Marruecos y España: causas de las recientes fricciones

Más que ambiciones nacionalistas, las tensiones con Ceuta y Melilla se deben a motivos económicos
Atalayar_El Primer Ministro de Marruecos, Saad Eddine el-Othmani, y el presidente español Pedro Sánchez

AFP/FADEL SENNA  -   El Primer Ministro de Marruecos, Saad Eddine el-Othmani, y el presidente español Pedro Sánchez

2020 va a terminar de la misma manera que empezó en las relaciones entre Marruecos y España: con roces. Si a principios del año que acaba, el asunto era marítimo, la soberanía marroquí sobre aguas cercanas a Canarias ricas en yacimientos de telurio, la fricción ahora se debe a unas recientes declaraciones del primer ministro alauí –Saadedin Otmani– sobre la soberanía marroquí sobre Ceuta y Melilla.

Si bien es cierto que esta reclamación es típica del nacionalismo marroquí, que ha sido motivo de fricciones en el pasado (Como ocurrió en diciembre del 2010 a raíz de la condena por parte del Congreso de los Diputados del desalojo de un campamento saharaui en El Aauín y en 2007 con la visita de los Reyes Eméritos a Ceuta y Melilla) y que Marruecos está en un momento dulce en su política exterior a raíz del espaldarazo de la administración de Trump a su control sobre el Sáhara Occidental, este frente debe su aumento a una serie de acciones consecuencia de la reacción del actual gabinete español a la reciente escalada de tensión entre Rabat y el Polisario, especialmente el posicionamiento del socio de la coalición en el conflicto del Sáhara Occidental.

A España le interesa mantener una buena relación con Marruecos por razones geopolíticas. Geográficamente, Marruecos es la frontera sur de España, ya que es el primer país de África con el que hace frontera, Ceuta, Melilla y Canarias. Políticamente, Marruecos es un fiel aliado de Occidente, especialmente de Francia y los Estados Unidos, los cuales a la vez son aliados de España. Una mala relación con Marruecos tendría repercusiones en las relaciones entre España y los aliados antes mencionados. Finalmente, la proximidad geográfica de ambos países da pie a una fructífera relación comercial y migratoria que beneficia a ambas partes, siendo prueba de ello los consulados e instituciones financieras marroquíes presentes en España. 

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A una escala bilateral, a Marruecos y España les unen vínculos coloniales siendo el contencioso sobre el Sáhara Occidental el asunto más espinoso. A pesar de ello, los distintos gobiernos democráticos de España han logrado mantener buenas relaciones con Marruecos, alterando roces (siendo el incidente sobre el islote de Perejil en el 2002 el punto más bajo) con buenas relaciones comerciales. Prueba de la importancia que Madrid daba a Rabat era el hecho de que tradicionalmente, el primer desplazamiento hacia el exterior del nuevo presidente de España fuera hacia Marruecos

A pesar de estos vínculos, los últimos acontecimientos respecto al Sáhara Occidental han influido para explicar el reciente bache.

Las declaraciones del vicepresidente segundo Pablo Iglesias exigiendo un referéndum de autodeterminación y sus simpatías al Polisario no pasaron desapercibidas para Marruecos, que ve cualquier atisbo de simpatía hacia las tesis del Polisario con hostilidad. Marruecos también estará incómoda con el discurso de que usa la reciente escalada migratoria en Canarias como una forma de chantaje a España ya sea para que España reconozca la soberanía marroquí sobre el Sáhara o para conseguir más ayudas para Europa, un discurso azuzado por algunos dirigentes políticos en Canarias1. A largo plazo, tampoco tuvo que sentirle bien a Marruecos que Pedro Sánchez rompiese con la tradición y no visitara Marruecos en su primer desplazamiento oficial como presidente (se reunió con Macron el 23 de junio de 2018, pero no visitó Marruecos hasta noviembre de ese año). Este malestar explica la decisión de aplazar la reunión de alto nivel prevista para el 17 de diciembre, que finalmente se hará en febrero del año que viene. Aunque la excusa oficial ha sido que se pospuso por el Covid, la presencia inicial de Pablo Iglesias en esta reunión, a pesar de sus simpatías hacia el Polisario, explican el porqué de tal decisión, especialmente si tenemos en cuenta que la reunión se aplazó al poco de conocerse la decisión de Trump de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara. 

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AFP/ANTONIO SEMPERE - Nacionales marroquíes, en Melilla

En lo que se refiere a Ceuta y Melilla, como hemos visto antes, las ambiciones marroquíes no son nada nuevas, floreciendo cuando las relaciones bilaterales pasan por roces. Sin embargo, una tribuna del diario marroquí L`Opinion2, ofrece una interesante perspectiva marroquí sobre Ceuta y Melilla. Más que ambiciones nacionalistas, las tensiones con Ceuta y Melilla se deben a motivos económicos: El movimiento de mercancías entre las ciudades autónomas y Marruecos. El cierre del lado marroquí por la pandemia paró este comercio, que Rabat ve como contrabando, pero que da de lleno a la economía de las ciudades autónomas. Las zonas francas de Tánger y Fnideq (Castillejos cerca de Ceuta) y los puertos Tanger Med y Nador West Med, son según L`Opinion, percibidas por Madrid como una amenaza a la economía de ambas Ciudades Autónomas. Por parte española, la percepción marroquí del conflicto económico se ve reflejada en una Tribuna de Carlos Echevarría Jesús, director del Observatorio de Ceuta y Melilla del Instituto de Seguridad y Cultura y profesor de Relaciones Internacionales de la UNED para el Mundo3. En ella el cierre del lado marroquí es visto como una estrategia para “estrangular a ambas Ciudades Autónomas españolas”.

En conclusión, el reciente bache en las relaciones hispano-marroquíes, escenificadas en las declaraciones del primer ministro alauí sobre la soberanía marroquí de Ceuta y Melilla, se producen con un gobierno de coalición en España donde una parte del gobierno se opone a las tesis marroquíes sobre el Sáhara, incomodando al reino alauí. No obstante, la relación bilateral es buena, a pesar de algunos roces respecto a Ceuta y Melilla y el Sáhara. La percepción sobre el comercio entre las Ciudades Autónomas y Marruecos también explica esta fricción, pues ambas partes no comparten la misma postura sobre la legalidad de los intercambios comerciales, especialmente la decisión marroquí de cerrar su lado de la frontera por la pandemia y el impacto de tal medida.

Notas a pie de página
  1. Ejemplo de esto es la Tribuna de Antonio Morales, presidente de la Isla de Gran Canaria. “Inmigración y chantaje marroquí. Canarias 7, 22 de noviembre de 2020. Disponible en: Inmigración y chantaje marroquí | Canarias7
  2. “Maroc-Espagne: Les dessous d`une crise diplomatique”, L`Opinion, 22 de diciembre de 2020. Disponible en: Maroc-Espagne : Les dessous d’une crise diplomatique passagère (lopinion.ma)
  3. “Ceuta y Melilla, una etapa más en la frenética carrera del vecino Marruecos.” El Mundo, 22 de diciembre de 2020. Disponible en:  Ceuta y Melilla, una etapa más en la frenética carrera del vecino Marruecos | España (elmundo.es)