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Marruecos está a un paso de reactivar el gasoducto GME en dirección a España

Junto con la británica Chariot Oil&Gas, la oficina nacional de hidrocarburos anunció la conexión de la explotación Anchois con el conducto Magreb-Europa
PHOTO/FILE  -   Chariot anuncia la nueva rentabilidad del proyecto marroquí de gas Anchois

PHOTO/FILE  -   Chariot anuncia la nueva rentabilidad del proyecto marroquí de gas Anchois

La explotación Anchois estará pronto conectada con el gasoducto Magreb-Europa (GME). La decisión fue comunicada por la compañía energética Chariot Oil&Gas y la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas marroquí, ambas propietarias de la explotación a un 75% y 25% respectivamente. 

Anchois se encuentra frente a las costas de la provincia marroquí de Larache, en el término offshore de Lixus, con una superficie de 1794 km2. La separan unos 50 kilómetros del GME a su paso por Larache de camino a Tánger. De acuerdo con la comunicación de la compañía energética, la conexión con el gasoducto permitirá a la producción de Anchois alcanzar potenciales clientes fuera de Marruecos. 

Según el analista Francis Perrin, investigador francés de la Universidad Grenoble Alpes, la explotación de Anchois comenzará a producir en 2024 y extraer gas de los 637.000 millones de pies cúbicos de reservas contingentes (eventuales) que estimó la compañía estadounidense Netherland Sewell & Associates en julio de 2022. Estas estimaciones, tildadas de demasiado optimistas por algunos, son defendidas por Francis Perrin como las mejores, sin ser las más altas ni las más bajas. “Estos recursos recuperables representan la producción anual de un país como Argentina o el Sultanato de Omán (unos 40.000 millones de metros cúbicos al año para cada uno)”, asegura Perrin en un artículo que firma para el Policy Center for the New South. 

De acuerdo con Perrin, la conexión de Anchois con el GME y la voluntad de los actores por acelerar el proceso de producción podría volver a poner en marcha el gasoducto que Argelia paralizó en octubre de 2021, al no renovar su acuerdo con Marruecos. Tras meses sin actividad, los Gobiernos de España y Marruecos acordaron invertir la dirección de algunas vías del gasoducto para transportar de España a Marruecos gas regasificado en las plantas de la península ibérica. 

El último paso que le queda a Anchois para producir es la decisión final de inversión, para la que un proyecto de front-end engineering and design , un plan de gastos y planificación de fondos, ya ha sido encargado. Son las multinacionales Subsea 7 y Schlumberger a quien dicho proyecto ha sido atribuido. Ambas están especializadas en la ingeniería energética en medio marino. Schlumberger es líder en este sector y presume de sus técnicas de trabajo especializadas en reducir el impacto medioambiental en las explotaciones gasísticas.

PHOTO/REUTERS -offshore larache marruecos
PHOTO/REUTERS - Planta de gas offshore

En una comunicación para los accionarios de Chariot, el CEO de la compañía, Adonis Pouroulis, celebró la participación de Subsea 7 y Schlumberger en la aventura de Anchois como un logro por acelerar el proyecto y llegar lo antes posible a la monetización de los esfuerzos invertidos en Marruecos. «La reducción de las interfaces, la disminución de los imprevistos y la fuerte influencia sobre las adquisiciones y el cronograma de construcción en alta mar contribuirán a acortar el tiempo hasta la obtención del primer gas. Este enfoque racionalizado beneficiará a todas las partes interesadas, lo que constituye un objetivo clave para acelerar el proyecto hacia el flujo de caja”, aseguró Pouroulis tras anunciar la alianza con las dos empresas de ingeniería. 

Los intentos de Marruecos por posicionarse como una potencia energética en el norte de África pueden suponer cambios importantes en la configuración geopolítica de la región. Tradicionalmente en desventaja frente a la vecina Argelia en el campo de los hidrocarburos, el reino marroquí lleva a cabo progresos considerables y atrae inversión para su modelo de mix energético. 

De ser ciertas las previsiones de Perrin y de la compañía británica, pronto se podría volver a ver funcionar el gasoducto que conecta Tánger con Tarifa para el transporte de gas marroquí a Europa en un contexto de crisis energética y en el que la carta del gas está en la mano argelina en su tensionado diálogo con España desde el giro del Gobierno de Sánchez en el dosier saharaui. Pese a que el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, siempre ha comunicado públicamente que el suministro de gas argelino no está puesto en duda, es una espada de Damocles que amenaza al suministro energético español.