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Se confirma la victoria de Al-Sadr abriendo una nueva etapa política en Irak

Las apelaciones de las corrientes proiraníes no son aceptadas y el Movimiento Sadarista ratifica su victoria
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REUTERS/ALAA AL-MARJANI  -   El clérigo chiíta iraquí Muqtada al-Sadr habla tras el anuncio de los resultados preliminares de las elecciones parlamentarias de Irak en Nayaf, Irak, el 11 de octubre de 2021

Las apelaciones a los resultados de las elecciones celebradas el 10 de octubre en Irak no han sido aceptadas por la Comisión Electoral. Será ahora la Corte Federal la que deberá ratificar definitivamente los resultados que otorgan una amplia victoria al Movimiento Sadarista. En 2018, la formación liderada por el clérigo chií Muqtada al-Sadr ya fue la formación más votada, alcanzando los 54 escaños que, en esa ocasión, no fueron suficientes para formar Gobierno. Sin embargo, ahora, los 73 conseguidos deberían ser suficientes para la formación de un nuevo Ejecutivo, sobre todo tras el importante descenso de la Alianza Fatah apoyada por Irán, que ha caído desde los 48 hasta los 14 escaños.

Un Gobierno entre el Movimiento Sadarista, Taqadum y el Partido Democrático del Kurdistán parece la alternativa más realista en estos momentos. Muqtada al-Sadr podría acercarse a Taqadum (Partido del Progreso) – formación suní liderada por el presidente del Parlamento, Mohamed al Halbusi – y el Partido Democrático del Kurdistán que, a pesar de haber apoyado al anterior Ejecutivo podría estar abierto a negociar con Al-Sadr para conseguir el mayor número de apoyos de cara a formar un nuevo Gobierno. Con 41 y 31 escaños respectivamente, sumados a los 73 de los de Sadr, se quedarían en 145 escaños. Los 20 restantes – se necesitan 165 para lograr la mayoría absoluta – podrían conseguirse gracias a apoyos de los independientes.

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AP/HADI MIZBAN - Seguidores del clérigo chiíta Muqtada al-Sadr celebran sosteniendo sus carteles, tras el anuncio de los resultados de las elecciones parlamentarias en la plaza Tahrir, Bagdad, Irak, el lunes 11 de octubre de 2021

Nuri al Maliki, ex primer ministro y líder del partido Estado de la Ley, es el principal adversario del clérigo chií. Maliki ya ha mantenido los primeros contactos con algunas formaciones para intentar contrarrestar a Muqtada al-Sadr, con quien tiene bastantes diferencias, no sólo a nivel político, sino también a nivel personal. No obstante, hay que tener en cuenta que aún es pronto para dar por sentado ningún tipo de alianza y que, aunque se puede intuir cuáles son las opciones, las negociaciones para la formación de Gobierno pueden alargarse varios meses.

En todo ese tiempo que podría pasar hasta que Irak tenga un nuevo Ejecutivo, no parece que el ambiente se vaya a tranquilizar demasiado. A pesar de la decisión de la Comisión Electoral, las formaciones proiraníes no habrían cambiado demasiado su parecer acerca de los resultados de las elecciones. En su momento, Hadi al-Ameri, uno de los máximos mandatarios de Al-Fateh, rechazó tajantemente los resultados ahora ratificados por la CE: “No aceptamos estos resultados fabricados y vamos a defender con energía los votos de nuestros candidatos y electores”.

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PHOTO/REUTERS - Una mujer iraquí se somete a un escáner de huellas dactilares para verificar su identidad antes de votar en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias, en Sadr City, Bagdad, Irak, el 10 de octubre de 2021

Casi dos meses después de los comicios, la posición tanto de Al-Fateh como de algunos sectores chiíes no ha cambiado en absoluto. Las “Fuerzas del Marco de Coordinación”, tras la decisión de la Comisión Elecotral, han emitido un comunicado en el que dice que “está claro y sin duda alguna. que la Comisión Electoral ha preparado los resultados de las elecciones de antemano, a expensas de la voluntad del pueblo iraquí”. Además, critican el proceso de apelación que llevaron a cabo diciendo que “la Comisión Electoral y el Poder Judicial no atendieron con seriedad el expediente de apelación y de acuerdo con los contextos legales aplicables”.

Tras la decisión de la Comisión, comienza una etapa aún compleja para la sociedad iraquí. La crisis que ya vivía el país, agravada por la pandemia de la COVID-19, ha causado estragos y urge tomar medidas que puedan aliviar mínimamente a la población. Sin embargo, la solución se antoja realmente complicada en el corto plazo ya que la formación del nuevo Gobierno comienza ahora y las intenciones de Nuri al Maliki no es otra que la de intentar “robar” apoyos a Muqtada al-Sadr y evitar un Gobierno liderado por el clérigo chií, presumiblemente alejado de la posición de Irán.