Henar Hernández

Pie de foto: El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. AFP/BRENDAN SMIALOWSKI 

En una cumbre bilateral celebrada en Tokio, el presidente estadounidense Donald Trump ha asegurado que “a Irán le gustaría un acuerdo” en política nuclear, tras los últimos acontecimientos que han supuesto una escalada de tensión en Oriente Medio. El mandatario estadounidense ha recalcado que espera que “Irán diga: Nada de armas nucleares”, porque solo así se podría llegar a un entendimiento con los “mismos líderes” que dirigen el país asiático en la actualidad.

La reacción de Teherán no se ha hecho esperar. Así, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores Abás Araqchí ha respondido que están “preparados para negociar con todos y cada uno de los países del golfo Pérsico”, pero que, en estos momentos, “no hay conversaciones directas o indirectas con EEUU”.  En este sentido, Araqchí comenzó este domingo una gira regional por Omán, Kuwait y Qatar con el objetivo de establecer “relaciones equilibradas y constructivas basadas en el respeto y los intereses mutuos”.

Los intentos de Trump de alcanzar un entendimiento con Irán bajo sus propias condiciones llegan en un momento en el que dos países podrían desempeñar el rol de mediadores: por un lado, Irak, cuyo ministro de Exteriores, Mohammed al-Hakim, se ofreció para intentar ayudar y “ser mediadores”, durante una rueda de prensa conjunta en Bagdad con su homólogo iraní. Esto sucede tras los eventos de mediados de mayo que alertaban de que Irak se perfilaba como el campo de batalla y el escenario de guerra entre EEUU e Irán, con el sabotaje a dos petroleros saudíes en aguas de Emiratos Árabes Unidos, acción que la Casa Blanca atribuye a Irán, y el posterior anuncio de Teherán de que detenía algunos de sus cumplimientos con el acuerdo nuclear (JCPOA, por sus siglas en inglés).

Pie de foto: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump junto al primer ministro japonés Shinzo Abe, durante una conferencia de prensa en el Palacio de Akasaka en Tokio, el lunes 27 de mayo de 2019. AP PHOTO/KIYOSHI OTA

Por otro lado, otro Estado que podría actuar como mediador sería Japón, pues en el marco del encuentro bilateral mantenido en Tokio entre el primer ministro japonés Shinzo Abe y Donald Trump, ambos mandatarios aludieron a unas “gestiones de mediación” que podrían ser llevadas a cabo por el Ejecutivo nipón.

Cabe recordar que Japón ostenta la presidencia del G-20 durante el año 2019 y, por ello, la próxima cumbre del grupo se celebrará en Osaka los días 28 y 29 de junio. El Gobierno japonés ha afirmado que “está decidido a llevar a cabo un fuerte liderazgo en la promoción de las discusiones para resolver los innumerables problemas que enfrenta la comunidad internacional”. En este sentido, está previsto que se aborde la escalada de tensiones en Oriente Medio durante el encuentro.

Siguen los ataques hutíes

Mientras, los ataques del movimiento hutí contra intereses militares y comerciales de las monarquías del Golfo, en concreto de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, se siguen sucediendo.

Este domingo, Riad interceptaba un dron no tripulado cargado de explosivos que se dirigía contra el aeropuerto Rey Abdullah de Jizán, a 70 kilómetros de la frontera con Yemen, como recogía la Agencia de Prensa Saudí (SPA, por sus siglas en inglés). La cadena afín a los rebeldes Al Masirah confirmó con anterioridad el lanzamiento del dron del modelo Qasef-2K y aseguró que había alcanzado su objetivo, un hangar de aviones de guerra ubicado en las instalaciones aeroportuarias, lo que fue desmentido por las informaciones publicadas por SPA.

Pie de foto: Imagen del dron de los hutíes interceptado por Arabia Saudi. Agencia/SPA

El movimiento hutí prometió llevar a cabo “operaciones militares” contra “300 objetivos vitales y militares” radicados tanto en Arabia Saudí como en Emiratos Árabes Unidos (EAU). Así, el 14 de mayo se producía el primero de ellos, contra dos estaciones de bombeo de petróleo saudí en la localidad costera de Yanbu. Una semana más tarde, el 20 de mayo, el sistema Patriot de defensa aérea saudí interceptaba en la ciudad de Taif, al suroeste de Arabia Saudí, dos misiles balísticos hutíes lanzados desde Yemen que tenían como objetivo La Meca, el lugar más sagrado para los musulmanes, y la urbe de Jeddah. Al día siguiente, el 21 de mayo, el movimiento hutí lanzaba otro ataque con un dron del mismo modelo Qasef-2K contra un almacén de armas en el aeropuerto de Najran, también ubicada en el suroeste del territorio saudí.

Cabe subrayar, por tanto, que ya se habrían producido, en la mitad de un mes, cuatro ataques del total de 300 objetivos prometidos por la rebelión que combate en Yemen a la coalición internacional liderada por Arabia Saudí y de la que forma parte EAU.

Además, esta semana se ha conocido que los rebeldes hutíes han recibido armamento iraní a través del puerto yemení de Al Hudeida.