Se pone fin a la crisis con Qatar, tras la firma de la “Declaración de Al-Ula”

Esta declaración pone fin al bloqueo que sufre la monarquía del Golfo desde 2017
Atalayar_41ª Cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

PHOTO/ Bandar Algaloud/Cortesía de la Corte Real de Arabia Saudita  -   Fotografia de familia durante la 41ª Cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en Al-Ula, Arabia Saudita

Es oficial, se abre un nuevo capítulo en las relaciones entre los países del Golfo. La cumbre anual del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), ha reunido de nuevo a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin, Kuwait, Omán y Qatar. La gran novedad de este año ha sido la asistencia del emir de Qatar, el jeque Al-Thani, a la cumbre que se celebra en Arabia Saudí, ya que no asistía desde 2017.

Los rumores del fin del bloqueo que sufre Qatar, desde hace cuatro años, se hacían cada vez más patentes, sobre todo, tras el anuncio del acuerdo entre Arabia Saudí y Qatar para abrir su espacio aéreo, las fronteras terrestres y marítimas. Una noticia que se producía pocas horas antes del inicio de la 41º cumbre del CCG.

A la llegada al aeropuerto de Al-Ula, Arabia Saudí, el emir qatarí y el príncipe heredero saudí han protagonizado una escena, que no hacia más que ratificar, las altas expectativas que se habían puesto en esta cumbre. Ambos líderes se daban un cálido abrazo para escenificar la reconciliación entre sus países.

La cumbre ha estado presidida por el príncipe heredero de Arabia Saudí Mohamed bin Salman. A este relevante encuentro, además las delegaciones de los países miembro del CCG, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin, Qatar y Omán, se debe añadir la presencia del asesor principal de Donald Trump, Jared Kushner, y del ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Soukry.

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PHOTO/ Bandar Algaloud/Cortesía de la Corte Real de Arabia Saudita - El asesor principal de la Casa Blanca de los Estados Unidos, Jared Kushner

Durante el discurso de apertura, el príncipe heredero saudí, quiso dar la bienvenida a los participantes y agradeció, en especial, al estado de Kuwait sus "esfuerzos para curar la brecha, y elogió los esfuerzos de Washington y todas las partes que han contribuido a la reconciliación”.

Además, Mohamed bin Salman, hizo referencia a las amenazas que supone el programa nuclear iraní: “hoy tenemos una gran necesidad de unir nuestros esfuerzos para hacer avanzar a nuestra región y enfrentar los desafíos que nos rodean, especialmente las amenazas planteadas por el programa nuclear del régimen iraní, su programa de misiles balísticos y sus proyectos de sabotaje destructivo, que él y sus representantes adoptan de actividades terroristas y sectarias destinadas a desestabilizar la seguridad y la estabilidad en la región, que nos pone ante nosotros".

En el evento, el jeque Nawaf Al Ahmad Al Sabah, el Emir de Kuwait, como país que ha realizado el mayor esfuerzo para poner fin a la crisis, no ha perdido la oportunidad de elogiar a todos los países que han hecho posible poner fin a las hostilidades.

Una vez terminado el discurso del dirigente kuwaití, los miembros participantes han estampado su firma en lo que se ha bautizado como la “Declaración de Al-Ula”, poniendo fin a una crisis que estalló en junio de 2017 entre Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto.

Atalayar_El Príncipe Heredero de Arabia Saudita
AFP / PALACIO REAL SAUDÍ / BANDAR AL-JALOUD - El Príncipe Heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman

La “Declaración de Al-Ula” tiene como principal objetivo “mejorar la unidad y la cohesión entre los países del Consejo de Cooperación y devolver la acción conjunta del Golfo, a su curso natural, y mantener la seguridad y la estabilidad en la región”.

Durante el Consejo han sido muchos los temas a tratar. Uno de los principales puntos que se han debatido ha sido el terrorismo y la injerencia internacional en la región. El CCG ha manifestado su oposición ante la injerencia extranjera en los asuntos internos de los países árabes. Asimismo, ha plasmado la necesidad de detener las acciones de provocación alimentando conflictos y luchas.

El Consejo también ha hecho hincapié en el respeto de los principios de soberanía y no interferencia, además de respetar la privacidad de los países basado en normas y leyes internacionales que regulan las relaciones entre éstos.

La causa palestina

La cuestión palestina ha sido otro de los temas que se han discutido durante la jornada. El CCG ha vuelto a reafirmar su apoyo a la soberanía permanente del pueblo palestino, sobre todo, los territorios palestinos ocupados desde junio de 1967. Abogan por el establecimiento de un estado palestino independiente con Jerusalén Oriental como su capital y la garantía de los derechos de los refugiados, de acuerdo con la Iniciativa de Paz Árabe, en consonancia con las decisiones internacionales.

Atalayar_41ª Cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo
REUTERS/AHMED YOSRI - Vista general de la 41ª Cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

Se ha subrayado la necesidad de reactivar los esfuerzos de la comunidad internacional para resolver el conflicto, de una manera que cumpla con todos los derechos legítimos del pueblo palestino. El Consejo ha condenado cualquier acto de anexión de los asentamientos en Cisjordania a Israel, en clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas.

Irán

La República Islámica de Irán, como era de esperar, ha formado también parte de las conversaciones de esta 41º cumbre del CCG. El Consejo reprueba la ocupación por parte de Irán de las tres islas (Gran Tunb, Menor Tunb y Abu Musa), reclamadas por Emiratos Árabes Unidos.

Asimismo, los países asistentes a la cumbre han expresado su total rechazo a la continua injerencia iraní en los asuntos internos de los países del CCG y la región, y han condenado todos los actos terroristas llevados a cabo por Irán. La última noticia por parte de este país de enriquecer uranio al 20%, ha sido foco de discusión, el CCG ha mostrado su preocupación por el continuo incumplimiento de Irán de sus obligaciones con la Agencia Internacional de Energía Atómica.

En definitiva la “Declaración de Al-Ula” se trata de un primer paso, por parte de los países del Golfo, para poner fin a las hostilidades y trabajar en pos de la cooperación y la no injerencia internacional. Aún se desconocen las concesiones que ha tenido que hacer Qatar, si es que las ha hecho.

Aún así, es muy pronto para asegurar si estos países se pondrán de acuerdo en conflictos como Yemen o Libia, donde los intereses entre los diferentes países son totalmente contrarios. O qué pasará con el apoyo por parte de Qatar a los Hermanos Musulmanes, organización tachada de terrorista por países como Emiratos Árabes Unidos. Está claro que se trata de un avance en la relación entre los países del Golfo, pero aún son muchas las incógnitas que quedan por resolver.