Turquía, tan cerca y tan lejos de la Unión Europea

Los ministros de Exteriores de la UE han abordado la posibilidad de ampliar sanciones contra la nación euroasiática por sus prospecciones en el Mediterráneo oriental
El jefe de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, habla durante una conferencia de prensa tras una reunión de los ministros de asuntos exteriores de la UE, el lunes 13 de julio de 2020

AP/FRANCOIS LENOIR  -   El jefe de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, habla durante una conferencia de prensa tras una reunión de los ministros de asuntos exteriores de la UE, el lunes 13 de julio de 2020

El secretario general de las Naciones Unidas entre enero de 1997 y diciembre de 2006, Kofi Annan, defendía la idea de que “la diplomacia, bilateral y multilateral, es nuestra primera línea de defensa”. Durante las últimas décadas las relaciones bilaterales entre la Unión Europea y Turquía han ejemplificado ese dicho que dice “ni contigo ni sin ti”. El país liderado por Recep Tayyip Erdogan ha sido un socio estratégico clave de la UE en asuntos como la migración o la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, el descubrimiento de depósitos de gas en el Mediterráneo oriental y el envío de mercenarios y armas a Libia han acelerado la dinámica geopolítica en la región.  Ante esta situación, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea han evaluado la posibilidad de aplicar sanciones contra Turquía por sus prospecciones en el Mediterráneo, en el caso de que no se encaucen las relaciones diplomáticas entre las dos naciones. 

“Turquía es un país importante para la Unión Europea, con el que nos gustaría fortalecer y desarrollar nuestras relaciones. No obstante, esto deberá hacerse respetando los valores, principios e intereses europeos”, ha afirmado el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, tras acabar el Consejo de Ministros. “Ha habido consenso entre los estados miembros en que las relaciones entre la UE y Turquía están actualmente bajo continua tensión. Hay acontecimientos preocupantes, en particular en el Mediterráneo oriental y en Libia, que afectan directamente a nuestros intereses”, ha agregado.

Asimismo, durante esta rueda de prensa, Josep Borrell ha insistido en que las acciones unilaterales de Ankara en las aguas del Mediterráneo “son contrarias a los intereses de la Unión Europea, a los derechos soberanos de los estados miembros y al derecho internacional”. “Estas acciones deben llegar a su fin”, ha aseverado.  Posteriormente, el alto representante de la UE para la Política Exterior ha anunciado que durante la reunión ha habido un “amplio apoyo” a la decisión de “explorar nuevas vías que pudieran contribuir a reducir las tensiones y a llegar a un entendimiento sobre cuestiones que cada vez están tensando más las relaciones entre Turquía y la UE”. 

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE se han reunido por primera vez en Bruselas desde que comenzó la pandemia. Durante el encuentro han puesto el foco en distintos asuntos, pero principalmente en el evidente distanciamiento entre Turquía, aliado de la OTAN y la Unión Europea.  Además de buscar vías de entendimiento, Borrell también ha informado de que están preparando “opciones y otras medidas apropiadas que podrían adoptarse en respuesta a los desafíos que enfrentamos como resultado de las acciones de Turquía” y de que no descartan ampliar la lista de sancionados en el marco de las sanciones existentes por las prospecciones turcas en el Mediterráneo, tal y como solicitó Chipre. 

En esta foto de archivo tomada el 20 de junio de 2019, oficiales de policía turcos patrullan junto al buque de perforación "Yavuz"
AFP/ BULENT KILIC - En esta foto de archivo tomada el 20 de junio de 2019, oficiales de policía turcos patrullan junto al buque de perforación "Yavuz"

El bloque comunitario estuvo de acuerdo en elaborar una lista con más medidas, lo que significa sanciones que permitirán a la UE responder de “manera eficiente si Turquía continúa con su comportamiento ofensivo”, señaló el ministro de Asuntos Exteriores griego, Nikos Dendias, al finalizar esta reunión.  Asimismo, durante este encuentro, los ministros de Exteriores condenaron la decisión turca de convertir la icónica Santa Sofía en una mezquita y han instado al diálogo intercultural y a la coexistencia de religiones. “Estos graves asuntos deben ser tratados por Turquía para cambiar las actuales dinámicas de confrontación y crear un entorno de confianza que todo el mundo desea”, insistió Borrell.

Además, la nueva oleada de refugiados ha reabierto las cicatrices de una crisis que, durante unos años, parecía haber quedado sepultada bajo las cenizas del acuerdo migratorio firmado en 2016. La decisión de Turquía de abrir sus fronteras para el paso de migrantes hacia la Unión Europea ha tensado aún más las relaciones entre Bruselas y Ankara. Desde el pasado 28 de febrero, fecha en la que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan tomó esta decisión, miles y miles de migrantes se congregaron en la frontera con Grecia. Borrell alertó en marzo de que no se podía tolerar que “los migrantes fueran utilizados como moneda de cambio”. Mientras la UE ha apostado por el diálogo, Turquía ha seguido persiguiendo sus ambiciones y ha pedido durante los últimos meses más apoyo europeo para poner fin a la guerra de Siria o para acoger a millones de refugiados. 

Por otra parte, los diplomáticos europeos han instado a Ankara a “contribuir activamente a una solución política en Libia” y a respetar los compromisos establecidos durante el proceso de paz en Berlín.  La última actualización del Observatorio Sirio de Derechos Humanos informa de que alrededor de 16.1000 combatientes sirios han sido reclutados por Turquía para luchar en el país norteafricano, en donde Ankara respalda al Gobierno de Unidad Nacional (GNA), liderado por Fayez Sarraj. La ONG, con sede en Reino Unido, ha asegurado que entre los mercenarios hay al menos 340 menores de edad y que 5.600 pertenecen a facciones armadas sirias aliadas de Turquía.  Hasta el momento han muerto 470 sirios en combates en Libia, incluidos 33 menores.

Combatientes leales al internacionalmente reconocido Gobierno Libio de Acuerdo Nacional (GNA) al sur de la capital libia Trípoli el 1 de junio de 2020
PHOTO/AFP - Combatientes leales al internacionalmente reconocido Gobierno Libio de Acuerdo Nacional (GNA) al sur de la capital libia Trípoli el 1 de junio de 2020

Además de Turquía, las relaciones diplomáticas entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe también han protagonizado la agenda de este encuentro. Los ministros de Exteriores han abordado de qué manera puede cooperar la UE en este continente y han lamentado que en los últimos cinco años no se hayan celebrado cumbres birregionales.  

La amenaza de sanciones por parte del bloque comunitario se ha producido apenas una semana después de que el ministro de Exteriores turco avisara de que su país respondería con más medidas en el Mediterráneo oriental si la UE “continúa siendo rehén de Grecia y Chipre”. “No decidan adoptar más sanciones porque si eso ocurre, entonces Turquía puede dar pasos en el Mediterráneo o en otras áreas, pero no queremos eso, preferimos mejorar la colaboración con la UE y esperamos lo mismo por su parte”, dijo el diplomático turco en una rueda conjunta con Borrell, tras la reunión que mantuvieron ambos en la capital turca. En definitiva, la crisis migratoria, el conflicto libio, las aguas del Mediterráneo Oriental o Santa Sofía son tan solo algunos de los asuntos que alejan a Ankara de Bruselas.