Qatar podría haber financiado a Hizbulá en Líbano

Según se desprende de un informe secreto que circula por Alemania, la financiación se habría hecho a través de una organización caritativa de Doha y con conocimiento de las autoridades gubernamentales qataríes
El líder del movimiento chií Hizbulá de Líbano, Hassan Nasrallah

AFP/HO/IRAN PRESS  -   El líder del movimiento chií Hizbulá de Líbano, Hassan Nasrallah

Una información secreta destapada en Alemania ha revelado que Qatar podría haber financiado a Hizbulá en Líbano a través de una organización caritativa de Doha con el conocimiento de responsables gubernamentales de la monarquía del Golfo. 

El medio de comunicación alemán Zeit ha señalado que supuestamente hay un juego de intereses creados y actividades de servicios secretos que vincula a círculos alemanes, qataríes y libaneses: “El mundo de los servicios secretos, los agentes privados y diversas cadenas generalmente está oculto al público. El telón rara vez se levanta un poco y permite una visión íntima. Tal caso está teniendo lugar actualmente: entre Berlín, Bruselas y la capital de Qatar, Doha. Se trata de dinero, política, el comercio de armas y el terrorismo. Y, por último, pero no menos importante, una cuestión de moralidad: ¿hasta dónde puede llegar una respetada agencia de relaciones públicas alemana en su negocio?”.

Zeit indicó que "la historia se centra en Jason G (la inicial de su apellido), un contratista que también se desenvuelve como agente secreto y que trabajó para muchos servicios de seguridad y agencias de inteligencia, realizando tareas en muchos países del mundo, incluido Qatar".

El periódico agregó que "Qatar, el pequeño emirato que se prepara para organizar la Copa del Mundo de 2022, es conocido como un actor activo mundial en la sombra para servicios y actividades secretas, apoyando a organizaciones extremistas".

En Doha, Jason G encontró información delicada sobre un supuesto acuerdo de armas con material de guerra de Europa oriental que supuestamente debía ser manejado por una compañía en Qatar, según el diario alemán. Y hubo supuestos grandes flujos de dinero desde varias personas ricas qataríes y libaneses exiliados de Doha a Hizbulá, organización con gran influencia sobre el Gobierno libanés, pero que está reconocida internacionalmente como organización terrorista y ha estado prohibida en Alemania desde abril. Se especula con que las donaciones se procesaron con el conocimiento de funcionarios gubernamentales influyentes a través de una organización benéfica en Doha.

El periódico germano indicó que tuvo conocimiento de un archivo en posesión de Jason, que contenía una serie de documentos sobre la actividad secreta de Qatar y el apoyo al grupo chií que opera en el país de los cedros. 

La investigación del diario indicó que "hay indicios concretos del flujo de fondos de Qatar a grupos terroristas como Hizbulá, lo que aumenta la presión sobre Doha y lo expone a importantes sanciones". Israel y Estados Unidos son los dos principales países que han estado actuando durante mucho tiempo contra Hizbulá. 

La evidencia concreta de que el dinero fluye desde el país del Golfo a grupos terroristas aumentaría la presión sobre Qatar y podría dar lugar a sanciones. Por lo cual, el dossier al que se refiere Zeit adquiere una gran relevancia. 

Miembros del movimiento chií libanés Hizbulá con los puños cerrados mientras ven un discurso del líder del movimiento, Hasan Nasrallah, transmitido en una pantalla grande en los suburbios del sur de Beirut, la capital libanesa
AFP/ANWAR AMRO - Miembros del movimiento chií libanés Hizbulá con los puños cerrados mientras ven un discurso del líder del movimiento, Hasan Nasrallah, transmitido en una pantalla grande en los suburbios del sur de Beirut, la capital libanesa

Desde finales de 2017, una empresa alemana de relaciones públicas protagonizó una mediación, durante la cual el agente Jason y un diplomático de Qatar se reunieron hasta en seis ocasiones en Bruselas de cara a resolver el asunto y entregar el archivo en su posesión a Doha. Jason G manifestó al diario Zeit que en cada reunión recibió 10.000 euros, y que posteriormente representantes qataríes le entregaron otros 100.000 euros.

A principios de 2019, Jason G y el diplomático qatarí firmaron un pacto, según Zeit, declarando que el agente trabajaría como consultor para Doha durante un año, a cambio de 10.000 euros por mes, además de otros pagos recibidos en el mismo período. Los qataríes prometieron a Jason no procesarlo por cargos de espionaje y no compartir la información en el archivo con otros países.

Según el periódico alemán, Qatar ha dado grandes sumas a Jason G desde 2017 para obtener el archivo en su poder, pero la información y las copias siguen en su poder. Zeit también manifestó que había tratado de obtener una respuesta del alto diplomático qatarí (cuyo nombre no ha sido revelado), el cual dirigió las negociaciones con Jason, sin éxito.

En mayo, Jason se negó a firmar un pacto de silencio a cambio de 750.000 euros de Doha, según el periódico. Esto obligaba a Jason a no hablar sobre el archivo y su información, y estipulaba una gran multa en caso de que violara el acuerdo.

Jason le dijo al periódico que "hizo el primer trato con los qataríes porque prometieron expulsar a los financieros de Hizbulá de los círculos políticos y de poder", pero no hicieron nada y el entendimiento quedó en nada.

Se valora que el archivo secreto manejado podría valer hasta diez millones de euros. Se trata de un material potencialmente importante para combatir el financiamiento del terrorismo islamista; y, al parecer, las autoridades de seguridad alemanas están sobre la pista para evaluar el asunto. 

Podría existir mucho interés en hacerse con el dossier secreto; tanto por parte de rivales de Qatar para incriminarle en la supuesta financiación de grupos terroristas, como incluso por parte del propio Estado qatarí para hacerlo desaparecer.

Qatar sigue siendo sospechoso de alentar el terrorismo. De hecho, desde 2017 pesa sobre el país del Golfo un embargo impuesto por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin. Riad, Abu Dhabi, El Cairo y Manama acusan a Doha de apoyar el terrorismo transfronterizo, algo negado por las autoridades de la monarquía del Golfo liderada por el emir Tamim bin Hamad al-Thani. 

Por su parte, Hizbulá es considerado grupo terrorista por parte de varios países occidentales y tiene fuertes vínculos con su gran patrocinador de la esfera chií: la República Islámica de Irán. Precisamente, el régimen de los ayatolás también es señalado por amenazar la seguridad de Oriente Medio y del mundo con su actitud beligerante y su intromisión en los asuntos estatales de naciones vecinas a través de organizaciones chiíes afines; como es el caso de Hizbulá y Líbano, los rebeldes hutíes y Yemen, la guerrilla de origen afgano de Liwa Fatemiyoun y Siria, Hamás y Palestina o las Fuerzas de Movilización Popular e Irak. 

El presidente de Irán, Hasán Rohaní, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani, en Teherán el 12 de enero de 2020
PHOTO/HO/PRESIDENCIA IRANI/AFP - El presidente de Irán, Hasán Rohaní, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani, en Teherán el 12 de enero de 2020

Cabe recordar que Qatar e Irán mantienen relaciones fluidas, sobre todo a raíz del acercamiento que mostró la nación persa hacia el país del Golfo y Turquía de cara a buscar nuevos socios tras las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos con motivo de los incumplimientos del acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA, por sus siglas en inglés) por el que se limitaba el programa atómico iraní, sobre todo en materia armamentística. Acuerdo del que EEUU se salió en 2018 al denunciar violaciones de términos por parte de los iraníes, para decretar posteriormente el embargo sobre Irán, que afectó seriamente a las finanzas del país persa.