Turquía lanza una ofensiva aérea sobre un complejo residencial al norte de Irak

La nación euroasiática prosigue su campaña de hostigamiento sobre los kurdos en zonas próximas a la frontera turco-iraquí
Un F-16 Fighting Falcon de la Fuerza Aérea turca

PHOTO/REUTERS  -   Un F-16 Fighting Falcon de la Fuerza Aérea turca

En la jornada del sábado, un avión de la Fuerza Aérea de Turquía efectuó bombardeos sobre un complejo residencial en la Gobernación de Duhok, en el norte de Irak.

"Un avión turco bombardeó el complejo residencial de Bakirah”, señaló Mushir Muhammad, director del distrito de Zawiya enclavado en el norte de la Gobernación de Duhok, en un comunicado distribuido a medios de comunicación locales, según Al-Ain News. Mushir Muhammad detalló que el ataque iba dirigido contra un automóvil, aunque no llegó a impactar sobre este. "Los pasajeros del automóvil objetivo del ataque huyeron del mismo después de ser bombardeados", añadió.

La ofensiva se produce un día después de que un avión turco materializase dos ataques aéreos sobre un valle situado a 50 kilómetros de la ciudad de Duhok, situada en la Gobernación homónima, matando a una persona e hiriendo a varias. 

Ankara ha intensificado los ataques sobre zonas fronterizas en la región del Kurdistán iraquí, y ha estado desarrollando incursiones terrestres desde mediados de junio pasado, dejando bajas y pérdidas materiales. El país presidido por Recep Tayyip Erdogan justifica sus intervenciones militares en territorio iraquí por la persecución que lleva a cabo contra miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en turco), calificado como terrorista por el país turco y señalado por perpetrar atentados terroristas en el sur del territorio otomano. El Ejército turco realiza frecuentes incursiones terrestres y áreas en Irak para atacar a las bases del PKK en el país de Oriente Medio. Precisamente, la organización kurda es catalogada como organización terrorista, además de por Turquía, por Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Ante esta situación, recientemente, el Gobierno iraquí presentó una protesta oficial ante el embajador turco en Bagdad, Fatih Yildiz, pidiendo a Ankara que respete sus fronteras y no se entrometa en la soberanía de los países vecinos.

Por otro lado, Turquía aseguró haber matado a seis guerrilleros kurdos del PKK en otro ataque materializado en el norte de Irak, según anunció el propio Ministerio de Defensa otomano. 

El ataque, coordinado con los servicios de inteligencia, se produjo en la región de Gara, en el norte del territorio iraquí, según señaló Defensa en la red social Twitter sin precisar cuándo se produjo exactamente. 

Mientras, a mediados de junio, Turquía lanzó una amplia operación militar aérea y terrestre en la que atacó docenas de objetivos del PKK, entidad que cuenta con el apoyo de algunas facciones kurdas en Irak, pero no con el respaldo de las autoridades de la región autónoma del Kurdistán iraquí. 

El Ejecutivo iraquí ha protestado varias veces por estos ataques y ha denunciado que han causado la muerte de civiles. Mientras, Turquía continúa llevando a cabo operaciones terrestres y aéreas dentro del territorio iraquí desde hace años sin preocuparse por lo que pueda opinar la comunidad internacional, que, en gran parte, condena estas ofensivas. 

Al mismo tiempo, la nación otomana mantiene una postura beligerante también en otros escenarios, como Siria y Libia, países en los que también protagoniza una injerencia en los asuntos estatales internos; todo ello encaminado a mejorar su posición geoestratégica en Oriente Medio y en el Mediterráneo y para obtener beneficio de importantes recursos de gas y petróleo en la zona. 

Así, la nación euroasiática toma parte en las guerras civiles libia y siria desde hace meses, incluso mediante la disposición de mercenarios a sueldo adscritos a grupos ligados en el pasado a organizaciones terroristas yihadistas como Daesh y Al-Qaeda, como han señalado diversos medios. 

Esto en el plano internacional. En el plano interno también se ha hablado mucho de la persecución judicial y policial del Estado turco a elementos ligados a la esfera kurda; como los miembros del Partido Democrático del Pueblo (HDP, por sus siglos en turco), algunos de los cuales han sufrido detenciones arbitrarias acusados de colaborar con la guerrilla del PKK. 

En esta línea, el régimen de Erdogan también ha detenido y enjuiciado a cientos de miembros del Ejército, en una supuesta purga destinada a acabar con elementos opositores, bajo la acusación de haber colaborado con los responsables del golpe de Estado de 2016 y con el grupo vinculado al clérigo opositor Fethullah Gülen.