Varane y Bale, dos estilos de amargar la Champions al Real Madrid

El central galo tuvo dos errores imperdonables y Bale se borró del partido en Madrid
El delantero del Manchester City Gabriel Jesus celebra tras marcar el segundo gol en la victoria sobre el Real Madrid por la Champions. Ago 7, 2020

REUTERS/Oli Scarff  -   El delantero del Manchester City Gabriel Jesus celebra tras marcar el segundo gol en la victoria sobre el Real Madrid por la Champions. Ago 7, 2020

#Defensa

El Real Madrid llegaba a Manchester con una tarea complicada. Remontar un 1-2 ante el Manchester City de Guardiola. El equipo que había ganado LaLiga a base de una sólida defensa parecía suficiente para marcar dos goles en Inglaterra. Nada más lejos de la realidad. Últimamente España no es Europa. Y en fútbol, tampoco.

#AlineadorVsMotivador

A Zidane no se le da bien la táctica. Lo suyo no es la pizarra. Ni estudiar demasiado al rival. Ni cambiar el dibujo durante el partido. Todo eso le viene grande. El francés se ha sentado en la mesa de los mejores entrenadores por la ascendencia sobre los jugadores. Por ese carisma de “ser vos quien sois” en los vestuarios. Respetado hasta tal punto que Casemiro afirmaba en la previa que todavía se pone nervioso cuando el míster se dirige a él. Pero así ha conseguido tres Champions consecutivas y pasar la historia del Real Madrid en el campo y en el banquillo. Algo inédito en 118 años. 

#SinPlan

El partido ante el City necesitaba de un estratega dedicado. No se trataba de esperar y reaccionar, se trataba de proponer y fijar un plan. Ese plan nunca existió en la cabeza de Zinedine. Tampoco hizo nada durante el partido y Vinicius se quedó en el banquillo para alivio de Guardiola. Pero para la batalla contaba con los mejores guerreros menos con Ramos. El Guerrero número uno que aportó más desde la grada que algunos en el campo. Hasta contaba con Bale. El portento físico que sigue jugando en el Real Madrid siete años después y que no tiene intención de irse. 

#SinBale

Hace un año el francés deseaba que Gareth Bale se fuera cuanto antes. Un año después hizo público en la rueda de prensa previa al partido que había preferido no jugar. No jugar estando sano. No jugar sin tener problemas personales. No jugar sin causa justificada. Uno de los activos más importantes del club blanco decidía que no iba a hacer aquello por lo que le pagan como al mejor de la plantilla. 

#Amortizado

Dígale usted mañana a su jefe que en la presentación de resultados anuales o en una reunión clave para el futuro de la empresa no va a acudir porque prefiere quedarse en casa. Dígaselo y póngase a la cola de desempleados antes de terminar la frase. La situación con el galés es una de las más complejas del Real Madrid en años. Un fichaje de casi 100 millones de euros -ya amortizados- que es capaz de hacer maravillas en el césped, ganar títulos y marcar goles cuando más le necesitan, pero lastrado por las lesiones. Hasta ahí, bien. Pero cuando su disposición es capaz de sentar a un jugador de su nivel en el banquillo, algo falla. Será el golf, será su representante, será su falta de integración, será la prensa machacona… sea lo que sea enterrará todo lo bueno que ha conseguido el día que se vaya. 

#SinRamos

Si Bale tiene culpa de la eliminatoria del Real Madrid en Champions por omisión, Varane la tiene por acción. Acción directa en dos jugadas inaceptables donde le falló la concentración. La ausencia de Ramos en la zaga dejaba huérfano de alma al Real Madrid. El equipo que antes se sostenía sobre la competitividad de Cristiano Ronaldo ahora lo hace en el brío de Ramos. No Ramos, no party. 

#Militao

El compañero de fatigas de Varane desparecía y a su lado llegaba un laborioso Militao que ya ha dado la vuelta varias veces al chascarillo de “Limitao”. La pareja no se conocía y no tuvo tiempo de intimar antes del partido. Varane sin las ordenes de Ramos y Militao ofuscado en defender como fuera todo lo que rondaba el área, no hacían buena pareja. Hubiera sido una labor aceptable de no ser por los dos errores del francés que se convirtieron en dos goles ingleses. 

#Diamante

Varane estuvo en Manchester. Bale, no. Varane se equivocó y pidió comparecer ante los medios para asumir totalmente la derrota y firmar la foto borrosa en el álbum que algún día cambiará por otra levantando un título. Bale no hará nada. No dirá nada. En Madrid, alternando la PGA con el partido de su equipo. Sin pensar en su futuro porque sabe que seguirá en Madrid. Ya anunció Florentino que no habrá grandes fichajes. Tampoco grandes salidas. Bale, su cláusula y su salario no son de este mundo. La próxima temporada Zidane tendrá un diamante en la guantera. Pero el francés lo tiene claro: Real Madrid, Real Madrid y Real Madrid. En ese orden.