Raúl Redondo

Pie de foto: Los Emiratos Árabes Unidos dijeron el domingo 12 de mayo de 2019 que cuatro barcos comerciales cerca de Fujairah "fueron sometidos a operaciones de sabotaje". AP PHOTO /KAMRAN JEBREILI

Dos petroleros procedentes de Arabia Saudí fueron saboteados en aguas de Emiratos Árabes Unidos (EAU), según informó el Gobierno saudí; el hecho ocurrió el domingo pasado en una zona exclusiva del departamento económico y comercial del emirato de Fujairah, zona en la que las autoridades emiratíes también denuciaron que cuatro buques comerciales fueron atacados. El Ejecutivo del reino saudí manifestó la gravedad de la situación de “sabotaje” a dos de sus petroleros, pero al mismo tiempo mostró la solidaridad con los dirigentes emiratís por los episodios ocurridos respecto a los ataques a buques comerciales en aguas territoriales de EAU.

El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos aseguró que cuatro buques comerciales (de banderas saudí, emiratí y noruega) habían sido objeto de "operaciones de sabotaje" al este del emirato de Fujairah, definiéndolo como un "incidente grave" del que no ofreció más detalles, aunque desmintiendo falsos informes que circularon en medios de comunicación libaneses e iraníes que hablaban de incluso de explosiones en el puerto de la localidad. El Ministerio de Exteriores de Arabia Saudí indicó que los ataques suponen una “peligrosa amenaza a la seguridad de la navegación y afectan negativamente a la seguridad internacional y regional”. Mientras, el ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales saudí, Jalid Al Falih, explicó el ataque contra los dos barcos en su ruta a través del Golfo Pérsico destacando que produjo "daños significativos" en los propios buques, pero sin causar víctimas.

Pie de foto: Mapa de los Emiratos Árabes Unidos, donde dos petroleros saudíes resultaron dañados en un "ataque de sabotaje" el domingo. AFP/AFP

Uno de los buques iba de camino a cargar petróleo saudí al puerto de Ras Tanura para entregar a clientes de la petrolera estatal Aramco en Estados Unidos, apuntó el ministro a través de la agencia estatal saudí SPA. Tanto desde Arabia Saudí como desde EAU se ha solicitado a la comunidad internacional que proteja la seguridad de navegación y del tráfico marítimo, en concreto, de los petroleros que operan en la zona, por temor a una escalada de tensión. “Estos actos irresponsables aumentarán la tensión y los conflictos en la región y expondrán a sus gentes a un gran peligro”, sentenció Abdullatif bin Rashid al-Zayani, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Pie de foto: El Secretario General del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Abdullatif bin Rashid al-Zayani. AFP/GIUSEPPE CACACE

Conflicto entre EEUU e Irán como telón de fondo

El acto de sabotaje denunciado por Arabia Saudí supone también una amenaza al comercio naval de petróleo y a la libertad de navegación, justo en unas últimas fechas en las que hay cierta alarma global por el conflicto creciente entre EEUU e Irán a cuenta de las sanciones impuestas por el Gobierno norteamericano sobre el régimen iraní. Incluso desde varios sectores se ve una correlación de hechos, apuntando supuestamente a posturas iraníes.

Un enfrentamiento entre estadounidenses e iraníes enquistado desde que en 2015 la nación norteamericana abandonara el pacto nuclear que se había suscrito con el país persa, del que participan varias naciones como Rusia, China o incluso la Unión Europea, con el que se trataba de controlar el desarrollo atómico iraní. Tras salirse del mismo, EEUU impuso sanciones políticas y económicas contra Irán, sobre todo relacionadas con el sector petrolero, gran fuente de ingresos para el régimen de los ayatolás.

En esta línea, Estados Unidos anunció en abril el fin de las exenciones que había concedido a ocho naciones (China, India, Italia, Grecia, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Turquía) para que siguieran comprando petróleo a Irán.

Tras esta ofensiva económica y política, se vinieron sucediendo episodios de amenazas militares. Así, Irán anunció hace unas semanas unas maniobras navales conjuntas con Rusia en el Golfo Pérsico, a lo que EEUU respondió poco después con el aviso del despliegue del portaaviones Abraham Lincoln y diversos bombarderos en la región de Oriente Medio; significando todo ello una incertidumbre en el seno de la comunidad internacional.

También hubo un cruce de ‘ataques diplomáticos’ entre ambas naciones con la catalogación por parte de EEUU de la Guardia Revolucionaria de Irán (cuerpo de élite del Ejército) como grupo terrorista y la designación por parte de Irán del Mando Central Militar estadounidense en Oriente Medio (CENTCOM) también como grupo terrorista.

A pesar de todo ello, desde Irán se dejó claro que no ven cercana la opción de un enfrentamiento armado. Lo que sí anunció fue la reducción de sus compromisos nucleares; el presidente iraní, Hasán Rohaní, informó que no van a vender el uranio enriquecido, ni el excedente de agua pesada, y que sus exigencias para volver a la situación previa es la del levantamiento de sanciones relacionadas con el petróleo y las transacciones bancarias.