El ‘Brexit’ acaba sentenciando a Theresa May, que dimitirá el 7 de junio

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Raúl Redondo

Pie de foto: Theresa May ha roto a llorar al anunciar su dimisión. La primera ministra británica Theresa May anunció el viernes que renunciará el 7 de junio de 2019. AFP/TOLGA AKMEN

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, anunció que dimitirá finalmente el 7 de junio, tras haber puesto sobre la mesa la opción de su marcha del poder debido a los continuos reveses que ha encajado en el Parlamento británico por las sucesivas negativas a refrendar su plan de salida de la Unión Europea (UE).

Hasta en tres ocasiones la Cámara de los Comunes desestimó por mayoría el acuerdo al que había llegado May con los dirigentes comunitarios para una salida ordenada de Reino Unido de las instituciones europeas. Una vez tras otra, la líder del Partido Conservador británico vio como cada votación propuesta en el Parlamento británico era echada para atrás por la falta de consenso, sobre todo con el opositor partido laborista de Jeremy Corbyn.

Theresa May dio explicaciones sobre su retirada en una comparecencia pública hecha en su residencia oficial del número 10 de Downing Street en Londres, tras haberse reunido con el presidente de su grupo parlamentario, Graham Brady.

La dirigente británica indicó que siempre lamentará “profundamente” no haber podido implementar el ‘Brexit’ e instó a su sucesor al frente del partido y del Ejecutivo a alcanzar por fin un consenso parlamentario. May finalizó a duras penas su discurso y terminó entrando en su domicilio oficial entre sollozos. “He hecho todo lo posible para llevar a cabo el ‘Brexit’”, señaló May, quien estuvo empeñada en “cumplir” con la salida británica de la UE que habían decidido sus compatriotas en el referéndum celebrado el 23 de junio de 2016.

"Pronto dejaré el trabajo que para mí ha sido el honor de mi vida, servir. ¿Segunda primera ministra?, ciertamente no la última. Lo digo sin animadversión, sino con una enorme gratitud por haber tenido la oportunidad de servir al país que amo", afirmó May, quien es la segunda jefa de Gobierno mujer tras Margaret Thatcher, dejando claro que seguramente no será la última.

Tras la fecha del 7 de junio, comenzará el proceso para elegir al sucesor ‘tory’ y ya hay varios candidatos dispuestos a hacerse con el cargo de líder del partido, que además pasaría a convertirse automáticamente en primer ministro británico.

May permanecerá como primera ministra en funciones hasta que su sustituto sea elegido entre las filas de su formación. Para esta situación hay un proceso establecido en el que se indica que los candidatos que quieran postularse para el puesto deben contar con el apoyo de al menos dos diputados conservadores. Si solamente se presentara una candidatura, ésta sería automáticamente la seleccionada.

Aunque se espera ‘batalla’ porque hay varios nombres sobre la mesa, incluido el de Boris Johnson y otros tantos ministros y exministros. Johnson, exministro de Exteriores y exalcalde de Londres, es conocido por su faceta euroescéptica y por su carácter polémico y ya dejó clara su postura hace unos días: “Por supuesto, voy a ir a por ello”.

Existen otros políticos que suenan para la carrera sucesoria. Uno de ellos es Michael Glove, ministro de Medio Ambiente, que es partidario de una salida dura del bloque comunitario, sin aprobar el acuerdo con la UE. También se habla de Jeremy Hunt, actual ministro de Exteriores, quien sustituyó precisamente a Boris Johnson en esta cartera ministerial y que aboga por la permanencia de los británicos en la UE. Otro nombre que sale a la palestra es el de Dominic Raab, conocido ‘brexiteer’ que mostró su total desacuerdo con el acuerdo alcanzado por May con los mandatarios europeos, lo que le costó la salida de su cargo como secretario de Estado para el ‘Brexit’.

Andrea Leadsom, Esther McVey y Rory Stewart, ministro de Cooperación Internacional, también aparecen en el listado de futuribles candidatos a ocupar el puesto de May. Tanto Leadsom como McVey ya mostraron su total desacuerdo con el proceso de ‘Brexit’, apoyando una salida dura de los británicos de las instituciones comunitarias.

La nota exótica dentro del lista de posibles sucesores la pone Sajid Javid, quien se convirtió en el primer británico de origen paquistaní en erigirse en ministro del Interior de Reino Unido, puesto que sigue ocupando en la actualidad. Javid se mostró siempre favorable a la permanencia británica en la UE.

Pie de foto: Candidatos potenciales para suceder a Theresa May como líder del Partido Conservador del Reino Unido y, por lo tanto, como primer ministro. AFP/AFP

Los aspirantes que hayan conseguido sumar dos o más apoyos formarán la lista final de candidatos; hasta que esta, tras una serie de votos de los parlamentarios conservadores, se vea reducida a tan solo dos nombres. En la siguiente votación todos los miembros del partido, y no solo los diputados como hasta ese momento, elegirán entre esos dos últimos pretendientes y el ganador se convertirá automáticamente en la cabeza visible de los ‘tories’ y en nuevo primer ministro.

