Mueren siete soldados progubernamentales sirios en ataques de Daesh

El grupo yihadista ha incrementado sus ofensivas durante los últimos meses, lo que ha provocado la respuesta del Ejército ruso, que respalda a Bachar al-Asad
Soldados sirios y fuerzas gubernamentales en la ciudad siria de Deir Ezzor

PHOTO/AFP  -   Soldados sirios y fuerzas gubernamentales en la ciudad siria de Deir Ezzor

Siete soldados del régimen sirio han muerto tras sendos bombardeos de Daesh a sus posiciones en la provincia norteña siria de Raqqa, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés). El observatorio ha cuantificado en diecisiete fallecidos en este ataque cruzado, siete milicianos progubernamentales y nueve miembros del grupo terrorista Daesh.

El observatorio, con sede en Londres, informó que aviones rusos han estado proporcionando apoyo aéreo a las tropas que apoyan a Bachar al-Asad, llevando a cabo bombardeos contra posiciones de Daesh en Jabal al-Beshri en el desierto sirio, cerca de la frontera entre Deir Ezzor y Raqqa.

Foto de archivo de la ciudad siria de Raqqa
PHOTO/AP-Foto de archivo de la ciudad siria de Raqqa

Este ataque se produce un día después de que el organismo pro-derechos humanos documentara el asesinato de un teniente del régimen sirio y un comandante de las Fuerzas de Defensa Nacional (NDF, por sus siglas en inglés), en enfrentamientos con miembros del grupo terrorista en el desierto del sur de la provincia de Deir Ezzor.

Desde el 24 de marzo de 2019, SOHR ha documentado el asesinato de, al menos, 753 soldados del régimen sirio, incluidos dos rusos y 140 milicianos de nacionalidad no sirias respaldado por Irán. El observatorio apunta que “todos murieron en ataques, bombardeos y emboscadas de Daesh, al oeste del Éufrates, en los desiertos de Deir Ezzor, Homs y Al-Suwaidaa”. El observatorio también ha contabilizado la muerte de cuatro civiles que trabajaban en campos de gas y once pastores, que fueron asesinados por el grupo terrorista desde marzo de 2019 hasta hoy.

En marzo de 2019, las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), respaldadas por Estados Unidos, anunciaron la derrota del califato. “Las Fuerzas Democráticas Sirias declaran la eliminación total del llamado califato y la derrota 100% territorial de EI (Estado Islámico)”, escribía en su cuenta de Twitter el portavoz de las FDS Mustafa Bali el 23 de marzo de 2019. “En este día único, homenajeamos a los miles de mártires cuyos esfuerzos hicieron posible la victoria”, añadió.

Desde la Casa Blanca, el presidente norteamericano Donald Trump informó de la victoria sobre el grupo terrorista, que llegó a controlar 88.000 kilómetros entre Siria e Irak. Esta victoria logró reducir drásticamente el número de combatientes en las filas de Daesh. Sin embargo, la coalición liderada por Washington no derrotó por completo al grupo terrorista.

Fuerzas rusas en Siria
PHOTO/AFP-Fuerzas rusas en Siria

Según informes del Departamento de Defensa de Estados Unidos y de Naciones Unidas, Daesh logró reorganizarse y recuperarse de un modo significativo tanto en Irak como en Siria. En la misma línea está el SOHR, quien envió en febrero un informe al Consejo de Seguridad de la ONU en el que describía cómo Daesh había comenzado a reconstruirse.

Añadido a esto, Turquía y Rusia han recuperado los ataques aéreos a gran escala en los últimos días, rompiendo así el acuerdo de no agresión que ambos países firmaron en marzo de este año. Según informaba Reuters, fuentes de la oposición siria (respaldados por Ankara), dijeron que aviones rusos (que apoyan a Bachar al-Asad) bombardearon este domingo el noroeste de Siria, en los ataques más importantes desde el pacto de no agresión de marzo.

Antes de la crisis del coronavirus la tensión y la escalada de violencia en la provincia siria de Idlib, último bastión rebelde y yihadista, entre Ankara y Moscú encendieron los temores de una guerra abierta que está causando un desastre humanitario. El acuerdo entre Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin pretendía garantizar la protección de los civiles y establecer un “corredor de seguridad” de seis kilómetros en cada lado de la autopista M4, eje estratégico que cruza la región de Idlib. Pero las violaciones a este cese de las hostilidades han sido continuas, tanto por los grupos que apoya Turquía como por las fuerzas rusas.