un certificado de conformidad para el despacho de aduanas en Marruecos.

Un tercer ejemplo de una PSI sería Liberia
  • Servicios de inspección previa al envío para importaciones marítimas: calidad (mediante inspección visual), cantidad, clasificación aduanera, valor para fines aduaneros (según la definición de valor de Bruselas), sellado de FCL y pegado de mercancías enviadas como carga suelta o en LCL, conciliación posterior al despacho de declaraciones de importación y recaudación de ingresos; servicios de inspección previa a la expedición de exportaciones, calidad, cantidad, precio.
  • Inspección documental de destinos para importaciones aéreas: clasificación aduanera, valor para fines aduaneros (según la definición de valor de Bruselas) acorde con los documentos proporcionados por el importador. Emisión de un certificado de inspección documental. 
  • Inspección física en Liberia. Parte contratante: Autoridad Fiscal de Liberia y Ministerio de Comercio e Industria
Conclusión

Los movimientos trasnacionales de flujos financieros ilícitos oscilan entre 1 y 1,6 billones de dólares, una cifra que hace parecer insignificantes los 135.000 millones de ayuda externa anual. Desde la década de 1970, solo los países africanos experimentaron fugas de capitales por 1 billón de dólares, mientras que la suma de todas sus deudas externas no supera los 200.000 millones. O sea, África es uno de los principales acreedores netos del planeta, pero esos activos están en manos de una élite rica y de protegidos por el secreto del mundo offshore; mientras que el peso de sus deudas recae sobre los hombros de la amplia mayoría de la población africana. 

Referencias bibliográficas 
  • GLOBAL FINANCIAL INTEGRITY (2012), “Illicit Financial Flows from Developing Countries 2001-2010”, Dev Kar and Sarah Freitas, Global Financial Integrity, Washington, DC, disponible à: www.gfintegrity.org/content/blogsection/11/75
  • “Accélérer le Programme d’Action de Lutte contre les FFI dans les Pays Africains Global Financial Integrity TrustAfrica Tax Justice Network-Africa“ (TJN-A) Pan African Lawyers’ Union (PALU) Centre Régional Africain pour le Développement Endogène et Communautaire (CRADEC) Civil Society Legislative Center (CISLAC) Janvier 2017
  •  “Transparency” International Secretariado Internacional Alt-Moabit 96, 10559 Berlín, Alemania
  • Bureau veritas,SGS,Intertec 
  • “ÍNDICE DE PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN 2019” Transparency international 
  • El Índice de Secreto Financiero (FSI) clasifica a las jurisdicciones de acuerdo con su secreto financiero y la dimensión de su actividad financiera offshore. Un ranking políticamente neutral para entender el secreto financiero global, los paraísos fiscales o jurisdicciones del secreto, y los flujos financieros ilícitos o la fuga de capitales.