El presidente del grupo parlamentario conservador, Graham Brady, será quien anuncie oficialmente el nombre del nuevo líder. Brady debe también establecer el calendario del procedimiento, que se espera dure unas seis semanas, aunque la necesidad impuesta por el procedimiento del ‘Brexit’ podría acelerar los plazos.

En cualquier caso, de cara a la convención anual de la formación, fijada para el 29 de septiembre en la ciudad inglesa de Manchester, se espera que el nuevo dirigente ya tome posesión de la dirección del partido y del Gobierno.

Ante esta situación, la respuesta desde el laborismo no se ha hecho esperar. El líder de la formación de izquierdas, Jeremy Corbyn, ha solicitado, tras el anuncio de marcha de May, que el nuevo primer ministro que suceda a la ‘premier’ británica convoque elecciones generales inmediatamente. Ha dejado claro que el sustituto “debe dejar decidir a la gente sobre el futuro del país” y ha explicado que May “ha aceptado ahora lo que el país lleva sabiendo meses, que no puede gobernar, ni tampoco liderar, su dividido y desintegrado partido”.

‘Brexit’, tumba política de May

El último golpe sufrido por Theresa May, que le ha acorralado hasta la situación final del anuncio de su dimisión, fue la oposición de un importante sector de los ‘tories’ y de varios ministros de su Ejecutivo a su intención de insistir en que se votase nuevamente en sede parlamentaria su acuerdo de salida de Reino Unido de la UE, que fue rechazado ya hasta en tres ocasiones.

En este último intento a la desesperada, May quería volver a someter a votación en Westminster su plan para el ‘Brexit’ con alguna modificación, como la referida a una oferta sobre decidir respecto a la opción de volver a celebrar un segundo referéndum para que la ciudadanía tomase la palabra sobre los términos del ‘divorcio’ con la UE, con la condición de que se aprobase previamente su propuesta de salida de la UE. Una segunda consulta popular que serviría para confirmar o rechazar los principios del plan de marcha.

Reino Unido tiene fijada la retirada de las instituciones europeas para el próximo 31 de octubre, tras haberse aprobado en el seno comunitario el retraso de la fecha prevista anteriormente para este extremo, que era el 29 de marzo. Todo ello después de que hubiese llegado el tercer rechazo en sede parlamentaria sobre el acuerdo de ‘Brexit’ planteado por May. La dirigente conservadora ya ofreció su marcha a finales de marzo a cambio del apoyo de los diputados a su plan de salida en la última votación que se dio al respecto, la tercera; pero ni aún así logró el apoyo necesario.

Pie de foto: Theresa May y el ‘Brexit’, desde 2016, después de anunciar que renunciaría al liderazgo del Partido Conservador a partir del 7 de junio. AFP/AFP/VALENTINA BRESCHI

Finalmente, May ha sucumbido políticamente tras no poder materializar su proceso de ‘Brexit’, que fue rechazado en sede parlamentaria hasta tres veces, los días 15 de enero y 12 y 29 de marzo. Ha habido impedimentos importantes que no han posibilitado el acuerdo final. Uno de ellos ha tenido que ver con la ‘salvaguarda irlandesa’, concepto relacionado con la frontera que existiría, tras la salida británica de la UE, entre Irlanda del Norte (país integrante de Reino Unido, que quedaría fuera de la Unión) y la República de Irlanda (nación independiente que seguiría formando parte del bloque comunitario); un paso fronterizo que abocaría a una negociación posterior entre el Gobierno británico y los dirigentes europeos para normalizar la libre circulación de productos y personas entre las dos irlandas, algo visto por los conservadores como una pérdida de soberanía, por estar supeditados a la voluntad europea para organizar el tránsito en un territorio británico, y como una amenaza al proceso de paz instaurado en el Ulster, que puso fin a los actos terroristas en territorio norirlandés, lo que afectaría al entendimiento que alcanzaron unionistas y republicanos irlandeses.

Otro inconveniente insalvable es que los opositores laboristas exigían la aplicación de una unión aduanera permanente con los países del ámbito de la UE, como requisito indispensable para llegar a aprobar el plan del ‘Brexit’. Esta unión aduanera significaría acabar con las tarifas sobre importaciones y las cuotas de productos en las transacciones comerciales entre los integrantes de esa unión aduanera. Los miembros de esta mantendrían unos precios comunes de cara al exterior, por lo que las mercancías provenientes del exterior del área comercial pagarían siempre los mismos aranceles, con independencia del país a través del cual hubiesen entrado en la zona que formase parte de esa unión aduanera.

Respecto a este punto, May solamente accedió a realizar una unión aduanera temporal, solo para mercancías, hasta que se celebrasen las próximas elecciones británicas, que estaban programadas para el año 2022.

El discurso íntegro de Theresa May sobre su dimisión se puede ver en el siguiente enlace.