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Los motivos del cambio de Luis Enrique por De la Fuente al frente de España

La RFEF ha anunciado por redes sociales los cambios en el banquillo de la selección española
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REUTERS/DYLAN MARTINEZ  -   El exseleccionador español Luis Enrique

La catástrofe de España en el Mundial de Qatar se ha saldado con la salida del máximo responsable, del líder, del dueño del banquillo de España. Luis Enrique deja de ser seleccionador en medio de un silencio ensordecedor de la RFEF que ha decidido acometer todos estos cambios sin luz ni taquígrafos. 

Ahora que no interesa mostrar esa falsa transparencia, desde Las Rozas han emitido dos comunicados, uno para dar las gracias a Luis Enrique por los servicios prestados entre 2018 y 2022 y otro para dar la bienvenida a Luis de la Fuente, seleccionador de la sub-21 que tiene que tomar el mando de España en un 2023 muy convulso para la Federación. 

Luis Rubiales y José Francisco Molina eligieron a Luis Enrique en 2018 para dar personalidad a la selección española ante un periodo de transición donde muchos jugadores campeones del mundo empezaban a abandonar el fútbol. 

El incendiario seleccionador no tardó en enfrentar a los españoles al más puro estilo de Javier Clemente, su ídolo y el entrenador que le visitó de rojo en su etapa de jugador. 

Andamios, intercomunicadores, videos para anunciar convocatorias, total desapego a la prensa, una actitud altiva en las comparecencias… Luis Enrique fue coleccionando enemigos hasta que empezó a convocar a jugadores desconocidos y con pocos méritos para vestir la camiseta de España, lo que le provocó durísimas críticas. 

Pronto se vio que su única intención era tener a un grupo totalmente domesticado, con perfiles que le estuvieran agradecidos eternamente de la oportunidad. No se equivocó con Gavi, al que llamó con apenas minutos en Primera División, pero insistió en jugadores sin nivel como Unai Simón por sus confrontaciones con otros porteros de mayor calidad y curtidos como De Gea o, sobre todo, Kepa. 

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REUTERS/PAUL CHILDS - Los jugadores Pedri y Gavi  tras el partido entre Japón y España

Luis Enrique aprovechó para hacer limpieza de tipos con los que no quería discutir como Sergio Ramos, al que dio minutos estando lesionado con tal de no enfrentarse al sevillano y al que sacó del todo cuando cayó lesionado. 

Iago Aspas, Borja Iglesias o Canales son jugadores con galones y personalidad suficientes como para exigir más entrenamientos y menos Twitch al seleccionador, algo que no quería el asturiano en sus convocatorias.

El juego de las semifinales de la Eurocopa ante Italia o el del partido con Alemania en Qatar provocaron cierta ilusión, que no fue más que ilusionismo. Jugadores abocados a un estilo que les acabaría matando como pasó con Japón y con Marruecos. 

Un entrenador clavado a un estilo, alma mater de jugadores entregados a la causa que ahora vuelve al paro a la espera de hacerse con los mandos de un club que le permita alterar su camiseta y hasta su himno, como le ha pasado en la RFEF donde le han dejado hacer de todo. 

Luis Enrique, Rubiales y Molina apuñalaron a traición a Robert Moreno una aciaga noche en el Metropolitano. Mintieron hasta que se les secó la boca y enjuagaron un despido y la vuelta de “Lucho” como si fueran una mafia. 

Ahora llega más de lo mismo. Dicen que Luis de la Fuente es un magnífico formador, un tipo educado y más cercano a la prensa que Luis Enrique. Acostumbrado a tratar con jóvenes, seguirá haciendo lo mismo al frente de España en la final de la Nation League en junio y la fase de clasificación para la Eurocopa. 

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REUTERS/DYLAN MARTINEZ - Los japoneses Eiji Kawashima, Daniel Yabuki Schmidt y Shuichi Gonda celebran tras el partido la clasificación de Japón para los octavos de final

De la Fuente no hará estridencias en las convocatorias. Seguirá la línea de su antecesor y mantendrá el tipo esperemos que mejor que Iñaki Sáez, el último interino en ocupar el cargo de máximo responsable. 

Rubiales se ha quedado solo. Es más que probable que nombres como Marcelino, Roberto Martínez o Pochettino ni hayan cogido el teléfono no vaya a ser que alguien escuche cómo hablan con un tipo del que nadie se fía ya. 

El año 2023 será complicado en la RFEF. Los juicios que esperan a su presidente serán insostenibles por un Gobierno que puede despedirse en las próximas elecciones generales. Si la Federación salta por los aires, caerán todos los que han sostenido este sistema mediocre.